
Maduro, un dilema para Hollywood en la temporada de premios
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Hasta la madrugada de ayer, el mundo del entretenimiento con cabecera en Hollywood se preparaba para seguir el tramo decisivo de la temporada alta de premios con la convicción de que la agenda política internacional tendrá en esas ceremonias tan vistas y tan comentadas una presencia que no se recuerda con tanta fuerza en los últimos años.
La mayoría cree que durante la entrega de los Critics Choice, por celebrarse esta noche con transmisión en vivo para todo el mundo junto a las playas de Santa Mónica, en Los Ángeles, las estrellas del cine y la televisión más comprometidas con los reclamos palestinos podrían retomar desde el escenario los cuestionamientos a Israel, cuyo gobierno tiene como aliada incondicional a la administración de Donald Trump.
Lo que falta probar en los hechos, a partir de lo ocurrido en las últimas horas en Caracas, es si junto a esa eventual proclama de las figuras y grupos de Hollywood más identificados con Palestina habrá también alguna mención explícita al operativo ordenado por Trump mediante el cual Nicolás Maduro y su esposa fueron capturados y llevados fuera de Venezuela para ser juzgados por narcoterrorismo en Nueva York.
No se conocieron en las horas inmediatamente posteriores a esta acción pronunciamientos al respecto de parte del ala más progresista y políticamente activa de Hollywood, que viene haciendo ruido al menos desde septiembre pasado con sus críticas al “genocidio y el apartheid contra el pueblo palestino” en la fiesta de los Emmy y, fuera de Hollywood, en los festivales de cine de Venecia y San Sebastián.
El hecho de llegar a todo el mundo en vivo y en directo frente a una cámara en esas celebraciones (el Oscar es la ceremonia de su tipo más vista en el planeta) es una tentación irresistible cuando se trata de emitir un mensaje o una proclama con significación política, sobre todo si quien habla está ideológicamente parado en la vereda de enfrente de Trump, postura que comparte la inmensa mayoría de la comunidad hollywoodense.
Esas mismas figuras con ganas de hablar deben estar recibiendo en este mismo momento alguna advertencia de sus managers o representantes: ¿les conviene terminar avalando desde una eventual crítica pública a Trump a un régimen como el que hasta ayer lideró Maduro, reconocido en todo el mundo como responsable de un régimen que encarcela y persigue a la oposición, adultera resultados electorales y comete toda clase de crímenes de lesa humanidad, además de provocar el éxodo de entre siete y ocho millones de personas?
Además, los nombres de origen venezolano de la comunidad hollywoodense con más peso, influencia y popularidad se pronunciaron en su momento (y lo siguen haciendo) en contra del chavismo, declarando su apoyo a la líder opositora y reciente ganadora del Premio Nobel de la Paz María Corina Machado.
A la cabeza de ese grupo aparece el actor Edgar Ramírez, reconocido por su presencia en películas como El abogado del crimen, Jungle Cruise, Borderlands y Emilia Pérez. También filmó en la Argentina La quietud, dirigida por Pablo Trapero. También lo integran Patricia Velásquez (La momia, La maldición de La Llorona), Rafael de la Fuente, María Gabriela de Faría, Pedro Eustache, Andrew Divoff y los más veteranos Lupita Ferrer, Fernando Carrillo (ambos con pasado estelar en el mundo de las telenovelas) y María Conchita Alonso. Esta última fue la más activa en las redes sociales en las últimas horas al retuitear desde su cuenta oficial de X varios mensajes con detalles de la operación estadounidense desde una mirada muy crítica al régimen chavista.
Dentro de la temporada alta de premios que culminará el 15 de marzo con la entrega del Oscar, pero fuera del cine, el 1° de febrero próximo se entregarán en Los Ángeles los Grammy, reconocidos en el mundo como “los Oscar de la música”. Uno de los nominados (dentro de las categorías de música clásica) es el artista venezolano más famoso del mundo en este momento, el director de orquesta Gustavo Dudamel, que en los próximos meses se hará cargo nada menos que de la conducción de la Filarmónica de Nueva York.
Hace algo menos de una década fue pública y notoria la ruptura entre Dudamel y Maduro, que hasta entonces no se habían enfrentado. Cuando el director se enteró en 2017 de la cancelación oficial de una gira por Estados Unidos que iba a hacer la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela bajo su batuta reaccionó con amargura. No le perdonó a Maduro una decisión que a su juicio ofendía la memoria de su mentor, José Antonio Abreu, ejemplar formador de nuevas generaciones musicales a través de un método que se hizo famoso en todo el mundo.
En los últimos años, Dudamel fue muy cauteloso al hacer declaraciones sobre la delicada actualidad política en su país natal. “Ahora mismo, con tanta desinformación y la situación tan politizada que vivimos, entiendo por qué la gente grita. Pero creo que debemos reflexionar y decir que el cambio es posible. No me refiero solo a la situación de mi país: este es un momento muy turbulento para la humanidad”, dijo hace un año al diario londinense The Telegraph.
Ahora, frente al nuevo escenario geopolítico planteado entre Venezuela y Estados Unidos y a las responsabilidades que está por asumir al frente de una de las orquestas más importantes del mundo, todo lo que tenga Dudamel para decir a partir de este momento será más escuchado que nunca, mientras a su alrededor la más poderosa industria del entretenimiento global atraviesa el momento de mayor politización de los últimos tiempos.



