
Una mirada, miles de posibilidades
Alguna vez, siendo muy pequeña, mi abuela me diría algo que me marcaría para siempre: “…vas a ser tan buena alumna y tan estudiosa que vas a llegar a hacer cosas importantes”.
Con una fidelidad casi impecable, ese mensaje me acompañó a lo largo de toda mi vida. Desde mi rol profesional, tuve la posibilidad de ponerme al servicio del trabajo con personas y comunidades inmersas en contextos vulnerables.
Cada vez que me encontraba junto a estos grupos de personas, y con la intención de ayudarlos, me di cuenta de que activaba una conexión profunda y una mirada sincera que conectaba y confiaba en las posibilidades y capacidades de aquellos que tenía delante.
Esa mirada que me recordaba a mi abuela y a sus palabras, me di cuenta muchos años después que era “una mirada posibilitante”.
Hace unos 12 años atrás, fui parte de la creación de una fundación en la que nos dedicamos a acompañar a jóvenes que viven en situación de vulnerabilidad social. Les brindamos un proceso de capacitación y entrenamiento en habilidades y competencias para la empleabilidad. Y lo hacemos de la mano de cientos de personas voluntarias que participan en las actividades de formación, con quienes logramos que los jóvenes no sólo accedan a información y saberes específicos, sino que generamos un intercambio humano en el que las experiencias de vida se cruzan y así se convierten en puro estímulo e inspiración.
Al cabo de unos meses se produce un proceso muy interesante en el que vemos cómo el grupo de jóvenes va ganando confianza y finalmente logran una oportunidad de empleo.
En más de diez años conocimos a miles de jóvenes. Todos llegan a la fundación con sus propios recursos, pero muchos con desconfianza y temor sobre sus propias capacidades. Ni que hablarles de futuro próspero desde ese presente que los trae inmersos en contextos complejos, teniendo que enfrentar adversidades y desafíos constantes junto a sus familias.
Hoy, al preguntarles acerca de su presente que los encuentra trabajando e incluso en algunos casos estudiando, nos relatan sobre la oportunidad de haber pasado por una experiencia en la que se encontraron con personas que los ayudaron a resignificar la mirada propia.
¿Cuánta “mirada posibilitante” habremos logrado activar en ellos a través de los cientos de voluntarios que participaron?
La mirada posibilitante es aquella conexión profunda y sincera que activamos cuando tenemos la intención y el deseo de que la otra persona logre alcanzar lo que se propone. Ver al otro confiando en sus capacidades es verlo con ojos de posibilidad. Y así es como logramos que cosas importantes sucedan (tal como me decía mi abuela).
Debe haber miles de historias y de ejemplos en donde las personas activan sin pensarlo y naturalmente la energía de la “mirada posibilitante’'.
Desde el rol de voluntariado podemos ejercer y practicar esta oportunidad de activar la capacidad de poder mirar distinto a quien tenemos delante.
¿Cuánto nos “retorna” a favor si observamos el progreso y la valentía de otros activarse a partir de un estímulo que tal vez supimos generar?
La energía y fuerza de una mirada posibilitante multiplica las posibilidades de aquellos a quienes nos dirigimos.
Bravo por todos aquellos que brindando su voluntariado logran “mirar con ojos de posibilidad”, aportando así el famoso “granito de arena” que suma desde lo particular e impacta en favor de miles y millones de vidas en este planeta.
Directora Fundación Empujar (Empresas Unidas por Jóvenes de Argentina)







