
Los mapas mentales
Por Antonio M. Battro
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Todos desarrollamos con la edad y el ejercicio la capacidad de construir una imagen organizada de nuestro entorno.
Es muy notable, por ejemplo, cómo podemos seguir una ruta mentalmente, sin caminar. Hagamos un experimento sencillo. Cerremos los ojos e imaginemos que salimos de nuestra habitación, abrimos la puerta de calle y recorremos una ruta que conocemos bien en nuestro vecindario. En la primera esquina doblamos a la derecha y en la próxima a la izquierda. A la mitad de cuadra nos detenemos. Si alguien nos preguntara dónde estamos podríamos responder con precisión y dar una descripción bastante detallada del trayecto y del lugar, como si tuviéramos un mapa delante de nuestros ojos.También podríamos hacer un dibujo o elegir entre varias fotografías aquella que es la más cercana al lugar donde nos detuvimos con la imaginación.
Debemos reconocer que se trata de un fenómeno extraordinario pero perfectamente habitual y cotidiano. Seguramente, los primeros cazadores-recolectores de la prehistoria pudieron sobrevivir gracias a esta capacidad de encontrar las sendas e identificar los elementos relevantes del territorio en sus mapas mentales.
Hoy hemos dado un paso más y podemos también identificar las zonas del cerebro que se activan específicamente durante un recorrido imaginario como el que hemos mencionado. Todo esto suena a ciencia ficción, pues la persona no está viendo la ruta sino imaginándola, lo que se refleja en la corteza cerebral.
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Los arquitectos, urbanistas y geógrafos son los grandes expertos en el tema de planos y mapas y muchas investigaciones interesantes sobre la imagen mental han surgido de ellos.
El texto clásico es La imagen de la ciudad, de Kevin Lynch (1960). Este autor descubrió que los mapas mentales de una ciudad están compuestos de cinco elementos principales, los hitos (el obelisco), los caminos (las calles y avenidas), los bordes (el río), las zonas (un sector del centro de la ciudad, por ejemplo) y los nodos (una intersección de calles).
Los psicólogos y educadores han comenzado también a explorar el tema. Con ayuda de dibujos y modelos en escala, producidos por los mismos niños y jóvenes se ha podido estudiar el desarrollo de la imagen de la ciudad en función de la edad. El camino es el primer elemento que aparece en los dibujos y el hito el último.
Lo más notable es que esta sucesión se respeta rigurosamente en todos los ejercicios de mapas mentales, independientemente del tamaño y la complejidad del lugar que se haya recorrido. Este tema se podrá consultar por esta columna en Internet haciendo clic aquí, donde con Eduardo J. Ellis hemos publicado un estudio detallado que podrá servir de guía práctica para desarrollar en la escuela. Nos ayudará a apreciar el poder de la imaginación y de paso nos enseñará a gozar de una caminata.
Los interesados en comunicarse vía correo electrónico con el autor, pueden hacerlo a la siguiente dirección:
( aprenderhoy@lanacion.com.ar)





