
Solidaridad sin fronteras
1 minuto de lectura'
Una nota periodística publicada en LA NACION permitió conocer la intensa y fructífera labor que numerosos argentinos residentes en el exterior realizan habitualmente con objeto de enviar ayuda solidaria a su país de origen.
Se trata, en la mayoría de los casos, de personas que dejaron la Argentina y que, sin embargo, experimentan la necesidad de hacer algo por quienes, en la patria lejana, padecen hambre o afrontan situaciones de extrema adversidad económica. La gran difusión internacional que tuvo la crisis argentina a partir de diciembre de 2001 -y, sobre todo, la profusa circulación de imágenes con niños de Tucumán y de otras provincias afectados por la desnutrición influyó poderosamente para que ese movimiento de solidaridad se expandiera.
Un ejemplo de esta estimulante tarea solidaria es el que brinda la asociación Cruz del Sur, impulsada por el fraile dominico argentino Guillermo Juárez, que desde hace tres años se encuentra en Suiza realizando una tesis sobre teología. Fotografías sobre niños pobres del interior de nuestro país decidieron a este religioso a crear una organización que pide ayuda económica a distintas personas e instituciones europeas y la canaliza en favor de entidades solidarias argentinas. "Es que la distancia no anestesia el dolor, sino que lo multiplica", afirma el padre Juárez.
Uno de los grupos más activos es el que se denomina "diezeuros.org.", nacido en Madrid a partir de la iniciativa de una argentina que reunió a cuatro amigos y los comprometió para que aportaran diez euros cada uno para ayudar a un grupo de hogares infantiles de las provincias de Tucumán y de Buenos Aires. Hoy, la organización cuenta con más de cuatrocientos socios -en su mayor parte argentinos esparcidos por el mundo- y ha logrado ya impedir el cierre de varias decenas de hogares infantiles en diferentes provincias.
Internet es la gran herramienta que le permite a los veinte integrantes de "Argentinos en Davis" enviar ayuda permanente a comedores comunitarios de Jujuy y Mendoza y a varias fundaciones de esas mismas provincias y de otros lugares del país. Toda esa actividad asistencial la realizan desde Davis, la ciudad norteamericana en la que están radicados.
En 1999, un grupo de profesionales latinoamericanos creó en Florida, Estados Unidos, la Fundación Manos del Sur, que proporciona asistencia a niños de la Argentina, Chile, Colombia y Venezuela. "Surgimos porque no podíamos seguir lamentándonos frente a la pantalla de la computadora o del televisor viendo que los chicos desnutridos eran noticia corriente", dice una de las fundadoras.
Mediante fiestas, rifas, loterías y venta de productos artesanales, "amigosdeargentina.org." recauda fondos en Italia para los chicos argentinos. Se trata de una agrupación que reúne a argentinos e italianos radicados en Brescia. También aquí la visión de la dramática situación de los niños de nuestro país fue el factor determinante que movió a muchos a participar de este esfuerzo solidario.
La Red Solidaria Barcelona fue fundada por un abogado argentino que viajó a esa ciudad de España. Realiza una amplia labor de cooperación internacional en beneficio de los sectores más pobres de la Argentina. Aplica un modelo similar al de la Red Solidaria de nuestro país, a la cual había pertenecido el abogado que impulsó su creación.
Un argentino y un norteamericano unieron sus esfuerzos para fundar "helpargentina", que aspira a difundir la cultura de nuestro país en el mundo, en un gran arco que incluye desde la promoción del tango hasta la ayuda a becarios e investigadores. "Ahora nos preocupa prioritariamente el tema del hambre, pero luego nos ocuparemos más específicamente de la educación y la cultura", dice uno de sus organizadores.
Mujeres y hombres residentes en Los Angeles, California, constituyeron la asociación "Ayudando a nuestra gente", que promueve el envío de ayuda económica para la compra de alimentos, ropa y medicamento en beneficio de sectores castigados por la pobreza.
Y la lista podría seguir. Hay muchos otros ejemplos de argentinos que se fueron, pero que no se olvidan de su tierra y desean trabajar para que sus compatriotas en dificultades accedan a una vida mejor. Tal vez porque ése es un modo de mantenerse unidos a la patria lejana. Tal vez porque hacer algo por los otros es el modo más seguro de hacer algo por uno mismo, como se suele decir para explicar el sentido profundo de la solidaridad.
Sea cual fuere la causa, lo cierto es que la actitud de estas organizaciones solidarias tiene una significación moral que debe ser exaltada y que invita a confiar en la vitalidad de los valores que dignifican el espíritu humano.




