
Una ventana abierta
Un cuento de Saki narra una visita de Mr. Nuttel, quien está haciendo una cura de nervios, a la casa de unas desconocidas. Hay una ventana abierta, y la sobrina le indica, antes de que se haga presente la señora Sappleton, que por ella salieron de caza su esposo y dos hijos, que desaparecieron en un pantano tres años atrás. Y que la señora deja abierta la ventana siempre, con la esperanza de que vuelvan alguna vez. Cuando las tres figuras, que en realidad habían salido de caza ese día, se acercan a la casa, Mr. Nuttel huye despavorido. El cuento termina con una alusión a la sobrina: "Los cuentos improvisados eran su especialidad". Nada fuera de lo ordinario ocurre en el cuento, el pánico emerge sólo de la brusca alteración de las expectativas.
Lejos estamos de aquella Reserva Federal de Estados Unidos (FED) en la que se aguzaba el oído ante cada frase de su titular, buscando interpretarlo como si fuera el oráculo de Delfos. Alan Greenspan había logrado generar un atento y enigmático silencio a su alrededor, y había enseñado a los mercados a esperar una inclinación sutil de su dedo en una u otra dirección. Greenspan no gobernaba el escenario de los mercados, sino su expectativa. Su poder no yacía en el gobierno de la realidad -era demasiado astuto como para pretender gobernarla-, sino en el gobierno de su inminencia. Sea hoy criticado por las razones que fuere, era un maestro en el manejo de los signos, antes que en el manejo de las variables económicas. Sabía que a la realidad no se la corre de atrás, sino que se le colocan señuelos para atraerla.
Con otros actores, la economía americana parece hoy una versión en cámara lenta de lo que ocurrió en nuestro país en décadas pasadas. Déficits gemelos, endeudamiento insostenible, devaluación creciente. Los economistas sabrán tal vez predecir si esto termina en una estanflación, en una licuación de pasivos, o si antes de esa licuación habrán de pasar por una deflación y un default generalizados. ¿Son los cuentos improvisados la especialidad involuntaria de Bernanke? La FED de hoy, con sus movimientos de elefante en un bazar, parece haber perdido la batalla más importante, que es el control de las expectativas. Como en el título del cuento de Saki, la realidad no es más que una ventana abierta. Sólo importa lo que se cree que entrará o saldrá de ella, cosa que pertenece siempre al campo de la ilusión.
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