
Protección de los recursos naturales
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Por medio de informaciones y comentarios se han dado a conocer en nuestras columnas los daños -a menudo irreparables- y los riesgos que amenazan la subsistencia de los recursos naturales y ponen en peligro la continuidad de la vida sobre el planeta.
Los perjuicios comprobados en nuestro país en el orden ambiental pueden sintetizarse en este dato alarmante: el 90 por ciento de los ecosistemas naturales presenta un estado de degradación entre medio y alto.
En el último siglo han sido taladas las dos terceras partes de los bosques originales; el ritmo de destrucción avanza a razón de 160.000 hectáreas anuales. Las especies animales en peligro de extinción llegan a 2355. La información completa de este deterioro ha sido provista a organismos interesados en el problema, como el Banco Mundial, y está fundada en estimaciones oficiales y de entidades privadas ambientalistas.
Entre estas últimas se encuentra la Fundación Vida Silvestre, que actúa en cooperación con una institución colega, la World Wide Fund for Nature, desde 1992.
El esfuerzo se ha aplicado a la extensión de un programa conservacionista denominado Socios por la Naturaleza.
Los miembros que se han incorporado a esta actividad la sostienen, desde hace años, con su aporte humano y financiero.
De ese modo se ha podido realizar una variedad de proyectos proteccionistas, llevar a cabo gestiones ante distintos organismos y poner en marcha programas educativos.
Los logros alcanzados son alentadores y se han concretado en la protección de miles de hectáreas ubicadas en distintos puntos del país, desde Misiones hasta Tierra del Fuego.
Asimismo, se han promovido proyectos " de uso sostenible" que, a la vez que enseñan a cuidar del recurso natural, abren la posibilidad a alternativas válidas para el desenvolvimiento de las economías regionales.
También merece la mayor adhesión la promoción inteligente de esfuerzos para consolidar una enseñanza ambientalista.
Esta es la clave del futuro: la formación de generaciones conscientes de los valores naturales por preservar.
En este aspecto debe ser bienvenido todo lo que contribuya a sensibilizar, a producir un conocimiento comprensivo de la integración de los factores físicos y biológicos y a decantar hábitos de respeto por la naturaleza.
Las demandas de crecimiento económico tienen que detenerse cuando se pone en riesgo un grado de equilibrio de los recursos que se emplean. El propósito es alcanzar la fórmula deseable de un desarrollo sostenible.
Cuanto se haga para robustecer la conciencia social acerca de las pautas de comportamiento que ayudan a la defensa y conservación de los recursos naturales redundará en beneficio de la protección de las condiciones ambientales que hacen posible la existencia del hombre y mejoran su calidad de vida.





