Ernesto Crespo: un militar de desempeño clave, comprometido con las instituciones democráticas

Ernesto Crespo
Ernesto Crespo Fuente: LA NACION
Mariano De Vedia
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10 de marzo de 2019  

A los 89 años, falleció el brigadier general retirado Ernesto Horacio Crespo, quien durante la Guerra de Malvinas tuvo a su cargo el comando de la Fuerza Aérea Sur, constituido en Comodoro Rivadavia para organizar el envío de ataques aéreos a la flota británica. Le correspondió comandar, así, las acciones que constituyeron el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina. De reconocida capacidad militar, mostró en reiteradas ocasiones su firme compromiso con la vigencia de las instituciones democráticas, al desempeñarse como jefe de la Fuerza Aérea durante el gobierno del presidente radical Raúl Alfonsín.

En la Semana Santa de 1987, en el momento de mayor tensión del levantamiento militar carapintada, el brigadier Crespo condujo personalmente a Alfonsín a Campo de Mayo en un helicóptero de la Fuerza Aérea, luego de que el Presidente decidiera dirigirse a la unidad militar para exigir la rendición al jefe de la rebelión, el teniente coronel Aldo Rico. Hombre de actuación decidida, transmitió así un sentido de lealtad a los poderes constituidos.

Nacido el 8 de diciembre de 1929, Crespo fue designado al frente de la Fuerza Aérea en marzo de 1985, en reemplazo del brigadier general Teodoro Guillermo Waldner. Previamente, fue jefe de la IV Brigada Aérea, con asiento en Mendoza, una unidad caracterizada en ese tiempo por el intenso entrenamiento de pilotos aeronáuticos, en virtud del equipamiento de aeronaves con que contaba la fuerza.

Tras la recuperación de la democracia, la Fuerza Aérea no escapó a la depuración del creciente número de jefes militares que el gobierno de Alfonsín había heredado del régimen de facto. Los 63 generales, 42 almirantes y 40 brigadieres fueron disminuidos en un 50 por ciento, a lo que se sumó la ratificación del principio de la conducción civil sobre las Fuerzas Armadas.

En ese momento, la Fuerza Aérea era tal vez la menos afectada por el menor descrédito tras la caída de la dictadura militar. Contribuyó para ello, en parte, la arriesgada actuación que habían tenido sus pilotos en la Guerra de Malvinas, para lo cual resultó una pieza clave el Comando de la Fuerza Aérea Sur, a partir de los ataques aéreos planificados por el organismo que conducía el brigadier Crespo. De los 42 barcos de guerra enviados por Gran Bretaña al conflicto bélico, siete fueron hundidos, cinco quedaron fuera de combate y otros doce sufrieron averías.

En más de una ocasión, el brigadier Crespo realizó fuertes autocríticas por errores en la conducción de la guerra, a la que calificó como desafortunada.

Durante su jefatura en la Fuerza Aérea dispuso, a través de una resolución, que todos los oficiales que habían participado de la Guerra de Malvinas transmitieran sus enseñanzas a los pilotos que se formaban en la Escuela de Aviación Militar, adonde había ingresado en 1948.

En su carácter de jefe aeronáutico también tuvo participación durante el gobierno de Alfonsín en el replanteo del proyecto del misil Cóndor. A diferencia del proyecto surgido durante la dictadura militar, que apuntaba a desarrollar capacidades para transportar un arma nuclear, la iniciativa se orientó al desarrollo de una industria aeroespacial y a la posibilidad de colocar un satélite en órbita.

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