
Proliferación de cultos
No existen cifras oficiales sobre el porcentaje de cada religión, pero según una encuesta, ocho de cada diez personas se definen como religiosas
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No hay cifras que den certezas globales acerca del crecimiento de la participación religiosa. La religión no se pregunta en los censos nacionales.
La Secretaría de Culto, dependiente de Cancillería, no tiene cifras oficiales sobre el porcentaje preciso de argentinos que profesan cada religión, o que se vuelcan hacia algunos de los 2700 cultos registrados en el Registro Nacional de Cultos.
La Cancillería maneja una estadística elaborada por la Unesco en 2001, en el marco de un informe mundial sobre la Cultura. El cuadro dice que la mayoría de los Argentinos son católicos, seguidos por musulmanes y luego por judíos.
Además de la carencia de cifras, no aparecen allí las iglesias evangélicas (en la que se reconocen los protestantes), que son la segunda mayoría religiosa.
La encuestadora Gallup --en el 2001 y a pedido de la Universidad Católica Argentina-- analizó 1234 casos. En esa muestra encontró que ocho de cada diez personas se definen como religiosas. Y que un 24 por ciento de la población asiste semanalmente a un servicio religioso.
Libros y revistas
La comunicación de las instituciones religiosas con sus fieles, por otro lado, no parece centrarse en su capacidad mediática, con excepción del grupo religioso Iglesia Universal del Reino de Dios, cuya fuerte presencia en los medios fue investigada por este suplemento hace un año y medio. Según esa investigación, este grupo religioso no sólo cuenta con importantes espacios en la televisión y las radios, sino que sería propietario de una radio --Radio Buenos Aires--, un hecho que sus autoridades desmienten.
Entre musulmanes, católicos y judíos, las publicaciones de revistas y libros es hábito frecuente.
Sólo la editorial Kehot, dependiente de Lubavitch, publica 20.000 títulos por año. Hay programas independientes del Centro Islámico, acerca del islamismo, en las radios Splendid, Armonía y Sol. Y los programas de televisión vinculados al catolicismo y al judaísmo raramente llegan al punto y medio de rating.
Para demarcar el potencial de las instituciones religiosas, también se mencionan en la opinión pública vínculos de religiosos con el poder, beneficios que se obtuvieron sólo a partir de esas relaciones, religiosos involucrados activamente en la vida política y, también, políticos que --sobre todo en tiempos de campaña-- se acercan a los "poderosos" líderes religiosos.




