Un sol que cumple 200 años

Francisco Gregoric
Francisco Gregoric PARA LA NACION
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24 de febrero de 2018  

Mañana, 25 de febrero, se cumplen exactamente 200 años del momento en que el Congreso de las Provincias Unidas en Sudamérica agregó el sol en la bandera nacional. Así, la enseña patria alcanzó su forma actual, con lo que se completaba un proceso iniciado por Manuel Belgrano el 27 de febrero de 1812, cuando izó su primera bandera nacional en Rosario.

El primer empleo del sol como símbolo en el área del Río de la Plata,se dio, como insignia en uniformes militares, desde fines de 1810. Sin embargo, las banderas enarboladas por Belgrano en 1812, tanto en Rosario como en Jujuy, eran, aparentemente, de dos franjas horizontales, blanca arriba y celeste abajo, pero no tenían ni el sol ni otro símbolo agregados.

El primer empleo generalizado del sol se vio, en 1813, como parte del Sello de la Soberana Asamblea General Constituyente (que con el tiempo se convertiría en el actual Escudo Nacional Argentino).

La bandera nacional menor, es decir la de tres franjas lisas horizontales, fue establecida legalmente por el Congreso en Tucumán el 20 de julio de 1816, de la siguiente forma: "Elevadas las Provincias Unidas en Sud América al rango de una Nación, después de la declaración solemne de su independencia, será su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca de que se ha usado hasta el presente, y se usará en lo sucesivo exclusivamente en los ejércitos, buques y fortalezas en clase de bandera menor, ínterin decretada al término de las presentes discusiones la forma de gobierno más conveniente al territorio, se fijen conforme a ella los jeroglíficos de la bandera nacional mayor".

Como se ve, el texto dejó la posibilidad de agregar símbolos ("jeroglíficos", se decía) a una futura bandera nacional mayor. Este objetivo quedó pendiente, porque si bien ya se había declarado la independencia, aún no se había definido la forma de gobierno que se establecería, tanto en caso de optar por una forma monárquica como por otra republicana. En cualquier caso la elección política definitiva influenciaría al símbolo elegido a colocar en la bandera.

Como el asunto del modo de gobierno nunca terminaba de definirse del todo, la llamada "bandera nacional mayor", nunca fue establecida.

Lo que sí se definió fue la creación de una "bandera de guerra" para uso militar a principios de 1818. En enero de ese año, el director supremo Juan Martín de Pueyrredón solicitó al Congreso, que se había trasladado de Tucumán a Buenos Aires, que se resolvieran las diferencias entre las banderas para uso militar y las de uso mercante evitando así confusiones en los buques.

A propuesta de un diputado por Buenos Aires, el canónigo doctor Luis José de Chorroarín, se resolvió por ley del 25 de febrero de 1818 que: "Sirviendo a toda bandera nacional los colores blanco y azul en el modo y forma hasta ahora acostumbrada, fuese distintivo peculiar de la bandera de guerra, un sol pintado en medio de ella".

En primer lugar, es necesario aclarar que esta ley no oscurece el tono del azul de la bandera, como muchos han creído erróneamente, dado que al decir "en el modo y forma", la ley se refería al empleo de los tonos establecidos en 1816 (celeste y blanco), y a que tuviera tres franjas horizontales.

Sin embargo, el corto texto legal del 25 de febrero de 1818 no explicaba en ninguna parte ni el significado del sol, ni su origen. Simplemente decretaba su uso. Tampoco hay datos de qué pueda haber llevado al canónigo Luis José de Chorroarín a proponer el uso de un sol en la bandera de guerra. La pregunta es, entonces, ¿cuál fue el motivo de la elección del sol en 1818 promovido para diferenciar a la bandera de guerra?

Muchos historiadores han sostenido que el sol de la bandera argentina es una versión de Inti, una de las principales deidades de los antiguos incas. Basan esto en que varios de los patriotas de la época de la guerra de independencia consideraron crear una monarquía constitucional, estableciendo como rey a un descendiente de los incas. Sin embargo, no hay prácticamente referencias al posible significado incaico del sol en ese período. Esas interpretaciones se encontrarán más tarde, en la época en que se empieza a escribir la historia argentina.

También se ha sugerido que el sol tiene origen europeo. Ocurre que la representación de nuestro sol se asemeja mucho a la que se hace del astro en la heráldica europea.

Una tercera teoría postula que el sol tiene un significado masónico, dado que es un emblema empleado en la iconografía y ceremonias de la masonería.

Finalmente, otra interpretación sostiene que, en 1818, se agregó un sol en la bandera, y no en el Escudo Nacional completo, como en otras naciones, porque este último ostentaba simbología republicana (el gorro de la libertad), y a principios de 1818 otra vez cobró vigencia la idea de formar un gobierno monárquico constitucional.

Esta bandera de guerra, decretada en 1818, se convertiría en los hechos, en una enseña no solamente para uso militar, sino para todas las áreas del Estado nacional.

En 1884, durante la presidencia de Julio Argentino Roca, se decretó que solamente el Estado podía emplear la bandera con sol, prohibiéndose expresamente su uso a los ciudadanos, en particular. Esta disposición sería ratificada por decretos de la décadas de 1930 (presidencia del general Agustín P. Justo) y 1940 (épocas de los generales Pedro Ramírez y Edelmiro Farrell).

Solo con el restablecimiento de nuestra actual democracia, a fines de 1983, el empleo de la bandera con sol se haría extensivo a todos los ciudadanos, mediante la ley 23.208 del 25 de julio de 1985.

Por eso, mañana, cuando celebremos los doscientos años de la creación legal de la bandera argentina con sol, todos los argentinos podemos izarla o colgarla con orgullo en nuestras casas o balcones.

Investigador y vexilólogo; coautor, con Adolfo Mario Golman, del libro La bandera del Ejército de los Andes,Investigador y vexilólogo; coautor, con Adolfo Mario Golman, del libro La bandera del Ejército de los Andes

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