Menem en los EE.UU.

Daniel Della Costa
Daniel Della Costa LA NACION
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22 de junio de 2002  

El reciente viaje del team Menem-Bolocco a los Estados Unidos ha dejado perplejos incluso a algunos de los más reputados menemólogos. Porque fue hecho cuando todavía falta más de un año para las elecciones y, por añadidura, en pleno certamen mundial de fútbol, lo que pone en duda su oportunidad. A causa de esto, y descartando de plano que se trate de un error, en los mentideros políticos hoy se están barajando varias hipótesis.

Una, que su propósito real no fue otro que provocarle un accidente vascular a Eduardo Duhalde, o por lo menos sacarle canas verdes, ya que las blancas se resisten a aparecer. Otra, que la pareja sabe que el hombre de Banfield volverá más pronto de lo que supone a su oficio de agente inmobiliario, por lo que los comicios se adelantarán. También se dice que optó por ir a hablar allá porque suponía que los caceroleros no llegaban tan lejos. Un error que pagó caro. Y no faltan tampoco los que aseguran que a los Bush no les quedaba más fecha que ésa en su agenda para sacarse fotos con ex mandatarios sudamericanos. Y que la siguiente sesión estaba reservada para los africanos, para la que a Menem no le daba el look y mucho menos a Cecilia. Aunque puede pensarse asimismo que el viaje lo haya hecho convencido, después de su exitosa experiencia con las relaciones carnales, de que a partir de ahora todas las campañas presidenciales del país deben comenzar en Washington. Por lo que cuanto más pronto, mejor, para ganarles el tirón a los rivales. En lo que tal vez no le falte razón.

El secreto del Mundial

Ahora bien, quienes están más en la intimidad de la pareja aseguran que ninguna de esas versiones es la justa. Y que lo que pasó en realidad fue que Cecilia ya tenía programado hacer este viaje al país del Norte, para ir de shopping a Nueva York. Por lo que su cónyuge lo único que hizo fue aprovecharlo para enganchar conferencias, fotos y entrevistas, a efectos de maximizar costos, que habrían sido altísimos. Pero que el hombre afrontó sin que se le escapara una lágrima.

Sin embargo, todo esto no explica las coincidencias de la gira Menem-Bolocco con el Mundial Corea-Japón. Porque si, como creía la mayoría, la Argentina cumplía un papel destacado y llegaba por lo menos a los cuartos de final, ¿quién, en el país, se iba a ocupar de lo que dijera o hiciera él en los Estados Unidos? Indudablemente, lo suyo hubiera quedado relegado a las páginas de la farándula, junto a la pelea Süller-Rímolo. Pues bien, quienes opinan de esta manera superficial ignoran lo que sabe casi todo el mundo: que así como Duhalde es un fanático de las encuestas, y Lilita Carrió, del mondongo a la ginebrina, Menem no da un paso sin consultar a su adivina de cabecera, hacerse tirar el tarot y las runas. Y por eso sabía por anticipado que el eleven argentino iba a hacer sapo irremediablemente.

"Maestro -dijo el reo de la cortada de San Ignacio-, me extraña. Si ya nos mufó en el 90, el 94 y el 98, ¿cómo no iba a estar seguro de que nos escabechaba también en el 2002?"

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