
Líos que arman las mujeres
Consejero matrimonial, experto en desfacer entuertos de pareja, Himeneo Peribáñez se reconoce desolado, compungido y mustio, aunque no atina a precisar si en ese orden. Y basta escucharlo para admitir que las razones de su bajón anímico no responden a la desdicha de ser hincha de Racing sino a cosa mucho peor, a ciertos perturbadores pronósticos sociológicos, todos ellos difundidos por medios de prensa, incluso éste. Repasemos: un francés, Jacques Attali, erudito en cuestiones de familia, intuye que suman mayoría las mujeres adultas convencidas de que la monogamia habrá de ceder paso, más o menos próximamente, a formas colectivas de relación doméstica e íntima. "Ellas, y de paso los varones -presume, tan campante-, podrán así formar parejas con otras personas, las que a su vez también tendrán otras parejas."
Peribáñez no había recuperado el resuello cuando se topó con esta otra noticia: una diputada justicialista acaba de rubricar un proyecto de ley cuya sanción otorgaría a las señoras el derecho de omitir la prepotente preposición de, habitualmente engarzada entre su apellido natal y el de su marido. En Córdoba, feministas levantiscas ya habían propuesto que ese bendito de fuese sustituido por el más realista con, de manera que el ensamble de apelativos no subordinara uno al otro. "Recórcholis -se amosca Peribáñez-, esas jerigonzas denigran la tradicional investidura de jefe de familia que asumió el varón, en el paleolítico, no bien salió a corretear por ahí, en plan de flirteo, y tomó de las mechas a una fulana y la arrastró, amorosamente, al abrigo de su caverna."
Finalmente, el prestigioso consejero matrimonial sufrió una conjura de vahídos cuando leyó en este diario, en primera página, que cada vez más norteamericanas se someten a un remiendo quirúrgico, en zona muy pudenda, con intención de aparentar engañosa lozanía y lucir ante eventual próxima pareja la fraudulenta condición de cero kilómetro. Ese artículo, titulado Operarse para volver a ser virgen, una moda, decía que la tarifa médica por una costura fina no excede los 6000 dólares, aunque permitía inferir que el precio promocional por un doble pespunte y un bordado rococó -alardes de la cirugía plástica- quizás elevarían esa cifra a 8000.
Tiene sobrados motivos Himeneo Peribáñez para suponer que su oficio se ha vuelto un poco triste, que naufraga sin remedio en ese Mar de los Sargazos que es la sociedad contemporánea. "Habrá que enfocar este asunto desde otro ángulo -masculla-. Las mujeres son una fuente de discordia, más vale que ofrezca mis servicios a otra clase de parejas, que por suerte las excluye."






