
Noemí Wallingre, los beneficios socioeconómicos del turismo

Cuando se miran los múltiples aspectos del "desarrollo local", un campo de creciente relevancia política y académica, el turismo no siempre ocupa un lugar destacado. Sin embargo, puede ser un dinamizador poderoso de las economías locales. A analizar casos en que esto sucede, a distintas velocidades y con resultados diferentes, se dedica el equipo que dirige Noemí Wallingre en la UNQ, que trabaja con "municipios que se sumaron al turismo desde los 90, impactados por las reformas neoliberales que afectaron los modelos tradicionales de producción", dice Wallingre, que acaba de publicar el libro Gestión de municipios turísticos (UNQ), que compiló junto con Alejandro Villar. El proyecto tuvo una primera etapa entre 2009 y 2011, en la que trabajaron en Federación, Villa Elisa, San José y Chajarí, en Entre Ríos, y una segunda etapa en desarrollo, sobre Paso de la Patria (Corrientes), Cayastá (Santa Fe), Malargüe (Mendoza) y Villa Pehuenia (Neuquén). En todos los casos, según cuenta Wallingre -que dirige la maestría en Desarrollo y Gestión del Turismo en la UNQ- se hacen estudios cuantitativos y entrevistas y trabajo de campo, mirando cómo se implementan las políticas de desarrollo turístico y sus efectos socioeconómicos.
Según sus resultados, el turismo tiene, en términos generales, un impacto positivo en municipios pequeños y medianos. Sin embargo, hay factores que determinan contrastes en los resultados. Entre ellos, la visión de mediano y largo plazo para pensar el turismo; la organización estatal que permita coordinar las distintas áreas que participan; las relaciones entre los sectores público y privado; la capacitación de recursos humanos; la diversificación de la oferta y de las infraestructuras, y la capacidad para poner ese destino en el mapa.
Edad: 56 años
Perfil: licenciada en Turismo, magíster en Desarrollo Local, docente-investigadora de la Universidad Nacional de Quilmes
Su tema: desarrollo de destinos turísticos




