"La vida es sueño"
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Pienso: hasta el más oscuro de los hombres puede parecer un ángel mientras duerme.
Me gusta mirar a la gente cercana cuando duerme.
Me gusta dormirme con gente querida cerca, poder quedarme dormida a su lado es toda una muestra de confianza (de parte mía).
No habrá faltado aquel que se puso a hacer cuentas, a medir el tiempo que dedicamos a dormir en comparación con el que estamos despiertos.
¿Nos la pasaremos durmiendo veintitantos años? Si dormimos 8 horas de 24 y llegamos a los 80, por ejemplo.
Hace un tiempo leía una novela en la que el protagonista no quería dormir para no perder tiempo de vida; si mal no recuerdo, en esa hipotética realidad existía una droga específica para acabar con el sueño, había gente que elegía quitárselo de la vida.
¿Podría haber algo más pesadillesco?
Y no por el estado zombie que ello implicaría (recordemos el puerperio), porque en aquella hipótesis de futuro la droga en cuestión quitaba la necesidad de sueño, no se tenía nunca sueño, sino porque, no sé... si pudiera meter mano en la fábrica que programa al ser humano, jamás cambiaría la posibilidad de ese cambio de estado, yo necesito salir de la vigilia.
Ni hablar de lo revelador que es el sueño para esa misma vigilia.
Para mí dormir es tiempo sabiamente invertido.
Trabajé mucho para llegar a dormir, como decía mi madre, como un angelito.
De chica dormía poco. En la primaria la luz se prendía a las 6.30 a.m. y se ve que funciono como los perros de Pávlov porque durante mucho tiempo bastaba que un rayo de luz se colara de la calle para yo abrir los ojos.
En la adolescencia me podía acostar a 6 de la mañana y a las 8 ya estaba de nuevo despierta.
Lo que sí, no recuerdo desvelos...
De grande vencí las barreras de horarios pero aparecieron estos últimos, el sueño dejó de ser profundo.
Tuve desvelos sobre todo en años académicos y en época de sangrado emocional, de crisis, de nervios.
En los últimos dos años el desvelo era rutina. Ya no me peleaba con él, lo asumía. Me despertaba, me preparaba té, agarraba un pote de crema, echaba una gota sobre mis palmas, me las masajeaba y buscaba el bostezo... como si fuera la llave, la única llave que me podía volver al sueño.
Desde hace unos 6, 7 meses que duermo de corrido.
Sí, claro, desde hace 6, 7 meses que conquisté cierto orden emocional que no estaba teniendo... (ni hablar de lo necesaria que para mí es la actividad sexual para dormir sin peso).
Lo otro de lo que acuso recibo es que últimamente me animo a dormir de costado, apenas.
Después de mi último embarazo en el que padecí no poder dormir boca abajo, la única postura en la que podía dormirme –ya sin panza- era aquélla, como si me hubiera obsesionado con la postura después de la momentánea pérdida.
La otra novedad: accedo muy de vez en cuando a dormir con mis hijas, como la semana pasada que vino de visita su abuelo, pero si por mí fuera ya no lo haría.
Hijas son tan profundas en su dormir como desprolijas.
Hijas patean, se dan vueltas, se expanden, dibujan diagonales, líneas horizontales; no hay pizca de organización del cuerpo en la cama, no importa que la almohada esté de un lado, que a su lado haya otro ser humano... (demos gracias que no se caen).
Lo increíble es que ellas danzan una coreografía nocturna pero jamás se enteran, la única que se entera es su madre. Mamita.
Mamita que ve a sus hijas enormes y cae en el pensamiento cliché: el tiempo pasa volando, quisiera poder siempre abrazarlas de noche... y sin embargo, mamita también sabe lo necesario que es que sus hijas conquisten esa pequeña independencia.
Dormir.
Sentía deseo de escribir acerca de esta actividad tan vital, tan sagrada, se hizo largo el texto para volver a escribir algo sobre los sueños.
Aquel túnel de salida de "la cárcel racional", aquella puerta de entrada a...
Hay tantos sueños como misterios en juego.
Dormir. Profundamente, así duermo.
En pareja algunos días, otros sola.
(Si es en pareja, me gusta sentir presente el cuerpo del otro, pero no estampado contra el mío, me acalora).
Raras veces con hijas.
Sueño mucho, de modo intenso.
Panza abajo, como una sopapa contra el colchón, y un rato de costado, muy de vez en cuando.
¿Ustedes cómo están durmiendo?









