
Tres modelos de funcionamiento en la pareja
La pareja es ese “tercero” que armamos los dos. Así, ambos contruímos ese “cerebro de pareja”, que es el “nosotros”. Esto, que es fácil de teorizar, es una construcción diaria que necesita de ambos. No hay culpables e inocentes porque el “tango se baila de a dos”. Uno hace una cosa y el otro reacciona de determinada manera y, de ese modo, se arma la circularidad.
Hoy en día el exceso de individualismo y hedonismo y la búsqueda de la inmediatez hacen que muchos no puedan armar pareja. En las relaciones de pareja, nadie se lleva bien o mal “por casualidad”, sino que hacemos ciertas cosas que nos hacen sentir bien y otras que nos hacen sentir mal.
Te invito a analizar tres tipos de modalidades de funcionamiento entre las personas que comparten su vida, de acuerdo con la psicología:
1. Modalidad complementaria

En este tipo de funcionamiento hay un activo y un pasivo. Por ejemplo, uno que ordena y otro que obedece, o uno que enseña y otro que aprende. Uno dice y el otro hace. Esta modalidad tiene lugar entre un maestro y sus alumnos, o entre un médico y sus pacientes, o entre un jefe y aquellos que se encuentran debajo de él. Cuando se da en la pareja, sus miembros estarán expuestos a vivir una crisis en algún momento.
Si bien algunas parejas pueden funcionar bien con este modelo por un tiempo, se trata de una forma de funcionar rígida que tarde o temprano traerá fricción, lo cual ocurre casi siempre cuando el que está debajo (pasivo) se achica y el que está arriba (activo) crece.
Un ejemplo muy común es el de una pareja donde él tiene una opinión muy marcada sobre cada tema y ella lo considera un gran sabelotodo, que le enseña y la guía. Pero de repente un día ella decide estudiar y, cuando comienza a hacerlo, descubre que su opinión también vale y se siente más segura, al punto de decirle a él: “No estoy de acuerdo con lo que vos pensás”. El hombre, sorprendido por la reacción de la mujer, le dirá cosas como: “Te están llenando la cabeza; ya no sos la misma”.
En este caso hay tres salidas posibles: se mimetizan y empiezan a liderarse mutuamente; o él empieza a presionarla incansablemente para que vuelva a ser como antes; o terminan por separarse y seguir caminos diferentes. Los varones machistas funcionan de esta forma, pues necesitan sentir que dominan a quien tienen al lado.
2. Modalidad simétrica

En este segundo tipo de funcionamiento comparten los mismos derechos, las mismas responsabilidades y las mismas libertades pero ninguno está dispuesto a ceder. Aunque este modelo parecería ser el correcto, generalmente quienes así se relacionan acaban por discutir una y otra vez, sobre cualquier asunto, ya que en el fondo se trata de una confrontación de ideas.
La pareja debe ser simétrica por definición pero si en la práctica ninguno cede, no podrán construir negociación y la relación será una pulseada sin fin, una lucha por el poder para ver quién define la escena.
3. Modalidad paralela

En este tercer modelo los miembros de la pareja comparten derechos, responsabilidades y libertades también, simétricos por definición. Con la diferencia de que saben ceder. Respetan el hecho de que el otro maneja algunas cosas mejor. Es decir que, por mutuo acuerdo, se complementarizan y funcionan en paralelo.
A mi entender, esta es una forma sana de funcionamiento en la pareja que conduce a parejas no perfectas, pero sí felices y plenas. Una buena actitud y un pequeño cambio en la conducta, por insignificante que parezca, puede modificar todo el sistema. El cambio positivo en nuestras relaciones interpersonales siempre debería ser bienvenido y en la mayoría de los casos entusiasma y contagia.
¿Con cuál de estos tres modelos te identificás?
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com







