
Paul Klee y el dibujo infantil
Por Antonio M. Battro
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La espléndida muestra de Paul Klee en el Museo Nacional de Bellas Artes, ha sido una buena ocasión para contemplar esas obras que parecen volver a la infancia de la humanidad y son en realidad la culminación de un arduo camino. El proceso que lleva del garabato a Klee, es decir del gesto espontáneo a la obra maestra, merece reflexión. Recordemos que fueron unos chicos traviesos quienes descubrieron, por casualidad, la pintura prehistórica de Lascaux. En realidad, tanto el artista actual como el primitivo tienen un mismo antepasado: el niño que ellos fueron.
Recientemente ha tomado gran auge el estudio de dibujos realizados por niños excepcionales. Tal vez los casos más conocidos sean dos niños autistas: Nadia y Stephen Wiltshire. La primera dibujaba como un artista profesional a los cuatro años, el segundo se destacó por sus admirables dibujos de ciudades (además de ser un talento musical). Este tema ha sido analizado en detalle por Ellen Winner en su libro Gifted children: Miths and realities (Basic Books, New York, 1996).
El caso de la precocidad extrema y el talento excepcional en el dibujo plantea interrogantes. Es necesario reconocer, por ejemplo, que son más frecuentes los casos de precocidad en la música y en las matemáticas que en el dibujo. No sabemos cuál es la causa de este fenómeno, pero hay algunos indicios que nos orientan hacia diferencias estructurales y funcionales en el cerebro de estos niños. Por otra parte, existen también diferencias entre las operaciones mentales propias del dibujo o de la música, por ejemplo. Las primeras revisten un carácter predominantemente "analógico" mientras que las segundas apelan a procedimientos "digitales".
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Resulta difícil prever qué es lo que sucederá con el talento artístico de las nuevas generaciones. El acceso masivo a nuevos instrumentos computacionales abre perspectivas inéditas. ¿Cómo se desarrollarán los futuros Klee? ¿El dibujo digital competirá con el dibujo analógico? Paul Klee fue profesor en el famoso Bauhaus, un centro de calidad excepcional en las artes y la arquitectura del siglo XX.
Necesitamos un Bauhaus para el siglo XXI. Los nuevos maestros podrán seguir el ejemplo de Klee, que se comprometió con la enseñanza e investigó el proceso creativo de sus alumnos, fue consciente de las posibilidades de sus instrumentos y amante apasionado de la belleza. Tenemos mucho a favor, contamos con los talentos de innumerables niños dispuestos a ingresar en el mundo de las artes y que están esperando una guía firme y competente.
El autor es doctor en Medicina y en Psicología Experimental. Es consultor en educación y nuevas tecnologías
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