
Pájaros y pajarones
Por Claudio A. Jacquelin
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"Lo que este pajarón no sabe es que él es el secretario de Agricultura, y tiene que trabajar para el campo y para el país, no para conservar su cargo y permancer ahí."
(Del presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Mario Llambías, al referirse a Carlos Cheppi.)
Las aves tienen un lugar privilegiado en el lenguaje metafórico popular y las situaciones políticas nunca quedan al margen, sobre todo cuando, precisamente, hay revuelo.
El jueves en la llanura pampeana, el trino matinal anunció otro amanecer complicado en la relación entre el campo y el Gobierno. La sequía y los anuncios oficiales interrumpieron el descanso veraniego de los ruralistas hasta hacerles volar los pájaros a algunos dirigentes.
Así, el titular de CRA le apuntó al secretario de Agricultura y le tiró al pecho el calificativo de pajarón. Rápidamente fue interpretado como la habitual descalificación para quien es considerado poco importante o, sencillamente, un tonto.
Pero es tan generosa la fauna semántica que tal vez habrá que llamar a un politólogo especializado en ornitología para entender el sentido en el que fue usado el término y también descifrar algunos episodios de la realidad nacional.
Seguramente, Cheppi agradecerá saber en qué categoría entra porque a la hora de mentar a las aves hay que recordar que así como están las palomas de la paz, también están los pájaros de mal agüero, que convocan a la desgracia y a los que nadie quiere llamar por su nombre.
También aparecen las aves de rapiña, capaces de sacar provecho de la desgracia ajena. Y dentro de la misma especie se encuentran los buitres o aves negras, que simulan defender a alguien para quedarse con todo lo que le pertenece al otro.
En la política y, también, en la guerra la división pasa por los halcones y las palomas. Aunque también aparecen los loros que repiten lo que dicen los demás y las cotorras que nunca paran de hablar.
También se dice para algo excepcional que una golondrina no hace verano. Como el sorpresivo acercamiento al campo de algunos funcionarios que estaban en las antípodas.
Por eso, Llambías debería explicar qué clase de ave es para él Cheppi y también si fue sólo casualidad que lo llamara así, justo un día después de que un pájaro derribara un jet.




