El señor González y la profe de Biología de Junín
Ocurre que el señor González tiene varios hijos.
La mayor de sus hijas mujeres, Agustina, se casó en su momento con un muchacho que se recibió, muy joven, de ingeniero agrónomo. Como había heredado un campito, el yerno de González se radicó en Junín, donde actualmente "hace soja" con buen éxito. De vez en cuando, González se da una vuelta por Junín, para ver a sus nietos. El mayor de estos, ya con 17 años, se llama Agustín.
Hace dos semanas, en una de esas visitas, el adolescente Agustín golpeó la puerta de la habitación de huéspedes.
- ¡Abu! ¿Me prestás tu laptop?
- ¿Para qué la necesitás?
- Tengo que leer un pen drive, y la mía no lo puede abrir.
- Bueno, Agustín, pero mi laptop tiene contraseñas y todas esas cosas. Contiene correspondencia personal. Muy personal. Entonces, si querés, pasá y abrimos juntos ese pen drive. ¿Es una cosa confidencial?
- No, Abu. ¡Qué confidencial! Es un texto de Biología de Quinto Año.
- Bueno, entonces pasá. Vamos a hacerlo, nomás.
Dicho y hecho. Nieto y abuelo se sentaron juntos frente a un pequeño escritorio, insertaron el pen drive y el contenido apareció en pantalla.
- Hay varias carpetas- dijo el nieto.
- Sí, parece que sí- respondió el abuelo.
- Mirá, hay una carpeta que se llama "Vacaciones". Debe ser la profe con sus hijos en Mar del Tuyú. ¿A ver?
La pantalla se iluminó con imágenes de vivo erotismo. Los suspiros y quejidos, los cuerpos en primer plano, las exclamaciones, los "ayes" de dolor y de placer, correspondían sin duda alguna a una pareja humana en pleno acto sexual.
- Es la profe de Biología- dijo Agustín.
- ¡Pero hay cortes de cámara, distintos enfoques... quiere decir que una tercera persona estaba filmando!
- Bueno, sí, pero la que está en la cama es la profe y el tipo es la pareja de la profe.
-Bueno, Agustín...fijate en las otras carpetas del pen drive.
- Esperá un cachito que en seguida me fijo...
Al día siguiente, un poco enfurruñado, el señor González se dirigió a la Escuela Medias No. 1 "Manuel Dorrego" de Junín, y conversó con la directora Gladys Prieto, que le explicó lo mismo que publicaron los diarios: "Fue un error, una situación involuntaria". Mientras tanto, el diario local Democracia aseguraba: "No es la primera vez que ocurre un hecho de esta naturaleza con esta docente, ya que ha sido encontrada, anteriormente, acariciándose con su pareja dentro de una escuela, sin que los superiores la sancionaran".
En fin, todo Junín hablaba del episodio. González salía del Colegio cuando una voz femenina lo llamó.
- ¡Señor González!
- Sí, señora.
- ¿Usted es el abuelo de Agustín?
- Sí.
- Yo soy la profesora de Biología.
- Ah, bueno. No sé si corresponde hablar aquí, parados en un pasillo...
- ¿Cómo quiere que hablemos? ¿Acostados en una cama?
- ¡No, señora, por Dios!
- Señorita. Soy soltera. El hombre del video es mi pareja, Lautaro. Le pusieron ese nombre por el cacique Lautaro, como la Logia Lautaro, que era hermano de Caupolicán... ¿Sabe?
- Ah, qué bien. Yo sólo quería comentarle que había visto ese video por casualidad. Tuve la inquietud de conocerla y hablar un minuto con usted. Tengo debilidad por mi nieto Agustín.
- ¿Y por qué no vino el padre? ¿Por qué no vino la madre? Otros padres ya vinieron. ¿Los padres de Agustín están demasiado ocupados, o no les interesa su hijo?
- No, lo que pasa es que ellos no vieron nada. Solamente yo lo vi, junto con Agustín. Me lo callé y vine para conocerla, antes que nada...
- Bueno, señor. Ya me conoció. Tengo dos hijos de un matrimonio anterior y soy pareja de Lautaro. ¿Alguna otra cosa? Soy profesora de Biología.
- Creo que la vida privada de una profesora no tiene por qué aparecer en video, en casa de los alumnos. ¡Perdóneme!
- Señor: lo que vieron mis alumnos tiene bastante que ver con la Biología. ¿Verdad? Además, ya se lo dijo la profesora Prieto: "Fue un error, una situación involuntaria".
- Por supuesto, le pido mil disculpas. Yo soy de otra época.
- ¿Usted no tiene pareja, no tiene mujer? ¡Todas las parejas tienen su video íntimo! Algunas tienen muchos videos. ¿Usted no tiene ninguno?
- Bueno, sí, ahora que me apura, sí. Alguno que otro hemos filmado, primero con la Super-8 y después con la camarita de video. Pero hace muchos años. Lo tenemos escondido bajo siete llaves. Imagínese, si lo llegan a ver mis hijos... ¡O mis nietos!
- Perfecto, señor. ¿ALGÚN OTRO COMENTARIO?
- Ya no la molesto más, profesora. Disculpe. Hasta más ver.
El señor González salió caminando, por aquella calle de Junín, que a esa hora estaba fresca. Aunque el sol picaba.
González pensaba, un poco perdido en el recuerdo: ¿Donde pusimos aquel video... y aquel otro... y...? ¿Dónde? ¿Se habrá borrado? ¡A ver si mañana aparece en alguna película de la familia! O lo cuelgan en Youtube. Hoy no se sabe, con el asunto del ciberespacio, ya no hay vida privada. ¿Pero donde fue que lo pusimos...?








