
Ya es hora de cuidar el aire puro
Por Alieto Aldo Guadagni Para La Nación
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Muchos vehículos se han convertido en peligrosos enemigos del medio ambiente urbano. Estamos siendo agredidos por tóxicos contaminantes del aire. Esto ocurre no solamente en el Gran Buenos Aires sino también en Córdoba, Mendoza, Rosario y otras ciudades. Las emisiones de óxido de nitrógeno, monóxido de carbono y material particulado ya superan las pautas admitidas por la Organización Mundial de la Salud. En muchos casos la contaminación causada por los vehículos es innecesariamente alta, pero no todos contaminan por igual: los vehículos antiguos y mal mantenidos son los mayores contaminantes. En los colectivos, el gas natural (GNC) genera mucho menos tóxico que el gasoil, y dentro de varios años el biodiesel, el hidrógeno o la propulsión eléctrica incluso podrían ser mejores alternativas que el gas.
Las siguientes acciones mejorarían hoy sustancialmente la calidad del mal aire que respiramos en las ciudades:
- Cumplimiento estricto de las normas, evitando el bochornoso espectáculo de vehículos que nos "fumigan" impunemente.
- Revisión técnica obligatoria para todos los vehículos. El gobierno de la ciudad de Buenos Aires debe superar su negligencia y cumplir sin demora las normas de la ley 24.495, de 1995, que reglamenta la revisión técnica vehicular, para evitar las emisiones tóxicas y los ruidos, y además preservar la seguridad vial.
- Conversión de los colectivos gasoleros al gas natural. Los efectos positivos sobre la salud humana fueron cuantificados en 18.000 pesos por colectivo sustituido. Esta estimación, realizada por Mariana Conte Grand, considera las muertes prematuras, asma, bronquitis crónica, tos infantil, irritación ocular, atención hospitalaria y pérdidas de jornadas de labor atribuibles directamente a los tóxicos contaminantes del aire que podrían ser eliminados. Para alentar la fabricación de colectivos propulsados por gas natural, hay que eliminar el impuesto que grava este combustible y reservar para los colectivos que no contaminan las calles y avenidas céntricas con gran congestión de tránsito, donde la contaminación es más grave.
- Reimplantación del Plan Canje, injustificadamente cancelado cuando apenas habían destruido 340.000 vehículos viejos (de antigüedad media superior a los veinte años), es decir, un magro 11 por ciento del parque antiguo, enemigo de la seguridad vial y del aire puro. Seguirán así circulando alrededor de 3 millones de vehículos antiguos, muchos de ellos mal mantenidos y que obviamente incumplen las normas de emisión y de seguridad vehicular de la ley dictada en 1995. El Plan Canje tenía costo fiscal nulo, porque al destruirse un vehículo viejo (muchos de ellos no pagaban la patente anual), el fisco recaudaba por el auto nuevo canjeado cuatro veces más que la bonificación que otorgaba. El Plan Canje no se había inventado para beneficiar a la industria, sino para cuidar la salud y la seguridad vial de la gente.
A todos nos beneficia respirar aire puro, preservar el medio ambiente y no perjudicar la capa de ozono (este perjuicio es hoy grave preocupación de toda la humanidad). Para esto, hay que actuar ahora y sin dilaciones: si no, el futuro crecimiento de la motorización urbana agravará la situación para la próxima generación. La sociedad tiene derecho a exigir de las autoridades que cumplan sus obligaciones cuando está en juego nada menos que la salud.




