Llegaron las lluvias
Por Lucila Castro De la Redacción de LA NACION
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"En la nota del día 16 «Llegó alivio al campo por el fin de la sequía», se lee: «En las últimas dos semanas llovieron allí 90 milímetros...». Tenía entendido que llover era verbo pronominal, que «90 milímetros» no era el sujeto sino objeto directo y que la construcción correcta sería «En las últimas dos semanas llovió allí 90 milímetros...». Verlo en la página principal del diario me pone en duda. ¿Cuál es correcta?", escribe Mateo Uriarte.
Seguramente el lector ha querido decir "verbo impersonal", porque pronominal es el que se construye con pronombres reflexivos. El verbo llover es generalmente impersonal, pero en algunos casos puede construirse como personal. Y este es uno de esos casos. Dice al respecto el Diccionario panhispánico de dudas: "En su sentido más común, ‘caer agua de las nubes’, funciona habitualmente como impersonal, de manera que solo es normal su empleo en las terceras personas del singular y en las formas no personales (infinitivo, gerundio y participio): « Llovía, llovía sin parar» (MtnGaite Nubosidad [Esp. 1992]). No obstante, también puede usarse como verbo personal: «Llovieron copitos nevados de algodón» (Fuentes Cristóbal [Méx. 1987]); el uso intransitivo personal únicamente es habitual en la lengua corriente cuando se desea indicar la cantidad concreta de agua caída, información que se expresa a través del sujeto de llover: Durante la noche pasada han llovido en Madrid cinco litros por metro cuadrado . Más frecuente es su empleo como verbo personal con el sentido figurado de ‘caer algo desde arriba como si fuera lluvia’: «No sé lo que pasó, solo que llovieron cristales» ( Mundo [Esp.] 3.4.94); «Las armas no llueven del cielo como el maná» (Zaragoza Dios [Esp. 1981]); y ‘llegarle algo en abundancia a alguien’: «Le llovieron las ofertas» (Clarín [Arg.] 8.2.79); «Desde el público le llovieron insultos» (Bayly Días [Perú 1996]). En la lengua literaria se usa a veces como personal transitivo: «En Chile los días llovieron miseria, los días llovieron dolores, los días llovieron soledad» (Serrano Vida [Chile 1995])".
Signos intrusos
Escribe Mario A. Simini:
"Desde hace poco, en LA NACION aparecen signos de interrogación en reemplazo, a veces, del guión y, otras, de las comillas, lo que molesta en la comprensión de la frase. ¿Puede informar usted el motivo de tal procedimiento?"
Varios lectores han advertido esta anomalía, que, como puede imaginarse, no es un "procedimiento" caprichoso de la redacción del diario, sino un problema técnico. Recientemente se actualizó el sistema de edición y todavía no está bien ajustado. El problema venía de antes, pues en la versión anterior el sistema cambiaba comillas simples por tildes de acento o las suprimía, no reconocía ciertos signos, agregaba espacios delante de los signos de puntuación y eliminaba bastardillas (en la columna de la semana pasada, por ejemplo, desaparecieron todas en la edición digital). Ahora se han agregado estos nuevos intrusos, los signos de interrogación, que se notan más. Los técnicos están trabajando para resolver el problema.
Magullones imposibles
"En un texto sobre el juicio en Miami ("Antonini denunció que fue presionado por la Aduana"), se dice que el hombre estaba "magullado por los estiletazos que le propinó la defensa del único acusado". ¿Cómo se puede magullar con un estilete?", pregunta Edgardo J. Lamonica.
No se puede, porque un estilete hiere y magullar significa ‘causar a un tejido orgánico contusión, pero no herida, comprimiéndolo o golpeándolo violentamente’. La palabra estiletazo no está en el Diccionario de la Real Academia Española, pero está bien formada y es aceptable. Pero debería haberse dicho que Antonini estaba, figuradamente, "herido por los estiletazos" del abogado defensor.
"Permanente e insoportable"
Así califica Ester Nani un error en la correlación de tiempos en oraciones como la siguiente: "Telpuk sostuvo que otro agente de la Aduana le sugirió que no revise la valija de Antonini". Escribe: "Señores periodistas de LA NACIONS, deberían aprender a redactar y usar los verbos como corresponde en un correcto castellano si pretenden ocupar el puesto que ocupan, y no seguir colaborando aún más en reforzar el error muy extendido desde hace tiempo y cometido en diarios y revistas, en el subtitulado de casi todas las películas y series televisivas, etcétera, etcétera. Es mucha su responsabilidad, especialmente teniendo en cuenta que ustedes están haciendo escuela y educando, o mal educando, en el uso del lenguaje a muchísima gente. La frase que en esta ocasión estoy tomando como ejemplo, aunque este error lo cometen innumerables veces, debió haber sido escrita de esta forma: «Telpuk sostuvo que otro agente de la Aduana le sugirió que no revisara la valija de Antonini»".
Tiene razón la lectora en cuanto al uso de imperfecto de subjuntivo ("revisara") en la proposición volitiva dependiente de un pasado ("sugirió"). Pero le falta corregir otro error: ese pasado indica anterioridad respecto a otro pasado, el del verbo principal ("sostuvo"), por lo que el verbo de la proposición enunciativa debió haber ido en pluscuamperfecto de indicativo. Debería haberse escrito: "Telpuk sostuvo que otro agente de la Aduana le había sugerido que no revisara la valija de Antonini".
Acrónimos
"En el diario del día 16, la sigla de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina aparece escrita así: «Uocra». ¿No debería escribirse «UOCRA»?", pregunta la doctora Diana Clara Daich de Eidelsztein.
Las siglas y algunos acrónimos se escriben con letras mayúsculas, por ejemplo CGT, RAE, PRI. Cuando los acrónimos son ya sustantivos comunes, se escriben con minúsculas; por ejemplo, láser, ovni, pyme . Y cuando son nombres propios, si tienen más de cuatro letras, solo se escribe en mayúscula la inicial: Uocra, Unesco, Conicet, Udelpa. Lo que no debe hacerse es imitar usos de otras lenguas y alternar mayúsculas y minúsculas según esas letras representen palabras que en la forma plena del nombre se escriban con inicial mayúscula o minúscula, como en la sigla TyPA , de la fundación Teoría y Práctica de las Artes.



