
Pedro Azcoiti: "¿Por qué antes era el compañero Patti?"
Pese a que le repugna la idea de compartir el recinto con Luis Patti, el diputado radical defendió el derecho del ex comisario a ocupar su banca en Diputados y recordó a los peronistas las veces que habían compartido listas con quien ahora definen como la "reencarnación del mal"
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Pedro Azcoiti no era demasiado conocido en el país hasta que el martes pasado defendió en la Cámara de Diputados el derecho del ex comisario Luis Patti a ocupar una banca. No es que la suya hubiera sido una postura original -62 diputados de diverso origen político la sostuvieron- ni que hubiera sobresalido por llevar la voz oficial del bloque radical. Sucede que Azcoiti fue una víctima directa de la represión ilegal, conoció el secuestro y la tortura, acuerda con la idea de que Patti tiene un pasado y un simbolismo repudiables y, aun así, en la sesión del martes último argumentó en favor del ingreso a la cámara del líder del Paufe.
No sólo eso, también obligó a los peronistas, que definieron la expulsión del comisario, a un incómodo ejercicio de memoria: les recordó la cantidad de veces que, en el pasado reciente, muchos de ellos habían compartido listas con Patti. "Que expliquen por qué era ´el compañero Patti y hoy es la reencarnación del Mal", dice.
Azcoiti presidía a los veinte años el centro de estudiantes de la Facultad de Derecho de La Plata, la misma en la que estudiaban por aquella época Néstor Kirchner y Cristina Fernández, a quienes, curiosamente, no conoció. Una madrugada, dos semanas después del golpe de 1976, el Ejército lo fue a buscar a su casa paterna, en Necochea. Había viajado allí, su pueblo natal, para eludir el clima de persecución que se vivía en la capital de la provincia, una decisión común a otros militantes de Franja Morada. "Junto con dirigentes de la Federación Juvenil Comunista y de la Juventud Peronista me tuvieron esa noche en la seccional primera y de ahí nos llevaron a la seccional cuarta de Mar del Plata, donde nos sometieron a interrogatorios con picana eléctrica y con submarino", dice.
-¿Cuánto duró eso?
-Estuve una semana desaparecido. Mi padre se comunicó con Raúl Alfonsín y con Conrado Storani, quienes hicieron gestiones y consiguieron alguna información. Cuando me largaron volví a mi ciudad y estuve escondido en el campo de un tío hasta que a mediados de año regresé a La Plata a retomar los estudios. Al poco tiempo lo asesinaron a Sergio Karakachof, compañero de militancia nuestro.
-Su condición de víctima directa incidió en el bloque para que usted llevara la voz cantante en el tema Patti?
-No, de ninguna manera, eso sería bastardear el tema de los derechos humanos. Cuando se hicieron las asignaciones de cargos yo caí en la vicepresidencia de esta comisión, la de Peticiones, poderes y reglamentos.
-El dictamen de minoría tenía varios ejes, ¿no?
-Sí, en primer lugar la inexistencia de una condena previa. El Pacto de San José de Costa Rica establece que solamente se puede reglamentar el derecho a ser elegido sobre pautas de edad, nacionalidad, domicilio y, como última condición, establece la condena penal por juez competente, lo cual en el caso Patti es inexistente. La cámara puede revisar los títulos desde el punto de vista de las formalidades de la elección y puede excluir a un miembro, puede removerlo del cargo por inhabilidad sobreviniente, es decir, luego de la asunción. Pero lo que se refiere a Patti es previo a su elección como diputado nacional. Además Patti tiene un sobreseimiento definitivo en la causa Cambiasso-Pereyra Rossi, de 1986, que en su momento no fue apelado.
-Sin embargo, esa causa ahora revivió.
-Lo que hay ahora es un pedido de reapertura de la causa por parte del fiscal Murria, veremos qué decide la Justicia, pero por ahora está el sobreseimiento definitivo. En otra causa Patti sí está procesado. Es por encubrimiento al coronel Granada. Como le digo, Patti está procesado allí por encubrimiento, el que está procesado por delitos de lesa humanidad es Granada. ¿Podemos impedir el ingreso a la cámara por un proceso por encubrimiento? Sería una enormidad. Significaría dejar sentado un antecedente peligrosísimo. Hay una nueva causa, que es Gonçalves, abierta a partir de la aparición de un cadáver, en la que Patti sería citado a declarar y donde probablemente quede imputado.
-Y frente a esa probabilidad, ¿cuál es su postura?
-Que si fuera citado a declarar siendo diputado o si se ordenara una detención, el Congreso procedería al desafuero de Patti de modo inmediato. No habría un manto de impunidad amparado en los fueros.
-De modo que lo que usted sostuvo fue que Patti ingresara a la cámara para luego ser expulsado. ¿Cómo imaginaba los hechos en la hipótesis de que la postura del ingreso hubiera ganado?
-Si se reabriera la causa Cambiasso-Pereyra Rossi y fuera citado a declarar o si se le dictara una prisión preventiva, sería desaforado y expulsado. Algunos tratadistas admiten también la posibilidad de que, con Patti incorporado, la Cámara hubiera determinado la indignidad moral, para luego expulsarlo. En todos los casos se lo debería haber incorporado.
-Más allá de este análisis jurídico, ¿usted cree o no que Patti fue asesino, torturador y genocida, como dicen quienes lo acusan?
-Creo que está íntimamente vinculado al terrorismo de Estado y que hay un asidero para los delitos que se le imputan.
-Hay hechos, incluso, que él no niega.
-En el caso Cambiasso-Pereyra Rossi dice que ambos mueren en un enfrentamiento. Pero yo reitero esto: la persona de Patti me causa repulsión. Lo dije en la sesión, me repugnaría estar sentado en el recinto al lado de Patti. Pero ni mis vivencias personales ni mis convicciones sobre la persona de Patti pueden hacer que yo vaya sobre la Constitución. Las garantías son para todos, aun para personajes como Patti.
-Cuando usted dijo eso las Madres de Plaza de Mayo que estaban en los balcones de las galerías le dieron la espalda.
-Creo que me dieron la espalda durante todo mi discurso.
-¿Y qué piensa de esa reacción?
-Que es un acto de enorme intolerancia, más allá del respeto que tengo por la lucha de tantos años de las Madres.
-¿Cómo se sintió?
- Por supuesto que no me agradó. Pero eso tampoco me puede impedir decir lo que pienso. Cuando estábamos haciendo el dictamen con Ricardo Gil Lavedra, él dijo algo que resume nuestro pensamiento: cuando las garantías amparan a un hombre bueno es facilísimo aplicarlas; las ponemos a prueba cuando amparan a un hombre malo. Ahí es cuando debemos ver cuán garantistas somos y cuán ecuánimes somos.
-Por otro lado, al comienzo de su discurso a usted lo ovacionó la gente de Patti. ¿Y eso qué le produjo?
-Fue obvio, porque nosotros defendíamos el derecho de Patti a ingresar. Pero, ¿qué habrán pensado cuando dije que inmediatamente pediríamos el desafuero y que a mí me resultaba repugnante sentarme al lado de Patti?
-Ahí lo abuchearon.
-Lo más difícil es transitar un camino de equilibrio. En este caso fue lo que hicimos.
-Un dilema que sobrevoló la cuestión Patti es si ese equilibrio del que usted habla era o no apropiado para tratar el caso de alguien sobre quien hay cierto consenso de que, cuanto menos, torturó. Lilita Carrió, por ejemplo, sostuvo que el estado de sospecha respecto de la comisión de delitos de lesa humanidad basta para impedir que el sospechado ocupe una banca.
-Sí, pero, ¿la sospecha de quién? ¿De un diputado? ¿La sospecha de una mayoría? Fíjese que el caso Bussi, que se menciona como antecedente, es distinto. Bussi dio el golpe de estado, usurpó cargos creados por la Constitución Nacional. Patti no, ya que no ocupó ningún cargo político durante la dictadura. Bussi tenía un procesamiento por delitos de lesa humanidad en la causa Luciano Benjamín Menéndez, Primer Cuerpo de Ejército, y fue beneficiado por el Punto Final. Ninguna de estas causas se dan en el caso Patti. En el caso Bussi dice el procurador de la Corte que existe una razonable sospecha declarada judicialmente. Si nosotros planteamos en cambio una sospecha sin asentamiento judicial estamos abriendo algo muy peligroso de cara al futuro.
-Cuando la Cámara rechazó a Bussi usted no era diputado. ¿Cómo hubiera votado?
-Me hubiera sumado a la impugnación del pliego porque había sólidos fundamentos constitucionales para impedirle el ingreso a Bussi.
-¿Este tipo de debates son, en su opinión, de índole política, jurídica o moral?
-Tienen los tres componentes.
-¿Pero cuál es el más importante?
- No podemos apartarnos del derecho. Permítame contarle una anécdota. En la discusión que tuvimos en el bloque radical, que fue dura y apasionada, Lucía Garín, diputada por Catamarca, expuso una situación personal desgarradora. Ella tiene un hermano exiliado en Suecia desde 1976 y dijo que, al hablar días pasados con él, le contó el dilema que se le presentaba como diputada respecto del caso Patti. El hermano le recomendó entonces: "Lucía, respetá la legalidad y la Constitución, que si se hubieran respetado en el 76 yo no estaría en Suecia, estaría en la Argentina". Alguna vez tenemos que definirnos por respetar la Constitución a rajatabla.
-Once diputados radicales votaron con la posición opuesta. ¿Hubo libertad de conciencia o fue indisciplina partidaria?
-La complejidad del tema llevó a que en el bloque hubiera esta división. No se cruzaron, como alguien podría suponer, las distintas posiciones que hay hoy en el radicalismo respecto de estar cerca o no del gobierno. El tema cruzó el bloque de manera distinta. Hubo dos diputados que expresaron la posición contraria.
-¿Supone que el oficialismo tenía un interés ulterior en el tema Patti visto que lo reemplazará el hermano de la ahora aliada Graciela Camaño, Dante Camaño, quien después de haber circulado por varias corrientes políticas ahora engrosará la fuerza kirchnerista?
-No, no creo que haya tenido una intención en ese sentido. Es verdad que Camaño forma parte de la borocotización de la política. A propósito, no olvide que el propio Borocotó hizo una fórmula a gobernador con Patti.
-¿Qué repercusión tuvo en el peronismo el señalamiento que usted hizo durante el debate al mostrar las boletas de diputados peronistas que había compartido listas con Patti?
-Que se hagan cargo. Nosotros no podemos convertirnos en intérpretes de las conductas peronistas. Que expliquen por qué era "el compañero Patti" y hoy es la reencarnación del Mal. Yo creo que Patti siempre fue la reencarnación del Mal.
El perfil
Los comienzos
Radical, casado con una profesora de educación física, padre de dos hijas, el abogado Pedro Azcoiti, a quien llaman Perico, tiene 50 años. A los 20, cuando era dirigente estudiantil en La Plata, fue secuestrado por el Ejército.
Vida política
Su militancia siempre fue cercana a Federico Storani. Asumió como diputado nacional en diciembre último. Es vicepresidente de la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos. Antes era diputado provincial.





