Los idiomas en Internet

(0)
22 de marzo de 2000  

HASTA hace cinco años, el 90 por ciento de las páginas de Internet estaba en inglés. Ese porcentaje ha disminuido hoy al 80 por ciento. Algunos especialistas opinan que puede entreverse un futuro en el cual aumentarán fuertemente las páginas de la Red construidas en otras lenguas, entre las cuales el español podría llegar a tener un papel preponderante.

Una polémica de cierta importancia se ha entablado alrededor de este asunto. Muchos han advertido la posibilidad de extender el empleo del inglés, convertido en una suerte de idioma universal, que facilita los intercambios. Otros suponen, por el contrario, que la diversidad va a terminar por imponerse.

Uno de los especialistas que opinan en favor de la multiplicación de las lenguas en las páginas web piensa que la Red puede ser un factor decisivo, en un futuro no muy lejano, para asegurar la permanencia de ciertos idiomas. Señala, al respecto, lo que ocurre con algunas lenguas indígenas: mientras las del Brasil estarían hoy condenadas a desaparecer, las de países como Australia han logrado afirmarse a partir de su ingreso en la pantalla informática.

Es difícil hacer predicciones o intentar determinar con precisión los efectos futuros de esta notable herramienta, que está transformando el mundo en que vivimos. Quienes insisten en señalar los problemas o fenómenos supuestamente negativos de la globalización informática ignoran que la diversidad, la versatilidad y la riqueza de cada cultura también están presentes en Internet.

El inglés es -como ya dijimos- el idioma dominante en la Web, pero eso no impide el crecimiento sostenido de otras lenguas en el vasto sistema. En la medida en que el inmenso desarrollo potencial de la Red se vuelva realidad, aumentarán los recursos en cualquiera de las lenguas cuyos hablantes estén dispuestos a utilizar. Todo hace pensar que el inglés ha de volverse un segundo idioma naturalmente obligatorio, pero no va a desplazar las lenguas maternas, tal como acontece hoy en otros ámbitos de la cultura o el trabajo.

También se suele pensar que el lenguaje de Internet se ha vuelto críptico o solamente apto para iniciados. En realidad, la Red no tiene más dificultades de adaptación que las propias de cualquier sistema simbólico de una mínima complejidad. Muchas personas tienen por esta novedad -que ya no lo es tanto- una suerte de rechazo o de temor que desaparece apenas ingresan en un mundo que proporciona satisfacciones muy superiores a los esfuerzos que impone.

No disponemos todavía de políticas adecuadas que puedan poner el país en la senda del crecimiento sostenido en este campo. Es fundamental diseñar estrategias de desarrollo y desenvolvimiento armónicos en relación con la Red, particularmente en las zonas del país en que todavía no está suficientemente desarrollada. Un sector que requiere prioridades es, sin duda, el educativo. Allí es donde habría que concentrar el mayor esfuerzo.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.