
Llegó la hora de la guaraná
Escribe Luis Esnal
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Llegó la oportunidad para la guaraná. Hace años que los fabricantes de la gaseosa "made in Brasil" apelan al nacionalismo para quitarle mercado a Coca-Cola. "¿Cuál es la materia prima de la otra gaseosa?", pregunta con ironía una publicidad. Claro, la guaraná sale de una planta amazónica, y la Coca-Cola nadie tiene muy claro de dónde sale. Pero a pesar de vender bien, el refresco local nunca amenazó la supremacía de la gaseosa más vendida del mundo.
Ahora la guerra contra Irak puede darle una oportunidad a la gaseosa de supuestas propiedades afrodisíacas. "Puede sonar infantil, pero Coca-Cola nunca más", escribió en la tapa del diario Folha de S. Paulo una de sus principales columnistas, levantando la bandera del boicot a los productos norteamericanos. En Porto Alegre los gaúchos hicieron correr Coca Cola por las calles, con una pancarta que decía: "Ellos derramaron vino y champagne; nosotros derramamos Coca-Cola", en referencia a la represalia norteamericana contra los productos franceses. La semana que pasó, un grupo de manifestantes en Brasilia regó con esa gaseosa el césped del Congreso, que no se lo merecía.
Los voceros de McDonald´s, otra empresa que se presta para el boicot, salió rápidamente al contraataque en Brasil, donde se encuentran tres de los diez McDonald´s que venden más hamburguesas por minuto en todo el mundo. "Boicotearnos es boicotear a Brasil, porque MacDonald«s emplea a 130.000 trabajadores", advirtieron. Y ése es el dilema: ¿quién sufre primero si cierra un templo de la comida "chatarra"? ¿Bush o el empleado que trabaja en él? Cosas de la globalización.






