
Sexo, mentiras y video, versión Alberto Fernández
Primero la primicia de Claudio Savoia en Clarín –”La Justicia tiene datos de supuesto maltrato de Alberto Fernández a su pareja Fabiola Yañez”–; pocas horas después la confirmación de que la ex primera dama decidía accionar contra el expresidente de la Nación, por sus maltratos verbales y físicos.
Después, la aparición, vía Infobae, de ciertas evidencias: el ojo en compota y los magullones en el brazo de la víctima. A continuación, los videítos querendones de Tamara Pettinato en la Casa Rosada, con la voz en off del anterior jefe del Estado, estrenados en la pantalla de LN+.
Bastante antes, a principios de junio, la periodista Sandra Borghi (ElTrece) –que ahora partió hacia Madrid– reveló que Fabiola Yañez habría grabado un documental contando toda “su verdad” de los años en que fue primera dama. Entonces todavía no se hablaba de golpes y las referencias a ese material eran vagas y difusas. Hasta algunos especulaban si se trataba de una presión de Yañez a Fernández para lograr de él una mejor asistencia monetaria, en su inexplicable autoexilio en Madrid, junto con su hijito Francisco. Luego hubo silencio sobre el tema durante casi dos meses hasta que estalló la bomba informativa que nos tiene a todos aturdidos desde hace varios días, un escándalo de una gravedad inusitada, que merece un repudio contundente. Anoche Infobae presentaba una entrevista a Fabiola.
Sin desmedro de ello, sería muy ingenuo pensar que el impúdico festival de videos, fotos y chats que ha comenzado –y está lejos de terminar– nació por generación espontánea. Ha comenzado una gran novela –se agregarán hoy las declaraciones de Alberto Fernández al diario El País, de España– que va agregando más materiales con tal de que la hoguera mediática no decaiga.
Los amigos de las conspiraciones que nunca faltan se preguntan quién maneja y con qué objetivos el grifo por donde sale ese líquido pestilente que mantiene en virtual cadena nacional a algunos canales, pone en situación incómoda a otros y tiene a todas las redes sociales hablando del tema en un estado de exaltación pocas veces vista.
Así como la cartelera cinematográfica hace ya varios años perdió diversidad en favor de los grandes “tanques” de Hollywood que llegan frecuentemente para copar salas y horarios, desplazando a los demás títulos, las noticias en la televisión funcionan de manera similar: en oleadas sucesivas se tratan en forma repetitiva y hasta el hartazgo durante horas y horas temas resonantes como el caso Loan, la reaparición del expresidente Mauricio Macri con sus planteos hacia el oficialismo y, ahora, con mayor persistencia por su altísimo impacto, las sórdidas huellas de un expresidente violento con su mujer. La diversidad informativa en la TV es una especie en extinción.
El encendido de las señales de noticias se recalienta con el morbo asegurado por una novela hedionda con cuentagotas que amenaza con nuevos capítulos, que incluirán seguramente las patéticas correrías de un Casanova desvencijado y lascivo detrás de chicas vistosas.
Como ya les sucedió hace mucho tiempo a las noticias de espectáculos que involucionaron en la TV hasta quedar prácticamente reducidas a chimentos ásperos e incomprobables de sus personajes, la política desplaza el debate de ideas y la interpretación de analistas serios sobre la coyuntura y se contamina cada vez más de una anecdotización ramplona de sus miembros más destacados, objeto de memes, burlas y comentarios cínicos o indignados.
El rating manda. Así, el caso Loan le rindió más a Crónica y a TN, en tanto que los episodios relacionados con el expresidente Fernández motivan mayor atención hacia las pantallas de LN+ y de TN. El martes, cuando Fabiola Yañez decidió avanzar contra su exmarido, C5N mantuvo esa trascendente información en un perfil bajísimo durante todo el día, con videographs muy cuidadosos. Conductores habitualmente desaprensivos para tratar temas relacionados con el oficialismo y el macrismo se mostraban escuetos y recatados. Solo cuando al fin de esa larga jornada se metió de lleno Duro de domar con el tema lideró su franja horaria. Había avidez en la audiencia en ver cómo procesaba el periodismo cercano al anterior gobierno tan deplorable revelación.
El affaire Alberto dejó expuestos a muchos: la morosidad en la reacción de referentes y colectivos feministas que hubiesen saltado en un segundo si en lugar de Fernández el protagonista de la violencia de género hubiese sido Macri o Milei.
“Esto no hace más que agigantar a Néstor y a Cristina”, dijo en el colmo de la negación Julia Mengolini, por Futurock. Típico del peronismo: nunca se hace cargo de nada: ni de López Rega, ni de Montoneros, ni de no haber integrado la Conadep, ni de Menem. ¿También Alperovich y Espinoza agigantarán al matrimonio Kirchner?
“Alberto Fernández no fue un buen presidente. Tampoco lo fueron Mauricio Macri o Fernando de la Rúa”, tiró la pelota bien afuera y evitó la autocrítica Cristina Kirchner, la mentora exclusiva de “Alberto Presidente”. No se está discutiendo la calidad en la gestión de los tres presidentes mencionados, sino un hecho gravísimo que ella tan solo abordó genéricamente. Lamentable.
El Gobierno, por su parte, disfruta y fogonea la hecatombe de su oposición más intransigente. De paso se habla menos de los problemas que afronta.





