
De la imaginación de Verne a los viajes por el espacio
Reflexiones sobre el afán de ir más allá de lo conocido
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Mientras en Japón se diseña el avión que sucederá al mítico Concorde, en los talleres de Airbus se construye la máquina que trasladará a más de 800 personas en cada vuelo y la nueva frontera de los viajes es el espacio.
No llama la atención, entonces, que la Organización Mundial del Turismo (OMT) haya elegido viajes y transporte como el tema de su reunión anual, a fines de este mes en Qatar.
Pero puede sorprender un poco que hayan preferido tratarlo a través de los ojos del escritor francés Julio Verne, es decir, observarlo desde la mirada de quien no conoció el avión, ni siquiera el auto.
Si alguien cree que esto es una paradoja, no son los representantes del turismo mundial. "¿Hasta dónde podremos llegar?", se preguntaba el secretario general de la OMT, Francesco Frangialli, en el mensaje en el que convocó a la reunión. "¿Dónde está la última frontera de nuestro afán de viajar? ¿Quedará por fin satisfecha la humanidad cuando sea fácil y asequible viajar al espacio? Las proezas que antaño fueron simple producto de la imaginación (...) están cada vez más cerca de hacerse realidad gracias a los constantes avances del transporte", sentenció el funcionario.
El legado de Verne
Se sabe que Verne puso a sus personajes a bordo de los transportes que imaginó, intuyó y anticipó. En Cinco semanas en globo, el doctor Fergusson viaja en globo sobre Africa a través de largas travesías en tiempos en los que se creía que ese medio era imposible de maniobrar más que para viajes cortos.
Verne proyecta una máquina más pesada para Robur el conquistador, al que le presta el Albatros. En ese artefacto muchos han encontrado los albores del helicóptero, que despegó años después de la muerte del escritor.
Más tarde, le da a Robur el transporte de Terror, que podía ser barco, avión, submarino y automóvil. Después, por supuesto, Veinte mil leguas de viaje submarino tiene el Nautilus y De la Tierra a la Luna, un esbozo del cohete con tres tripulantes, medio siglo antes de que eso se cumpliera.
Verne obliga a sus personajes a moverse, a descubrirse y a cambiar. Describe hasta el detalle máquinas que no existían con el afán de ir más allá de lo conocido y, en ese tránsito, revela las personas.
Objetivos del viaje
De qué, si no de eso, se tratan los viajes. Ese el mensaje que se lee detrás de las estadísticas y las tendencias del turismo, de los transportes y, sin duda, cada vez que se habla de aviones y compañías aéreas.
Así lo entiende Frangialli: "Por encima de todo eso, es importante que no olvidemos los objetivos fundamentales del viaje. Viajar nos permite enriquecer nuestra vida con nuevas experiencias, disfrutar y cultivarnos, aprender a respetar culturas ajenas, hacer amistades, y sobre todo, contribuir a la cooperación internacional y a la paz en el mundo".




