
Un clima enrarecido
En los últimos días hubo curiosas manifestaciones que algunos interpretaron como "antiempresarias" y que pusieron nerviosos a muchos. El discurso reestatizador acerca de los ferrocarriles y la furia de Roberto Lavagna por la noticia acerca de la compensación a los bancos perjudicados por la pesificación fueron los más importantes. Los dos casos parecen mostrar, en opinión de muchos hombres de empresa, que el Gobierno padece de cierta desorientación o bien es víctima de la excesiva utilización de la estrategia de amenazar en público y negociar en privado.
El embrollo acerca de los ferrocarriles parece haber tenido todos los ingredientes. El puntapié inicial lo dio el candidato del Gobierno, Néstor Kirchner, cuando fustigó el indisimulable y calamitoso estado de algunos servicios. Quienes dicen conocer el origen de tal andanada apuntan a un viejo entredicho entre el gobernador de Santa Cruz y uno de los socios de Metropolitano, Sergio Tasselli, en los tiempos en que el empresario integraba la administración de la mina de carbón de Río Turbio. Esos viejos enconos habrían sido, según las fuentes, el origen del pedido de Kirchner para que se investigue a qué se destinan los subsidios que reciben los operadores de trenes de pasajeros en el área metropolitana. Para afirmar esta sospecha, sostienen que el Belgrano Sur, que opera Metropolitano, tiene "un subsidio interesante".
Pero la escalada que inició en el tema el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, le valió un enfrentamiento de proporciones inauditas con el ministro de la Producción, Aníbal Fernández, de quien depende el área de Transportes. "Yo me ocupé de la emergencia ferroviaria, yo mandé inspecciones, yo hice que hubiera planes de emergencia para que los trenes puedan seguir circulando, lo que no hice fue salir a armar escándalos públicos y politiquería barata", dicen que bramó Fernández en respuesta a una supuesta expresión de Atanasof, que habría asegurado que fue el único capaz de "tomar el toro por las astas".
"Hubo un día en que Fernández negociaba con los empresarios para ver cómo mejoraban el servicio, mientras en la Casa de Gobierno Atanasof atendía a otro grupo para interesarlo en transferirles la concesión", dijeron otros informantes.
La calma habría llegado con la intervención del procurador general de la Nación, Nicolás Becerra, que habría explicado que "el Estado también incumplió los contratos y si se hace una rescisión habrá un juicio multimillonario".
Desembolsos congelados
Parte del incumplimiento se debe a la paralización de los desembolsos por el subsidio para obras, que está a cargo del Estado. La situación es de vieja data, pero cuando en 2002 se declaró la emergencia del servicio, se comprometió un plan y la regularización de la situación. Fernández lo ratificó en una resolución en diciembre.
Los informantes afirman que el titular de Producción tiene también algún enojo con Lavagna, que se habría "sentado sobre la caja" para cumplir las metas pactadas con el FMI pateando el problema para adelante. El acuerdo firmado el jueves pareció dejar como vencedor a Fernández, aunque se lo pueda atribuir Atanasof. Pero hay quienes creen que el Estado incumplirá otra vez la promesa de poner la parte que le toca. O bien tendrá que modificar el presupuesto 2003 e incumplir con el FMI. En parte algo de eso se prepara. Insólitamente, el Ejecutivo decidió incluir en extraordinarias un proyecto según el cual el Congreso derribará uno de sus vetos -el del artículo 68- negociado con el FMI.
Lavagna también se indignó con los bancos y los acusó de marcarle la cancha filtrando la suma que quieren por compensación. Pero él mismo firmó esa cifra que está incluida en el acuerdo con el FMI.






