
Museo de ciencia y tecnología
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Quien sea un apasionado por los avances científicos y haya tenido la oportunidad de viajar por el mundo, seguramente no habrá dejado de visitar museos como el National Air and Space Museum de Washington o el Deutsches Museum de Munich. El segundo, creado por Oskar von Miller en 1903, es el mejor ejemplo de cómo un museo de ciencias y tecnología puede constituirse en uno de los máximos atractivos de una ciudad.
Desde otro punto de vista, los centros interactivos de ciencia y tecnología son muy valiosos auxiliares de la educación básica y media, ya que es imposible que cada escuela disponga de un gabinete de ciencias suficientemente equipado y de docentes adecuadamente formados para introducir a los niños y jóvenes en el mundo científico y tecnológico. Estos dos aspectos de la utilidad de este tipo de museos han hecho que en muchas ciudades de los Estados Unidos éstos sean promovidos por las autoridades municipales y las cámaras de comercio e industria locales, mientras que en Europa es habitual que sean impusados por los ministerios de Educación -como el Palais de la Découverte, en París- o por grandes empresas.
Buenos Aires y sus alrededores albergan importantes colecciones de objetos vinculados con los más diversos campos de la ciencia y la técnica y algunos centros interactivos. Entre las primeras cabe mencionar las del Museo Ferroviario, del Museo Nacional de Aeronáutica -trasladado recientemente a la base aérea de Morón-, del Museo Naval de Tigre, del ex Museo de Telecomunicaciones -que estuviera ubicado en la legendaria "Munich" de la Costanera Sur- y del Museo de Luján; sin olvidar colecciones tan interesantes como poco difundidas, como las del Museo de Ciencia y Técnica de la Facultad de Ingeniería de la UBA, del museo Eduardo Latzina, de la escuela industrial Otto Krause o del Museo Houssay de la Facultad de Medicina de la UBA. Entre los interactivos, seguramente los más visitados son el Museo Participativo de Ciencias, en el Centro Cultural Recoleta, y el Museo de los Niños, en el Abasto.
Recientemente, el jefe del Estado Mayor General del Ejército, general Ricardo Brinzoni, ha lanzado la auspiciosa iniciativa de un proyecto denominado "Casa del Conocimiento Buenos Aires", basado justamente en la idea de un museo interactivo de tecnología y ciencia. Cabría preguntarse si en las actuales circunstancias del país, con presupuestos magros o inexistentes tanto en el sector público como en el privado, es el momento adecuado para una iniciativa de este tipo. Sin embargo, es en los períodos de "vacas flacas" en los que deben pensarse y planificarse las cosas que después podrán desarrollarse en los tiempos de bonanza.
Por otra parte, una comparación entre la capacidad de los ámbitos mencionados y la necesaria para que cada escolar de la ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires visite aunque sea una vez por año uno de ellos lleva a concluir que hay lugar para muchas iniciativas de este tipo, que son imprescindibles para apoyar nuestro débil sistema educativo.





