
Atacama, entre el desierto y el turismo de lujo
El perfil de San Pedro cambia a pasos acelerados con nuevos hoteles de muchas estrellas y restaurantes gourmet
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SAN PEDRO DE ATACAMA (El Mercurio, de Santiago).- Es impresionante la cantidad de proyectos hoteleros que existe en San Pedro de Atacama. No se termina de construir un lodge cuando están en estudio los planos de otro. Pero lo verdaderamente novedoso es que no se trata de cualquier tipo de hospedaje. Lo que florece en este desierto es ahora una hotelería de máximo nivel.
Eso, sumado a una cada vez más interesante oferta gastronómica, ha modificado el paisaje humano de San Pedro. Si bien aún se ven los clásicos mochileros desaliñados, hoy es común cruzarse por las calles de este místico poblado del Altiplano con grupos de suizos, brasileños y franceses con ropa outdoor de primer nivel y blackberrys de última generación.
No hay que confundirse. San Pedro sigue siendo polvoriento, caluroso y encantador. Sólo parecería que hace pocos años comenzó a darse cuenta de que es mucho más que una parada para los viajes de estudio, o el lugar perfecto para lucir tatuajes, piercings y dreadlocks sin llamar la atención.
San Pedro no para. Y si bien antes eran sus bellezas naturales el principal imán para los turistas, hoy el atractivo también está en restaurantes, lodges y hoteles trendy. Es decir, todo lo necesario para ratificar que en San Pedro siempre es temporada alta.
La cantidad de excursiones y paseos posibles de hacer desde San Pedro es innumerable. No sólo porque los guías buscan constantemente nuevas alternativas, sino porque el paisaje de cada rincón, por más visitado que esté, cambia en forma dramática según la hora del día y dependiendo de si se llega a pie, en bicicleta, a caballo o arriba de una cómoda van con aire acondicionado.
Sal y géiseres
Entre las expediciones clásicas están las que conducen al salar de Atacama, y a las hermosas lagunas Miscanti y Miñiques. Y la que lleva a Guatín y la quebrada de los Cardones, un rocoso cañón salpicado por esos preciosos cactos largos que parecen candelabros.
Claro que si hubiera que hacer un ranking de lo más interesante, los géiseres del Tatio ocuparían el primer lugar.
Hasta esta tierra de fumarolas llegan cada día del año unas 250 personas (por lo que hace un tiempo se habilitaron senderos e instalaron barreras protectoras, para incrementar la seguridad y evitar accidentes). La cifra de visitas puede no impresionar, pero hay que considerar que se trata de una excursión a más de 4200 metros sobre el nivel del mar, que sale de San Pedro de madrugada, que no es barata y que lleva medio día.
Por eso no sorprende el lienzo bajo el letrero verde que da la bienvenida a San Pedro, y que con letras rojas dice: No queremos ver morir a San Pedro y el Tatio . ¿El motivo? El proyecto que tiene una empresa filial de las estatales chilenas Codelco y Enap para instalar una planta geotérmica en los imponentes géiseres de Tatio.
Aquí nadie se mantiene al margen del tema. Las opiniones están divididas. Algunos suponen que el plan sería inocuo, pues las máquinas estarían ocultas tras los cerros y el agua utilizada sería luego devuelta a su origen. Y otros critican que el gobierno auspicie una medida cortoplacista. Su razonamiento es simple: la energía alimentaría a la empresa minera, es decir, a una actividad finita, mientras que el turismo no se acaba. La vitalidad de San Pedro es el mejor ejemplo. ¿Qué pasará? Por estos días las autoridades medioambientales deberían dar su veredicto.
Menú del día
"San Pedro se caracteriza por su energía y su potencia -asegura Alvaro Méndez, jefe de guías del recientemente inaugurado hotel Alto Atacama-. Es decir, te acoge o te echa fácilmente."
Al parecer ocurre más lo primero que lo segundo. Son varios los extranjeros que se han arranchado en el pueblo y que han aportado a la variedad gastronómica del lugar.
Uno de los pioneros fue Michel Coumes, corpulento francés propietario y chef de La Cave (Toconao 447), restaurante frente al cual se instaló a comienzos de año una tienda Rockford, con marcas como Columbia, Merrel y Caterpillar.
Hace poco más de un mes Phillipe Lago, compatriota de Coumes, abrió Croissant de Luna, panadería y salón de té cuyo aroma inunda el comienzo de Caracoles, la vía principal de San Pedro. El lugar cuenta con una sencilla y apetitosa carta a base de tartines, ensaladas, masas y pasteles (Caracoles 101-B).
Cerca está Bendito Desierto, un restó-art de propietarios chilenos que abrió a comienzos de noviembre en Domingo Atienza 426. El lugar fue concebido como una alternativa bastante más tranquila a la ultraturística calle Caracoles.
Como aquí todos se conocen, o al menos se ubican de nombre, no es difícil dar con el café Las Delicias de la Carmen (Calama 370), que sólo se distingue por un sencillo pizarrón que indica el precio del menú del día. Su dueña, Carmen Aguayo, es famosa en San Pedro por su pastelería (Gustavo Le Paige 370). Las empanadas de queso, tomate y albahaca se agotan apenas el boliche abre cada mañana.
Uno de los café-restaurantes clásicos de San Pedro es el Adobe (Caracoles 211), recientemente ampliado para 160 personas máximo y con WI-FI gratuito para sus comensales. Inaugurado hace diez años, el Adobe se ha convertido en el epicentro de la vida nocturna de San Pedro, que por ley termina a la una los días hábiles y una hora más tarde los fines de semana. Claro que en el último tiempo el bar Grado 6 (Gustavo Le Paige con Tocopilla) le ha robado algunos clientes. Esto gracias a sus populares happy hour y a precios algo más asequibles que los de Caracoles, la columna vertebral de San Pedro.
Cinco y más estrellas
En septiembre último fue inaugurado Alto Atacama, lujoso hotel a tres kilómetros de San Pedro, y de una arquitectura que se mimetiza con la majestuosa cordillera de la Sal que lo rodea. Por ahora funciona con 32 habitaciones, pero el proyecto final contempla 80 cuartos.
Pronto estarán listos los baños del inca : siete pequeñas piscinas que serán llenadas a petición de cada persona con agua ultramineralizada que se encuentra a 77 metros de profundidad.
El hotel posee tarifas promocionales hasta el 31 del actual. El alojamiento con media pensión cuesta 188 dólares diarios por persona, en habitación doble. Además, ofrece paquetes de 2 hasta 7 noches con sistema all inclusive (traslados, comidas, excursiones, bar abierto). Como referencia, el paquete de cuatro noches cuesta 1225 dólares hasta el 31 de este mes y luego, 1750 dólares (tarifas por persona). www.altoatacama.com
Otras opciones de lujo son Awasi y Explora. El primero, que acaba de cumplir un año, privilegia la intimidad y el servicio personalizado: son ocho cabañas, cada una con su propio vehículo y guía (doble, desde 390 dólares con desayuno y traslados; programas de 2 a 4 noches, desde 900 dólares por persona, con todo includo; www.awasi.cl ). Explora, por su parte, fue el pionero del lujo hotelero en San Pedro. Inaugurado en 1999, repitió el exitoso concepto que usó en Torres del Paine, y que ahora ofrecerá en Isla de Pascua (tres noches en base doble, 1642 dólares; www.explora.com ).
Dentro de la categoría hotel boutique está el Lodge Terrantai (doble, 180 dólares con desayuno incluido; www.terrantai.com ). Años después apareció el hotel Altiplánico, en las afueras de San Pedro (doble, 160 dólares con desayuno incluido; www.altiplanico.cl ).
El próximo año habrá varias novedades cinco estrellas. En marzo sería inaugurado Kunza (de H & S Hoteles y Resorts), y Portillo trabaja en Tierra Atacama ( www.tierraatacama.com ).
Por último, para septiembre se espera el estreno de Casa Atacama. Todos algo retirados del centro del pueblo porque en éste ya no hay espacio. San Pedro crece, y no piensa dejar de hacerlo.
Datos útiles
Cómo llegar
A Calama vuelan Lan y Sky desde 600 dólares, más impuestos, con conexión en Santiago. La mayoría de los hoteles incluye el traslado de Calama a San Pedro.
Hay transfers que llevan desde el aeropuerto. Por ejemplo, Transfer Licancabur viaja directo desde la terminal aérea hasta el hotel de cada huésped, por 14 dólares por persona.
Gastronomía
Comer pastel de choclo (US$ 3,60) o carbonada (3) caseros en La Soleña (Toconao 447), restaurante ultrasencillo con platos abundantes.
Probar el pisco sour que elabora Carlos, barman del sofisticado Blanco (Caracoles con Calama), al que le agrega jengibre, menta y limón de pica entero (5).
En la feria artesanal cercana a la plaza de San Pedro, comprar bolsas con hierbas y plantas como chachacoma (1, cada una), y frascos de arrope de chañar, un jarabe natural que además de curar la tos es usado en postres (4 la botella de 300 ml).
Tras visitar el Tatio, comer las empanadas de queso de cabra (0,75) que preparan María Lique e Iván Colque en Machuca, un pueblo casi fantasma con una iglesia preciosa.




