
Semana 04 de 2005
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¿Quedarse o irse? Esa es la cuestión que suma Hamlet a la que tanto lo tortura. Y todo, porque el asunto fue "de prepo". Un empujón virtual para echarnos del Paraíso. Y otro (pero real) para expulsarnos de mamá. Luego, la Cinta Sin Fin. Historia de apuros. A callar. Y correr. Empellón, bocinazo o golpe de almanaque. Siempre alguien allí, tocando el hombro. El ¿quedarse o irse? no tiene quejido filosófico. Solo ganas de probar en otro lado. Obsesión por descansar del planeta Tsunami. Ser, es pisarlo. No ser, pegar un envión (de la razón, del barro, del gualicho Bush, del gualicho PJ) y volar. El Bebe Sapiens nació con ese capricho incorporado. Lo heredamos. Saltar, abandonar lo concreto, huir a sitio donde no haya intemperie. La historia no es más que el maravilloso relato de la invención de los aparatos voladores. De las artes a las drogas. De la religión a los vinos. Por eso no hay día sin que surja nuevo artilugio proponiendo darnos en el aire lo que en tierra nos falta. Y el último grito es el Gran Toscano Airbus (un día de éstos "descubren" el dirigible). Los hangares son centros de diseño, plin caja, pero también utopía. Esa que al preguntársele a Rafael Alberti cómo querría morir, lo llevó a decir: "En un avión que no aterrizara nunca". Pajarita de papel, barrilete, planeador, parapente, marcan rumbo a un sueño por ahora incumplido: ser Robinson Crusoe de una isla flotante lejana de sitio tan poco hotelero como es la Tierra. Esta semana un hombre-avión realizó tercera prueba con éxito. Ojalá se haga en serie. El multitudinario Airbús ofrece la promiscua grosería del paquebote. El Monoplaza, la suave elegancia de un bote que fuera de nube en nube. Sea en lo colectivo o en lo personal, ambos proyectos prueban que el hombre (aun tarambana) sigue atentísimo. Al pálido príncipe lo conmovía no saber si era o no. Al hombre 2005 lo inquieta dónde salvar el pellejo. Sospecha una infamia. Aún no dan con el tornillo que le falta al mundo. Y "Cúmulos nimbus" es una obra imbancable: ocho países arreando a 182 y Bush, Libertador de la especie. Por eso busca lugar en el cielo. (Sí, a Icaro le fue mal. Pero al menos intuyó que se salía por arriba.)
Un Pingüino Emperador apareció en afiches de cine de París motivando que Pingüino Perturbador corriera a sacarse foto con sosías. Luego abrazó a Chirac, relojeó el sitio donde claudicó (1805) Napoleón y dedicó caminata a instruir al siempre novato Solá en cómo desprenderse de Vinchuca Duhalde. Palpitando que obtendrá el 70% y con ello victoria electoral en octubre, usina K. sigue inflando la fantasía de que con 50% se sale del default (cuando solo habría éxito de 95 a 100). "La Argentina no se recuperará hasta que sus líderes políticos no se pongan de acuerdo con la realidad" (Wall Street Journal). Alcalde de Praga se disfrazó de turista italiano y salió a cazar taxistas que cobraban de más. Aquí Ibarra mantiene disfraz de alcalde ante vecinos a los que desilusionó de más. No estuvo en la calle a la hora crucial. No acudió espontáneo a rendir cuentas. Muñequeó la interpelación. Cara de Piedra "gobierna" una ciudad imaginaria. López Murphy lo dejó en claro: "Juan José Alvarez es el real interventor de la ciudad de Buenos Aires" (¿Lo sabe Ibarra?).
La Avispa Press: 1) alguien puso a macerar la fórmula Menem-Rodríguez Saá (¿habráse visto cosa igual?); 2) captado, cooptado o capturado, el encuestador Zuleta Puceiro pisó el palito K. y aceptó avión presidencial a París (¿a qué?); 3) Stolbizer, la Dinámica, denuncia desde UCR peligro de hegemonía PJ: "Violenta la democracia. Habrá que pensar en la abstención"; 4) ante sida creciente España desata polémica celestial sobre uso de preservativos; 5) se pierde la divina proporción: Miguel Angel (al Sixto IV) la Capilla Sextina, Schhumacher (a Juan Pablo II) una Ferrari de juguete; 6) parientes de víctimas en tragedia Cromagnon califican de "circo" la avalancha de controles; 7) pregunta del millón: ¿Por qué los pecados nacidos debajo de la cintura escandalizan más que los que provienen de la cintura para arriba?
¿Opiniones? La de Borges sobre la paella, al ofrecérsele el banquete de recepción del Premio Cervantes: "Me parece muy buena, porque cada arroz ha mantenido su individualidad".






