Las reglas del juego político
Por Sergio Berensztein Para LA NACION
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En la Argentina es necesario generar de inmediato un shock de confianza basado en el rediseño institucional. Si no se modifican las reglas del juego político e institucional, es muy probable que el país vuelva a estrellarse como lo viene haciendo de manera recurrente desde 1975.
La experiencia de la década pasada sugiere que sirve de muy poco focalizarse en áreas supuestamente prioritarias de la agenda de reformas estructurales en función de una visión "etapista" del desarrollo institucional. La secuencia lógica entre reformas "de primera generación" y "de segunda generación" pierde sentido cuando quedan al margen cuestiones como la transparencia, la ciudadanía, el desarrollo social, el acceso a la justicia y la corrupción. En particular, si se dejan fuera las reglas fundamentales del juego político, cuyos problemas de diseño y funcionamiento quedan claramente reflejados no sólo en el desequilibrio fiscal sino en la paupérrima calidad de los bienes públicos, cualquier agenda de reformas estructurales carece de sustentabilidad.
¿Cómo cambiar las reglas del juego de la política si los principales actores rechazan o al menos resisten cualquier posibilidad de resignar recursos y poder discrecional? Es necesario crear una coalición reformista y modernizadora, tal que permita la reconversión de un número crítico de miembros de la actual clase política. La clase política estaba muy cerrada y se negaba a ceder privilegios, pero desde los acontecimientos de diciembre la profunda crisis de legitimidad y credibilidad ha definido un nuevo escenario. Esto crea una gran oportunidad de dar un salto hacia adelante con programas concretos que contribuyan a incrementar la calidad institucional del país.
Pero los argentinos somos muy malos a la hora de implementar políticas públicas. Esto es sobre todo el resultado de la escasa habilidad de los gerentes públicos existentes y de la falta de atractivos que tiene la función pública para personalidades capaces y prestigiosas del sector privado. Además, es muy difícil romper los juegos y alianzas que hay dentro de instituciones y agencias públicas simplemente con buenas ideas, gente, objetivos y hasta con los recursos económicos necesarios para generar los incentivos correctos.
Rediseño institucional
Frente a este diagnóstico, constituye una prioridad estratégica la creación de una coalición realmente poderosa que pueda concentrar recursos económicos y técnicos, obtener suficiente prestigio, capacidad de presión y habilidad para la comunicación y, sobre todo, definir objetivos que queden al margen de la lucha política en general y de las contiendas electorales en particular.
Esta coalición se denominará Iniciativa para la Reconstrucción Institucional de la Argentina. Se trata de un esfuerzo conjunto de gobiernos amigos, organismos multilaterales, donantes, empresas privadas, la sociedad civil argentina, universidades nacionales y extranjeras y, obviamente, el Estado nacional y los partidos políticos. Los componentes de esta coalición estarán representados en un board que canalizará la ayuda y fomentará las sinergias para aumentar las posibilidades de éxito de esta experiencia.
La iniciativa tendrá a su cargo el gerenciamiento y monitoreo de un gran programa de rediseño institucional en áreas clave del Estado nacional, a saber: política monetaria, política fiscal, política de seguridad (interna y externa), política social (educación, salud y desarrollo humano), reforma política, reforma judicial, reforma del Estado. El objetivo es asegurar un diseño institucional óptimo en función de las prioridades que surjan del Diálogo Argentino que se está llevando a cabo en la actualidad, gracias al esfuerzo y el liderazgo de las Naciones Unidas y la Iglesia.
El financiamiento de esta iniciativa se conformará con un fondo donde los donantes podrán establecer prioridades en función de sus respectivas agendas, pero con economías de escala y procedimientos estandarizados que aseguren la total transparencia, eficacia y eficiencia en la asignación de los recursos. Pueden incluirse cláusulas de condicionalidad cruzada y aceleramiento, de modo que si no se cumplen los acuerdos parciales de cada una de las áreas, caería todo el proyecto.






