
Pensamientos con estilo
El libro de ensayo nos convierte en espías del pensamiento. El que escribe ensaya una idea, la sopesa, la agita, la promueve y trata de brindar los argumentos que la fundamenten. Nosotros asistimos al ensayo como privilegiados escuchas de una prueba de orquesta. Una buena ejecución también requiere estilo. Los mejores libros de ensayo brindan conceptos novedosos, al tiempo que proporcionan un placer de lectura. No parece haber pensador sin la distinción de su escritura. Vale recordar que el propio Sigmund Freud recibió el Premio Goethe de literatura en 1930, y fue candidato al Premio Nobel de Literatura en 1936. De este modo, me permito festejar la nueva colección de Taurus Great Ideas , provista de breves y bellos textos de distintas épocas, tendencias y gustos.
Ya hay veinte títulos que rondan las librerías. Mencionaré algunos de los autores para dar cuenta de la diversidad de la colección, que no excluye la divergencia: Rousseau, San Agustín, Tomás Moro, Maquiavelo, Mary Wollstonecraft, Adam Smith, Lenin, Hannah Arendt, Lao Tse.
Uno de los títulos más originales es De la sabiduría egoísta , de Francis Bacon (1561-1626), sobre todo por la premisa que figura en la tapa del libro, de saludable recomendación: "Léase no para contradecir o impugnar ni para creer o dar por admitido, ni para encontrar tema de charla y conversación, sino para sopesar y considerar". El recorrido es muy amplio, aunque se trata de esbozos, apuntes, pequeñas invitaciones a pensar: "De la venganza", "Del amor", "De la astucia", "De las innovaciones", "De la belleza", "De la sospecha", "Del discurso", "De la deformidad", "De los jardines", "De la ira".
Se puede seguir, en una lectura en contrapunto, con La mano invisible , de Adam Smith (1723-1790), e Imperialismo: la fase superior del capitalismo , de Lenin (1870-1924). En el primero se indica: "No es de la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero de donde cabe esperar nuestro almuerzo, sino de la atención a su propio interés". Mientras, Lenin afirma: "El desarrollo del capitalismo ha alcanzado tal punto que aunque el mercado sigue reinando y es considerado la base de toda la economía […] el grueso de los beneficios va a parar a los «genios» de las intrigas financieras".
Para matizar, resulta oportuno volver a El contrato social , de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), sobre todo el capítulo 9, que refiere a "Los rasgos de un buen gobierno", donde establece una diferencia de extraño eco en el presente: "Los súbditos alaban la tranquilidad pública; los ciudadanos, la libertad de los particulares; uno prefiere la garantía de los bienes y el otro, de las personas…". Sigue con una lectura de la degeneración del cuerpo político, cuando acumula poder en unos pocos, comparándolo con la vejez y la muerte, en el capítulo "Sobre el abuso del gobierno…".
Vale agregar al disfrute de estos textos –tan diversos y aleccionadores– el detalle táctil de sus cubiertas, con algunos trazos en relieve. Rigor y rugosidad.
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