Semana 28 de 2004
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Erase una vez que dispuesta la Gran Mano a iniciar el espectáculo de la Creación encontró que el planeta giraba como trompo y no podía caerles a todos igual símbolo, rutina y argumento. El Gran Relato precisó abrir un delta de fabulaciones a fin de llegar a cada tribu (y a cada cual) según fueran el humor de su paisaje y sus miedos circundantes. Así surgieron variados géneros para sembrar lo religioso: versículo, sura, sutra y otros más. Leyendas que sumadas a refraneros de maravilla llevaron a soñar paraísos instalados en tierra firme (y a mantener fuera, muy lejos de ella, al infierno). Este sueño continúa sin cuajar. Al mundo lo mueve un motor a implosión. Apenas se insinúan, paz, tolerancia y concordia se derrumban. Son hambrunas, bombas, drogas, sida y otras plagas las que cierran el camino y hacen del mundo incómodo domicilio, infierno natural. Cambia la época, pero no el sentido. Su cáscara anecdótica, no su sino. Ahora mismo (en el más sofisticado de los milenios) escasean pan y agua, cruje el planeta y se destruyen culturas por conseguir más barriles de petróleo. El sueño diferido es la Corte de La Haya. La realidad actuante el Grupo de los 7. Cinco de sus socios venden el 90 por ciento de las armas que más matan. Y casi todas se disparan en nombre del dios que más convenga usar. Esta semana, en Barcelona, 7000 creyentes de 75 países se citaron para encontrar salida a tamaño disloque. Congreso panteísta (si Dios es todo, el adjetivo cuadra) esta IV Asamblea de las Religiones del Mundo encabezó su agenda con el mandato de tocar juntos "las heridas abiertas, los males profundos de la humanidad". Hoy existen 5000 religiones y creencias y cada una responde al dictado de un dios privado (o grupos de dioses) lo que lleva al absurdo de que de modo latente haya 5000 declaraciones de derechos humanos. La iraní Shirin Ebadi (premio Nobel de la Paz 2003) lo dijo claro: "Quienes excusándose en "su cultura" ignoran la democracia y derechos de otros son déspotas que con una máscara de cultura cubren su identidad dictatorial" (y fue por esto que apuntó César Vallejo: "A Dios debe dolerle mucho el corazón").
"Con Kirchner he topado", pensó seguro monseñor Aguer viendo al Gran Pingüino retorcerse y retrucarle con dureza su opinión sobre la pobreza creciente. Otros dos obispos (Olmedo y Musto) sumaron sus críticas "ante la gravedad de la situación social". El topetazo agregó un mercali más a varios que ya suma la placa tectónica oficial. A K. le place confrontar. Y mostrarse zoológico: "No soy vampiro. Soy un pingüino". No deja crítica sin réplica. "Un Jefe de Estado no puede tener piel de bebé" (opinó Terragno). Topetazos, frases infelices y discordias de cúpula que actúan de cortina de humo: no hay modificación de la realidad sino anuncios y sostenido reparto de esperanza. México y Brasil van más allá. Fox considera el combate a la delincuencia como "cuestión de soberanía" y presentó 10 medidas "contundentes" para frenar la inseguridad. Lula firmó un riguroso Estatuto de Desarme que penalizará más severamente a quien venda y porte armas.
Medioevo Press: 1) Vendedores "en negro" le roban al país 8 mil millones de dólares que podrían costear 1.150.00 casitas respetables; 2) Alfonsín criticó la "violencia del palo" (piquetero) y pidió que se controle con "buenas redadas" y la ley; 3) Kunkel le reprochó estar pidiendo que "corra sangre por las calles"; 4) en clima escandaloso legislatura porteña aprobó duras sanciones a la ocupación espontánea de calles y espacios públicos; 5) aconsejado, D´Elía puso distancia de la toma de la comisaría ahuecándose por un tiempo en Venezuela; 6) Gonzalo Alsogaray (nieto de ídem) quedó imputado por amenazar electrónicamente al diputado Bonasso; 7) tercera designación de K. (y segunda mujer), Carmen Argibay se convirtió en flamante suprema de la Corte; 8) tras acordar con radicales el Senado encaminó el proyecto de ley de responsabilidad fiscal; 9) Castells programó escrache: contra fiscal que lo investiga por presunto delito de extorsión.
"En aquellos tiempos pasados tan lejanos que no existía nadie, pues nadie se animaba a existirlos por lo muy solitarios que eran para toda la gente" (Macedonio Fernández).



