Ejercicio de geografía, tras la playa perfecta
Las brasileñas, buenas candidatas
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SAN PABLO.- Todo comenzó como un ejercicio de geografía. Primero eliminé los países que tienen costa, pero no playas con los requisitos básicos: aguas cálidas y transparentes, y arena fina. Costa es una cosa, playa es otra.
Automáticamente eliminé de la lista a medio mundo, desde nuestra Argentina y el querido Uruguay hasta todos los países que comparten el mar Mediterráneo. El mar del sur de Italia puede ser fantástico, pero no tiene gracia entrar con un traje de neoprene para no congelarse.
Taché a Chile y Perú, toda la costa canadiense y la de Estados Unidos. Sí, Miami puede tener playas de aguas turquesa de temperatura agradable, pero ¿dónde está la vegetación? Otro requisito básico de una playa ideal es que tenga algo verde. Y no hablo de sombrillas.
Más requisitos
Tampoco puede encontrarse playas para un top ten en la larga costa china, de arena gruesa o terrosa. Qingdao, entre Pekín y Shanghai, lleno de Mercedes Benz y joyerías Cartier, es fabuloso para los chinos, que llegan en masa. Pero las chicas van con ropa porque el bikini todavía es demasiado revolucionario para el régimen.
El ejercicio de geografía me dejó una lista para enumerar con los dedos de las manos. El mundo es grande, pero los requisitos que debe cumplir una playa no se negocian. La Polinesia y el Caribe se llevan seguro los primeros puestos. México, Indonesia y Vietnam también tienen para ofrecer. Pero cuando se trata de playas, es difícil no tener una simpatía especial por Brasil.
Con 8000 kilómetros de costa, se vuelve casi imbatible en la combinación de aguas claras, arenas finas, gente amable, precios razonables, música y mucha, mucha vegetación. Las hay de todo tipos: tranquilas y desiertas, como si los portugueses todavía no hubieran llegado; llenas de dunas gigantes frente al mar; con olas para el surf o con arrecifes para el buceo; colmadas de sombra de coqueros, bananeros, palmeras y selva tropical; las clásicas playas de ciudad, o ciudades con playa, de las cuales Río de Janeiro es la joya de la corona.
Una de cal y una de arena
Así como es fácil encontrar playas paradisíacas en Brasil, también es fácil equivocarse. Muchos de los grandes puntos turísticos se saturan durante la alta temporada: la infraestructura de agua y cloacas no soporta el desarrollo descontrolado que las autoridades no fiscalizan. Incluso algunas playas famosas, como Iracema en Fortaleza, o algunas de Salvador, en Bahía, no son recomendadas para el baño debido a la contaminación.
Bombinhas, Buzios, Morro de San Pablo o Porto de Galinhas, se desarrollaron demasiado rápido, invadiendo la playa con construcciones de mal gusto o favoreciendo la instalación de favelas que terminan generando el aumento de la violencia en temporada alta.
Por eso, a la hora de elegir un destino, vale la pena pensar bien qué se quiere encontrar. Consultar gente que haya visitado el lugar es una buena idea; algún nativo, mejor todavía. Cerrar los ojos y apuntar a un lugar cualquiera en el mapa, como ya dijo Tu-Sam alguna vez, puede fallar.






