Una torre... con bajo perfil
Escribe Nelson Fernández
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En una ciudad sin grandes edificios, la Torre de las Telecomunicaciones, que quedó operativa en los últimos días, luce su modernidad desde la bahía frente al Cerro de Montevideo, y es posible verla desde lugares remotos de la capital uruguaya. Ya está ahí, aun cuando la conveniencia de su construcción generó una de las polémicas más duras de los últimos tiempos.
Proyectada por el arquitecto uruguayo Carlos Ott (que también proyectó la Opera de la Bastilla en París, entre otras obras), la torre de Antel (empresa estatal de telecomunicaciones) comenzó a construirse en 1998 durante el segundo gobierno de Julio Sanguinetti. El alto costo de la obra fue criticado, entre muchos otros, por el entonces senador Jorge Batlle, quien dijo que prefería que ese dinero se destinara a mejorar la situación de los que viven en cantegriles (villas miseria). Y se hizo un plan de asistencia social a los más pobres por un monto igual al de la torre, pero la polémica siguió.
Ahora que Batlle es presidente, la Torre de Antel se habilitó sin fiesta de inauguración. No hubo corte de cinta. Pero días atrás, para celebrar el "Día del Patrimonio", la torre -como todo edificio público- se habilitó para paseos y la gente desbordó sus instalaciones. En un libro de mensajes dejaron sus opiniones, lo que reflejó que la polémica sigue, aunque ciertamente atenuada. Por ejemplo, a "Emilio" lo hizo "sentir por primera vez como si estuviera en un país del primer mundo" y afirmó: "Este edificio es una maravilla". En cambio, "Margarita" comentó: "Es una obra muy importante pero... ¿no será el lujo de la miseria?".





