Los poetas y los científicos

Por Antonio M. Battro
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30 de diciembre de 2001  

Emily Dickinson escribió en 1862: el cerebro es más ancho que el cielo/porque, ponlos juntos, y uno contendrá al otro /fácilmente, y a ti, además. Los poetas muchas veces ven más lejos que los científicos, crean un símbolo, una metáfora y con su ayuda alcanzan, de un salto, lo trascendente. La ciencia, a su vez, puede prolongar esta captura efímera de la intuición. Ciencia y poesía son dos alas del mismo espíritu, de la misma palabra.

En estos últimos años hemos aprendido más sobre el cerebro y el cielo que en todos los siglos pasados. En particular, sabemos que los prodigiosos avances del conocimiento en el campo de la astrofísica pueden redundar también en beneficio de las neurociencias. El estudio del cosmos nos enseña a trabajar con grandes números y en este sentido Emily Dickinson tenía mucha razón: cada cerebro humano tiene más neuronas que estrellas se cuentan en nuestra galaxia. En dos años se medirán con precisión el brillo y la posición de 40 millones de estrellas y también se podrá identificar la traza de la actividad de millones de neuronas.

George V. Coyne, S.J. director de La Specola , el observatorio astronómico del Vaticano , nos recuerda que "estamos íntimamente relacionados con la energía y la materia del universo del que formamos parte. Cada año el 98% de los átomos de nuestro cuerpo se renueva. Nada de mis genes estaba presente hace apenas un año atrás. En suma, los seres humanos se encuentran entre los seres que más se reciclan en el universo".También se reciclan, nacen y mueren, las estrellas, que tienen su propio "tiempo de gestación": un astro como el sol requiere unos 10 millones de años para nacer, lo que es muy rápido para la evolución del cosmos, sabiendo que morirá convertida en una enana blanca a los 10.000 millones de años. En términos relativos ¡el sol ha tenido una gestación 10 veces más rápida que la de un ser humano! Es bueno que los niños aprendan desde la escuela primaria que somos producto de un universo en evolución, que somos, en un sentido muy profundo, "polvo de estrellas", que nuestro cerebro las puede contar "porque es más ancho que el cielo". Y que en estos días brilla en el cielo la estrella de Belén para todos los hombres y mujeres del planeta Tierra.

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