Mujeres extraordinarias

María Paula Zacharías
María Paula Zacharías PARA LA NACION
(0)
5 de febrero de 2019  

Los libros Cuentos de buenas noches para niñas rebeldes son furor entre las chicas. Luz, mi hija de nueve, y su prima Drusila, de once, los devoran este verano. Se apasionan con las vidas de estas mujeres retratadas por Elena Favilli y Francesca Cavallo. Las protagonistas no son princesas, sino médicas, aviadoras, activistas, directoras de cine, científicas, escritoras, bailarinas, alpinistas o ciclistas. Está claro: son extraordinarias porque son mujeres. Y son rebeldes o insolentes porque saltaron la valla del patriarcado. En tiempo de las abuelas o bisabuelas, era esperable que fueran amas de casa, maestras o enfermeras. Minerva Daltoe, por ejemplo, no figura en la historia del arte, aunque pintó activamente (y con talento) entre 1938 y 1980. Lo hizo calladamente. "Se dedicó a la carrera de mi padre, Orlando Pierri", dice Duilio, su hijo, artista al igual que su nieta Tiziana.

Me lo explicaba hace unos días la investigadora María Laura Rosa: cuando las mujeres entran en la historia son excepciones positivas, un concepto enunciado en 1979 por Germaine Greer en su libro La carrera de obstáculos. "Señala la flexibilidad del canon patriarcal para absorber a ciertas figuras del arte como artistas excepcionales -con idénticas características que los artistas varones- y así continuar con sus exclusiones. Frida Kahlo es el ejemplo más claro", cuenta. De tanto en tanto, entra alguna mujer en la historia (y en los libros de mujeres extraordinarias). Pero detrás de cada una de ellas hay muchísimas otras que no llegaron a desarrollarse.

Gretl Sichel nació en Fráncfort, el 21 de enero de 1911, en una familia judía acomodada. Cuando tenía 20 años fue a Berlín a estudiar pintura y dactilografía. Pero tuvo un encuentro fatal: un maestro le dijo que no tenía talento ni imaginación y dejó de pintar. Le creyó. Hoy, su nieta artista y docente Florencia Fernández Frank le rinde homenaje con dos pinturas suyas colgadas en su taller, "para siempre desobedecer a la autoridad que castre nuestro deseo". Duele verlas: hay en esas naturalezas muertas belleza, destreza y sensibilidad.

Historias así hay en todas las familias. En la mía estuvo Rosa Chiessa, tan brillante alumna de primaria que, al terminarla, la directora les pidió a sus padres -mis tatarabuelos- que la dejaran seguir estudiando. Llegaría a directora de escuela, les aseguraba, ofreciéndose a pagar sus estudios. Pero no hubo caso. Tuvo que conformarse con aprender labores. Cuando la vida se puso difícil (marido enfermo, hijos chicos), fue sostén del hogar bordando cuellos para Gath & Chávez. Le quedó un hambre de futuro: ¿adónde habría llegado si la hubiesen dejado estudiar?

La música y artista visual Florencia Hana Ciliberti tiene dos abuelas magníficas: una es la gran bailarina María Fux, y la otra, Fejga Sosnina, de quien heredó el talento musical. La abuela Fanny había nacido en Polonia en 1923 y llegó a la Argentina a los diez años. Fue la mejor alumna de la Escuela Municipal de Arte Labardén. Estudió canto y se destacaba por su delicada voz de soprano. Tanto que fue premiada con una beca para estudiar en la Escuela de Canto del Colón. Pero nadie pudo llevarla a clases. Cantó toda la vida puertas adentro. "Jamás olvidaré su carita mirándome llena de emoción cuando me escuchó cantar", dice su nieta.

En la vida de muchas abuelas con vocaciones frustradas las nietas tienen un papel especial: son una especie de revancha. Gladys Elvecia Crecencia Zimmermann hubiera querido jugar al tenis y tocar el acordeón, pero era la segunda de seis hermanos nacidos en el campo en Santa Fe. A la mayor la mandaron a estudiar, pero a ella le tocó cuidar a sus hermanos. "Todo para ella fue hacer sacrificios para los demás", dice Virginia Negri, artista y orgullosa nieta. Es artista visual, performer, poeta, DJ, grafitera, galerista? En ella explota toda la libertad que no tuvo su abuela. A las mujeres de hoy, parece, nos toca brillar por ellas.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.