Una historia detrás de los barrotes
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El corazón y eje de esta ciudad es el Parque Central. Este rectángulo apacible fue en diversas épocas una fangosa plaza de toros, lugar de torturas y ejecuciones. Hoy, es una zona pintoresca con una fuente adornada con un grupo de estatuas femeninas.
Fiel a su nombre, el parque atrae a madres y niños, vendedores y hombres de negocios. Los pobladores se llaman a sí mismos panzas verdes porque consumen gran cantidad de aguacate.
En el flanco norte del parque hay un imponente edificio: el Palacio del Noble Ayuntamiento que data de 1743. Es una edificación de dos pisos, muy elegante, con 27 arcos en su fachada. Funciona como el municipio de la ciudad y, en una época, fue la prisión de Antigua. A los prisioneros se los llevaba desde aquí hasta el patíbulo, en la plaza. El edificio, con sus gruesas paredes, es el único de los que rodean el parque que sobrevivió a los terremotos. Hoy, la prisión alberga dos museos: el de Santiago, donde se exhiben artefactos del período colonial español, y el Museo del Libro Antiguo.
La catedral más lujosa
Este edificio refleja con exactitud otra institución de poder ubicada en el lado sur: el imponente Palacio de los Capitanes Generales que fue la sede del gobierno de toda América Central a mediados del siglo XVI. Hoy funciona el departamento de policía y otras oficinas municipales. Sólo la fachada es original, el resto fue reconstruido después del terremoto.
En el lado oeste, se alza una galería comercial cubierta, donde hay también bancos y restaurantes, pero en el flanco este, la magnificencia continúa con las ruinas de lo que fue la catedral más lujosa de Antigua.
Construida a mediados del siglo XVI, tenía cinco naves, 18 capillas y un altar fascinante con incrustaciones de perlas y plata. Una nueva construcción, la iglesia de San José, fue erigida alrededor de dos de las capillas parcialmente restauradas, que fue lo único que quedó en pie después del terremoto. El resto yace en ruinas detrás de la iglesia.




