
Los juegos de John von Neumann
Por Eitel H. Lauría Para La Nación
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EN las décadas que precedieron a la Segunda Guerra Mundial, y en los años que siguieron, un reducido grupo de investigadores brillantes, poco conocidos por la opinión general, creó las bases científicas y los instrumentos tecnológicos determinantes de la profunda revolución que, hacia fines del siglo, se manifestó en la sociedad con abrumadora evidencia. En ese grupo figura con todo derecho John von Neumann: en él se dio la poco frecuente combinación entre una notable capacidad creativa en el campo de las ciencias puras y un admirable ingenio innovador en la aplicación tecnológica de las ideas abstractas.
Nació en Budapest en 1903 y realizó estudios superiores en Berlín, Zurich y Budapest. Obtuvo un diploma de ingeniero químico y un doctorado en matemáticas. Después de un breve desempeño como docente en Berlín y en Hamburgo, en 1930 se incorporó como profesor en la Universidad de Princeton. En 1933, cuando se creó el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, formó parte del selecto grupo inicial de sus investigadores y se desempeñó en esas funciones hasta su prematura muerte, en 1957.
Hasta 1940, realizó sus investigaciones en el área de la matemática pura y la física cuántica, y la publicación de sus logros en esos difíciles y abstrusos temas -por ejemplo, la invención de la teoría matemática de los anillos de operadores- hubiera bastado para asegurarle un sitio distinguido en la ciencia del siglo XX. Pero a fines de la década del 30, Von Neumann se inicia como consultor del ejército y de la marina de los Estados Unidos, país cuya ciudadanía abrazó con convicción.
Bombas y computadoras
En los primeros meses de 1943, en un aislado y montañoso paraje de Nuevo México, Los Alamos, se iniciaron los estudios y trabajos correspondientes al legendario Plan Manhattan, cuyo objetivo fue la construcción de la primera bomba atómica. Para encarar ese dificilísimo problema fue convocado un excepcional conjunto de científicos e ingenieros norteamericanos y europeos, entre ellos Von Neumann.
Uno de los problemas más arduos que enfrentaron fue el referido al mecanismo de detonación de la bomba. Fue ahí donde Von Neumann, mediante un magistral trabajo matemático, demostró la conveniencia de emplear el sistema denominado de "implosión". Se logró así acelerar el proyecto, obtener la bomba, y terminar la guerra en agosto de 1945.
Ese mismo año, Von Neumann fue designado director del proyecto federal de computadoras electrónicas. A él se deben las ideas fundamentales sobre organizacion lógica y principios de funcionamiento de las computadoras, el concepto de almacenamiento de las instrucciones del programa en la memoria de la máquina y la propuesta de adoptar el sistema binario de numeración. Estas ideas dieron lugar al diseño y construcción de las llamadas computadoras de Von Neumann.
Fue asimismo el creador de la teoría de los juegos de estrategia a partir de la demostración del famoso teorema Minimax, que concibió en 1928. Tomándolo como base, publicó en 1944, en colaboración con O. Morgensten, un voluminoso tratado titulado Theory of Games and Economic Behavior . Su éxito fue enorme y contribuyó a la introducción en el tratamiento riguroso de la economía de un nuevo y refrescante punto de vista mediante el empleo de novedosas herramientas matemáticas.
En otro orden de cosas, en el trabajo titulado Theory of Self-Reproducing Automata , publicado póstumamente, desarrolla ideas relativas al diseño de mecanismos cibernéticos a partir del conocimiento del sistema nervioso del hombre.
Por otra parte, su inigualable capacidad para absorber datos e ideas hizo que adquiriera, como pasatiempo, una versación erudita sobre la historia del Imperio Bizantino.
En síntesis, el genio polifacético de John von Neumann brilló en un amplio espectro de temas y sus creaciones y trabajos iluminaron los albores de una nueva era de la tecnología. © La Nación





