
Washington nos mira...
Por Mex Urtizberea Para LA NACION
1 minuto de lectura'
En Canadá ha caído el gobierno por un escándalo de corrupción en el que se desviaron millones de dólares del erario y se ha llamado a elecciones anticipadas, pero seguramente ningún canadiense tuvo que escuchar o leer: “Washington mira a Canadá con preocupación”.
En Seattle, Estados Unidos, en noviembre de 1999, miles de manifestantes organizaron una anticumbre para impedir que la Organización Mundial del Comercio se reuniera. Se lanzaron a la calle, se enfrentaron con la policía y armaron tal revuelo, que efectivamente la cumbre de la OMC no pudo realizarse.
Sin embargo, seguramente ningún norteamericano tuvo que escuchar o tuvo que leer que Washington mira a los Estados Unidos con preocupación.
En Francia, un sector de la población le prendió fuego a medio país, provocó un caos y dejó en evidencia serios problemas internos, pero, seguramente, ningún francés debió haber escuchado o leído que Washington mira a Francia con preocupación.
En Génova, Italia, en julio de 2001, miles de manifestantes se lanzaron a las calles para protestar contra la cumbre del Grupo de los Ocho, manifestación que terminó en una verdadera batalla campal con la policía. Pero seguramente ningún italiano tuvo que escuchar o leer que Washington mira a Italia con preocupación.
España está en negociaciones con el gran enemigo de América, Hugo Chávez, para venderle ocho naves patrulleras, dos buques de aprovisionamiento y doce aviones, y si bien Washington ha hecho saber su ma-lestar por ello, seguramente ningún español tuvo que escuchar o leer que Washington mira a España con preocupación.
En la Argentina, en cambio, la mirada siempre es con preocupación.
Un cambio de ministro suma inmediatamente la preocupación de que “Washington mira a la Argentina con preocupación”. Se firma un acuerdo comercial con el mismo país con el que está haciendo negocios España, y “Washington mira a la Argentina con preocupación”. Hay un cacerolazo y “Washington mira a la Argentina con preocupación”. Un dólar que sube o un dólar que baja, y “Washington mira a la Argentina con preocupación”. Un puñado de manifestantes en la contracumbre de Mar del Plata, y “Washington mira a la Argentina con preocupación”.
Y es enorme, luego, la preocupación con la que miramos nosotros que Washington nos mira con preocupación.
Como si no alcanzara con la preocupación con la que nosotros miramos nuestros problemas internos, como si no tuviéramos tantas preocupaciones que ni siquiera caben en una mirada, sino que hay que estar mirando todo el tiempo, como si fuéramos niños (¿lo seremos?), o siempre sospechosos de algo (¿lo seremos?), en todo momento están sobre nosotros esos ojos paternales, preocupados y siempre abiertos. O no siempre: algunas veces estuvieron bien cerrados.





