
Límites asertivos
En los tiempos que vivimos, somos testigos a diario de gente que agrede verbalmente, cuyo comportamiento es casi un estilo de vida. ¿Qué característica define a un maltratador verbal? Por lo general, demuestra un aire de superioridad que enmascara su baja autoestima, producto a su vez de un profundo dolor guardado en su interior.
Toda situación de maltrato verbal resulta difícil de manejar y es un tema muy complejo y delicado que obedece a una multiplicidad de factores. Pero, como es nuestra costumbre, en términos sencillos podríamos decir lo siguiente:
Hay personas a quienes la burla o la crítica no les afecta en absoluto, porque reaccionan con asertividad. Lo cierto es que no siempre podemos ser asertivos todo el tiempo. O tal vez somos fuertes y decididos en un área, por ejemplo el trabajo, pero débiles y sensibles en otra, como puede ser una relación de pareja.
Ser asertivo es tener la capacidad de expresar nuestras emociones, ideas y derechos de manera firme, clara y abierta
¿Qué significa ser asertivo? Es tener la capacidad de expresar nuestras emociones, ideas y derechos de manera firme, clara y abierta. Es lograr poner en palabras el malestar que una conducta ajena nos produce y manejar una emoción de manera inteligente para transformarla a nuestro favor. La ira es una emoción que surge para protegernos, pero necesitamos aprender a dirigir su energía para no acabar lastimando a los demás.
Frente al maltrato verbal, una persona puede callarse, obedecer y sufrir en silencio, o ponerse a llorar (actitud pasiva); también puede enojarse, insultar y perder el control (actitud activa). Todas estas actitudes invitan al agresor a continuar con su accionar y colocan a la víctima en un lugar de sometimiento, dándole el triunfo al otro. Todas estas actitudes solo perpetúan el problema porque lo alimentan, de una manera u otra.
La buena noticia es que, si esta es la forma en que hemos aprendido a relacionarnos con los demás, bien podemos desaprenderla e incorporar nuevas formas de reaccionar frente a la agresión verbal, que nos conduzcan a disfrutar de relaciones interpersonales sanas.
Comparto a continuación diez técnicas sencillas y muy conocidas, surgidas del sentido común o del conocimiento científico, para contrarrestar de modo asertivo el efecto tóxico de quien maltrata a través de las palabras:
- 1. Usar frases de cierre breves, concretas y directas. Por ejemplo: “Muchas gracias, lo voy a pensar”.
- 2. Repetir algo las veces que sea necesario, hasta el cansancio (el disco rayado).
- 3. Hacer oídos sordos, es decir ignorar las palabras que hieren.
- 4. No darle mayor importancia al comentario de un desconocido, o una persona con la que no nos interesa tener trato íntimo.
- 5. Compartir con otros lo que nos está ocurriendo.
- 6. Hacer uso del recurso del humor, el cual relativiza la realidad.
- 7. Descolocar al agresor reaccionando con una amplia sonrisa ante sus comentarios.
- 8. Reconocer nuestros errores, sin humillarnos.
- 9. Expresar lo que sentimos. Por ejemplo: “No me hables así porque no me gusta”.
- 10. Actuar con la misma firmeza del otro (el espejo).
Nunca deberíamos colocarnos por encima ni por debajo de los demás. Lo ideal es ir siempre al lado de las personas que nos rodean, lo cual nos permite tratarnos con el respeto y la valoración que todos los seres humanos merecemos.
¿Cómo reaccionás cuando alguien te agrede verbalmente?
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com






