¿Podrá el mundo alimentar a 10.000 millones de personas?

Orlando J. Ferreres
Orlando J. Ferreres PARA LA NACION
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26 de febrero de 2020  • 00:02

Hasta ahora, la población mundial, alrededor de 8000 millones de personas, logró alimentarse y, en algunos casos, sobre todo en los países del sudeste asiático logró disminuir la pobreza.

De acuerdo a un podcast de The Economist del 22 de febrero último, la pregunta es: "¿El mundo podrá alimentar a 10.000 millones de personas para 2050?" Aunque la cifra, extraída de una reunión sobre tecnología de California (AAAS, American Association for the Advancement of Science), quizá llegue a 9700 millones para ese año o incluso esto puede ser algo menor pues se está produciendo una reducción de la tasa de crecimiento de la población de varios países sin necesidad de imponer un control estricto como hizo China. En el futuro, el país de mayor población del mundo pasará a ser India, que está cerca de los 1400 millones de personas en 2020.

Para responder a la pregunta de si alcanza con la producción de alimentos para cubrir a 10.000 millones de personas para 2050, hay que verificar los datos de consumo de alimentos en las últimas décadas y ver cómo ha evolucionado esta relación con la población mundial y según la distinta clasificación de países.

Primero: ¿cómo medimos el consumo de alimentos? Según el consumo de kilocalorías por persona y por día, en función de los consumos de productos alimenticios y esto para los países en desarrollo, para los países desarrollados y para el mundo como promedio.

Los países en desarrollo han incrementado su consumo de alimentos de 2100 kilcal/día/persona en 1970 y ahora, en 2017, último dato publicado, ya estamos en los 2850 kilcal según la misma clasificación. Esto significa que el consumo de alimentos ha crecido un 38 % entre esas dos fechas, medido siempre per cápita y por día, es decir, lo ha hecho a un ritmo de 0,8 % anual, que es una cifra muy importante por la forma en que ha sido calculada.

El consumo de alimentos per cápita en los países desarrollados ha tenido un aumento de 0,3 % anual, ya que creció en 13 % entre 1970 y 2017. En otras palabras, dicho consumo de alimentos en los países desarrollados tiene un límite superior al de los países en vías de desarrollo. El promedio diario del consumo mundial de alimentos está en 2950 kilcal/día/persona, contra un valor de 2850 kilcal/día/persona de los países en vías de desarrollo, o sea que la diferencia es de 3,5 % con respecto a dicho promedio mundial, cuando en 1970 esa diferencia era de 14 por ciento.

Ya hemos mencionado que la reducción de la pobreza en muchos países como China y otros del sudeste asiático ha explicado en parte esta mejora substancial. El crecimiento económico de China, a tasas que en muchos años fueron del 10 % anual aunque ahora han disminuido hasta 6 % anual, permite explicar esta evolución, que ha significado una gran disminución de la pobreza.

Recordemos que la producción de alimentos ha crecido significativamente en el siglo XX, tanto por el uso de tractores y maquinarias agrícolas que permitieron utilizar mucha más tierra para la producción de alimentos, especialmente desde 1940 en adelante, pues antes de esa fecha un 20 % de la producción agrícola estaba destinada a alimentar caballos y otros animales de carga. También ha mejorado mucho la productividad agrícola por los cambios significativos logrados con el nuevo método de labranza cero (sin arar), pero con mucha inversión en semillas, herbicidas, pesticidas, fertilizantes, riego y tecnología de la producción agrícola.

Tomemos el caso de la Argentina, uno de los países que junto a Brasil y Estados Unidos, entre otros, es uno de los principales exportadores de granos. En 1989 producía unos 30 millones de toneladas de granos y ahora está llegando a los 140 millones de toneladas, es decir, ha tenido un incremento de estos productos agrícolas de 4,7 veces en 30 años (1989 vs. 2019). Esta es una cifra récord para la Argentina y en esto influyó enormemente el cambio tecnológico, especialmente la labranza cero, que provocó una expansión significativa de la producción agrícola. También en los últimos años, especialmente en 2019, se notó un gran incremento de la producción pecuaria, sobre todo de ganado vacuno, por la demanda de China, que tuvo un gran incremento.

Siguiendo con el caso de la Argentina, actualmente se han incrementado los impuestos a la exportación del agro, lo que no ocurre en prácticamente ningún otro país del mundo, con lo cual puede frenarse la inversión anual por hectárea y esto puede significar un estancamiento o disminución de la producción respectiva. Esperemos que estos impuestos llamados "retenciones" tengan un final feliz y que podamos seguir sumándonos a la creciente oferta mundial de alimentos. No podemos parar el desarrollo económico de nuestro aporte a la demanda de alimentos global por problemas internos que ya llevan mucho tiempo sin solucionarse.

Por ahora, la evolución del consumo de alimentos en los países en vías de desarrollo está teniendo, en promedio, una evolución muy buena en los últimos 40 años, aunque esto no sea cierto para la Argentina, donde aumentó la pobreza a más del 30 % de la población total del país.

Esperemos que las perspectivas de los países exportadores de alimentos pueda responder al crecimiento de la población que esperamos que se vaya moderando hasta volverse estacionaria. La tecnología, tanto en los avances de la nutrición como otros aspectos de la tecnología como la inteligencia artificial, pueden hacer el resto. Pero la pregunta sobre 2050 de The Economist es correcta y la demanda de alimentos va a ser muy importante en el futuro de los próximos 30 años.

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