El arte de traducir poesía
En la última novela de Liliana Heker, La muerte de Dios (noviembre, 2011), la protagonista manifiesta su odio por los diccionarios porque "siempre definen algo distinto de lo que las palabras quieren decir". Y a continuación agrega una exclamación maravillosa: "¡Las palabras quieren decir!" O sea que al significado se le agrega un ímpetu. Algo así como las ganas de ser pronunciadas. De allí que traducir no sea un simple traslado de una significación; implica a su vez la posibilidad de captar el balbuceo de la lengua. Con la poesía, esta tarea se intensifica. Y a veces hay que trabajar en voz alta para hallar la palabra escrita.
La reciente edición de Poesía argentina para el siglo XXI (Ediciones Continente), de Andrew Graham-Yooll, con la colaboración de Daniel Samoilovich, es una prueba viviente de esta aventura del decir. La selección de poetas ya indica un itinerario gozoso y representativo, que abarca desde Macedonio Fernández, Leopoldo Lugones, Oliverio Girondo, Jorge Luis Borges hasta los más cercanos Olga Orozco, Diana Bellessi y Arturo Carrera, y varios de la generación intermedia como el cordobés Silvio Mattoni o Anahí Mallol, entre muchos otros. En total hay 66 poetas argentinos. Cada uno aporta una entonación vital que Graham-Yooll, como buen prestidigitador de la lengua, consigue vislumbrar en la traducción.
El libro está editado de tal manera que los poemas -en inglés y su versión original castellana- aparecen en páginas enfrentadas y eso permite deslizar la vista para cotejar la musicalidad. Es notable leer el comienzo de "La siesta", de Macedonio Fernández, en tonada casi shakespeariana: " Love and Mystery/ for you, whom I hold of the soul ?" ("Amor y Misterio/a ti, a quien tengo del alma?").
Por otra parte, la traducción de poesía exige una decisión lírica. Mantener la rima o volcarla a prosa poética. Veamos cómo resulta en dos poemas combinados de Leopoldo Lugones, verdaderas ecuaciones románticas. El primero se titula "Una vez", y dice: "Seis pasos en la arena,/seis pasos di./ Veinticuatro huellas/ quedaron allí". En el segundo, el título sufre (realmente) una modificación: "Otra vez" y también el poema cambia: "Seis pasos en la arena,/seis pasos di./ Doce huellas quedaron,/ ¡ay de mí!". En inglés, conservada la rima, se mantiene el juego: " Once ": Six steps in the sand,/six steps I took./ Twenty four tracks/remained: look! "; y " Again ": In the sand six steps,/six steps I took./There lay twelve tracks,/oh, how mistook!
Graham-Yooll es autor de Memoria del miedo , Pequeñas Guerras Británicas en América Latina , Goodbye Buenos Aires , La colonia olvidada , Tres siglos de ingleses en la Argentina ; también fue director del Buenos Aires Herald. Esta antología no sólo refleja su gusto por el intercambio simbólico y la música de las palabras; también es una suculenta carta de presentación de nuestra poesía en los albores del siglo XXI.
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