
Los amantes de Valdaro
Después de más de 5000 años, apenas queda de ellos su esqueleto, pero aún se tocan. Nunca antes habían sido encontrados un hombre y una mujer en esta posición. Los amantes de Valdaro parecen haber muerto abrazándose, ya que fueron encontrados con sus cuerpos entrelazados y con sus rostros mirándose de frente. La hipótesis más cruel podría ser descartada: no parece un sacrificio dado que, según la experta, en esos casos la mujer era sepultada al lado y no abrazada. Aunque, cualquiera sea la explicación, la imagen mantiene intacto su poder.
¿Qué es esta extraña escena venida desde el fondo de la historia? ¿Fue cumplir el sueño secreto de los grandes amantes, que es el de cerrar los ojos al mismo tiempo? ¿Fue una manera de desafiar de manera suave, aunque para siempre, a la muerte? En todo caso, un rastro de una delicadeza absoluta ha logrado permanecer completamente indeleble frente a la devastación del tiempo. Lo que deja intuir que la devastación puede ser contradicha, no mediante un combate frontal, sino mediante una huella en las zonas más sutiles de la existencia. Y no deja de ser un misterio que algo profundamente inmaterial necesite adoptar, contra viento y marea, una forma material para seguir expresándose.
Además del aspecto poético propio del hallazgo, la escena supone la intersección de otras líneas que evocan a la poesía. Algunos miles de años atrás, y varias capas debajo de la tierra en la que transcurre la tragedia de Shakespeare, otros amantes yacían en silencio, prefigurando tal vez lo que habría de ser escrito. Si Romeo y Julieta son el emblema de los amantes vivos, estos podrían ser de ahora en adelante el emblema de los amantes muertos. Y si a alguna otra línea poética hacen recordar, es a Francisco de Quevedo, que ha escrito algunas líneas que no pueden ser tampoco ya separadas por el tiempo.
Así, la imagen parece la materialización y el preanuncio de una de sus textos más celebres. En su "Amor constante más allá de la muerte", Quevedo dice: "Su cuerpo dejará, no su cuidado; serán ceniza, mas tendrá sentido; polvo serán, mas polvo enamorado". Los dos esqueletos, sin ser separados, serán llevados al Museo Arqueológico Nacional de Mantua. Aunque lo más respetuoso sería no tocarlos en absoluto, cerrar nuevamente con cuidado esa zona excavada, y devolverlos para siempre a su intimidad.
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