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ANÁLISISCARLOS M. REYMUNDO ROBERTS

¡Rearme del PJ! ¡Macri con Kari! Javi lo hizo

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Después de la carta de Leo a su papá, conmovedora, desgarradora, en emotividad lo más cercano a eso fue leer la noticia del encuentro “secreto” de los tres grandes del PJ: Kicillof, Massita y Máximo. Info de alta intensidad porque lleva a pensar en un rearme del piruchaje. ¡Kichi y Máximo bajo el mismo techo! Massita, componedor, facilitador, pontífice. Secretismo. El espíritu de San José 1111 revoloteando en la sala de un hotel de Retiro. ¿Tiembla el pavimento? Agua. No os hagáis los rulos. El trío de Kichi, Fofó y Massita no estaba solo: asistieron también gobernadores, jefes de bloque y aliados. Tal multitud que estuvieron por pedir River. Tan reservado que algunos periodistas llegaron antes que los dirigentes. Digamos, ninguna reunión expresa mejor al peronismo de estos tiempos: eran muchos para que de allí saliera algo, eran pocos para lo que supieron ser. Antes de que Kichi abriera el cónclave –siete minutos, tres furcios, cuatro o cinco frases que se candidatean para memes– hubo un minuto de silencio. Por Cristina.

Se ve que Máximo enseguida le escribió, porque empezó a taladrarlos. No a todos: al triángulo de hierro Nac&Pop. Maxi tuvo que explicar que su mamá estaba en un día de aquellos: en cualquier momento podía caer una brigada judicial a embargarle el departamento. En ese caso, fijará domicilio en la terraza o en la baulera, al grito de “no pasarán”; ya han pasado bastante, Cris. Lo del embargo de sus bienes, seguido por el decomiso, la tiene mal, contó Maxi. Estar presa no es lo más cómodo, obvio; inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos, una contrariedad. Pero que avancen sobre sus bienes, ¡eso jamás! Años y años cargando bolsos para terminar así. De chica en Tolosa, con flequillo y pretensiones, se soñó abanderada de los descamisados, nunca decomisada.

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Después de Kichi habló Máximo. “Este modelo neoliberal clásico, al que llaman libertario, es otro ajuste salvaje ordenado por el Fondo Monetario y está provocando cierres masivos de empresas, desocupación, caída estrepitosa del salario real, pobreza, hambre. Se nos abre una ventana de oportunidad, compañeros. Es ahora. Es todos juntos. Es con Cristina”. Otro minuto de silencio.

Massita parecía distraído y apenas dejó caer frases sueltas. A la salida, los que habían estado cerca de él lo buchonearon. “Estuvo chateando en un grupo que tiene con Toviggino, Faroni y Juan Mahiques. No hablaban precisamente de fútbol jajaja”. Por ahí le llegaron a Massita buenas noticias, que después se encargó de comentar en un pasillo: “TMAP”, escribió Mahiques en el chat, parafraseando devotamente a Milei (“Todo marcha de acuerdo al plan”). Toviggino lo celebró con una expresión ajustada a derecho: “Zaffaroni”.

Pidieron la palabra gobernadores y legisladores; algún bocado pudieron meter, pero todos estaban con ganas de irse. Urgía avisarles a los medios que la reunión secreta había terminado. ¿Secreta o reservada? Votaron y ganó secreta, por su halo de misterio. Pergeñaron también una declaración conjunta, cosa de tener un discurso unificado. Hubo acuerdo en eso, en tener un discurso común, pero desacuerdo sobre cuál debía ser el discurso. Crearon un comité para debatirlo. Hubo debate para integrar el comité. Votaron y fue empate. Quedaron en volver a reunirse. En Ceuta, viajando por Flybondi. Sin fecha.

Otro reencuentro entrañable fue el de La Libertad Avanza con Pro, tras una charla telefónica de Macri y Karina. “Sentémonos tranquilos a negociar”, lo invitó ella. “Si es para hablar de negocios –interpretó Mauricio–, yo te mando a Ritondo y vos poné a los Menem”. Fernando de Andreis, soldado de Macri, fue para controlar el animus lucrandi de Ritondo, mientras que Santilli ejercería el mismo rol con los Menem. Es decir, piedra libre. Lo extraño de la reunión en la Casa Rosada, que por momentos fue Rosadita, es que Santilli juega para los libertarios pero se supone que es Pro, y Ritondo hace como que juega para Pro pero debajo tiene puesta la camiseta libertaria. Se entendieron en menos que un suspiro. “Ganamos todos”, sintetizó al cabo Santilli, de origen peronista. Lo mismo que Ritondo. Lo mismo que los Menem. Tanta casta que ni Javi ni Kari quisieron aparecer en la foto. Tanto o más piruchaje que en el hotel de Retiro. Javi lo hizo. La entrelínea es que si el Gobierno volvió a recurrir a Pro, hoy un animal en extinción, es porque se ve en apuros. Nadie cree en las encuestas, pero que las hay, las hay. Todos confían en que el programa económico tiene un gran futuro; le estaría faltando presente. Un párroco cuyos feligreses están en el vértice de la pirámide me cuenta que le llegan ejecutivos que han sido despedidos de sus empresas y no encuentran trabajo. “¿Podrá ayudarme, padre?”, y le dejan el CV. Al cura le hace acordar a la vieja expresión popular: “A llorar a la iglesia”.

Volvieron a subir la inflación, el riesgo país y el riesgo kuka, pero Florencia Donovan escribió ayer acá que debemos estar más atentos al riesgo libertario. ¡Anatema! Flor, otra expulsada del paraíso.

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