
A 50 años de los secuestros, la marcha por La Noche de los Lápices exhibió la interna peronista en las calles de La Plata
Pese a la fecha histórica, las columnas entonaron distintas consignas; Kicillof convocó a un proyecto alternativo al de Milei; La Cámpora pidió por Cristina libre y candidata; la izquierda encaró su propia movilización
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LA PLATA. - A 50 años de La Noche de los Lápices, cuando la última dictadura secuestró en La Plata y sus inmediaciones a una decena de estudiantes secundarios que reclamaban la instauración del boleto estudiantil, la marcha para reivindicar a las víctimas del accionar militar exhibió una fuerte división en el peronismo gobernante en territorio bonaerense, ya que en la manifestación hubo columnas que se convocaron con distintas consignas y referentes.
Por caso, el gobernador Axel Kicillof participó de un acto y de la marcha por el aniversario de aquel hecho que enlutó a la capital bonaerense. Y en ese marco, llamó a construir un proyecto distinto al de Javier Milei de cara al recambio presidencial de 2027. Lo hizo acompañado por dirigentes de derechos humanos, con Estela de Carlotto como máxima figura a su lado.
De la misma marcha, aunque en columnas separadas, participaron las agrupaciones estudiantiles de La Cámpora, que portaron banderas para reclamar la liberación de la expresidenta Cristina Kirchner -con prisión domiciliaria por la condena en la causa Vialidad- y postularon su candidatura para el año próximo, aunque sigue inhabilitada para ejercer cargos públicos.

En medio de la disputa peronista por la conducción nacional hacia 2027, dirimida a la luz del día en las calles de esta capital, estuvieron como fuelles de ancla en el pasado revindicado en común los sobrevivientes Pablo Díaz y Emilce Moler, dos de los secuestrados en la fatídica redada que tuvo como blanco a estudiantes que, en su mayoría, fueron asesinados en centros clandestinos de detención como el Pozo de Arana y el Pozo de Banfield.
El 16 de septiembre de 1976 se registró un raid de secuestros a cargo de militares bajo las órdenes de Ramón Camps -general del Ejército que estaba al mando de la Policía bonaerense-, que tuvo por objetivo a una decena de estudiantes secundarios, de quienes seis siguen desaparecidos.
A estos militantes del denominado campo popular conmemoró el peronismo, junto a otros movimientos políticos y sindicales más identificados con la izquierda. En coincidencia por el reclamo de “Nunca Más”, los distintos actores de la oposición al gobierno libertario no lograron unificar un ordenamiento hacia el futuro.

La marcha partió desde Plaza Olazábal, en 7 y 38, y se trasladó hasta el ministerio de Obras Públicas, en 7 y 58. La procesión se desplazó a lo largo de veinte cuadras en el centro platense. Antes, Kicillof participó de un acto junto a Carlotto y el intendente local Julio Alak. Allí aprovechó para recordar que su gobierno reinstauró el boleto estudiantil en la provincia.
Los sectores en pugna dentro del peronismo marcharon con distintas consignas a futuro, más allá de la reivindicación por los sucesos del pasado. Mientras Kicillof buscó diferenciar su proyecto de Mieli, La Cámpora denunció la supuesta proscripción de Cristina Kirchner y pidió por la liberación de la expresidenta, que cumple una condena a seis años de prisión.
“A nivel nacional y en gran parte del continente vemos proyectos con programas económicos similares a los de la dictadura militar sostuvo Kicillof y concluyó: “Nos espera una responsabilidad fundamental para honrar la historia de nuestro país: el compromiso democrático de ponerle un freno a este experimento de la ultraderecha en la Argentina. Lo hacemos con la convicción de defender los derechos conquistados y en memoria de los 30.000 compañeros que hoy están más presentes que nunca”.

La marcha convocada para conmemorar el secuestro y la desaparición forzada de un grupo de estudiantes secundarios durante la última dictadura suscitó controversia entre los distintos sectores del peronismo. Pero en las calles la convivencia fue pacífica, más allá de las tensiones retóricas.
En la primera columna estuvieron los estudiantes –alineados con La Cámpora-. Luego los representantes de la segunda y de la tercera sección electoral. Y finalmente el resto de las organizaciones sociales.
La Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de La Plata reclamó por la libertad de Cristina Kirchner. Esta organización visitó a la expresidenta en su domicilio de detención en San José 1111 y luego lanzó una convocatoria bajo la consigna “Contra el FMI y los vendepatria, 30.000 razones para liberar a Cristina”.

La Federación de Estudiantes Secundarios (FES) y la Red Nacional de Centros de Estudiantes (Renace) también expresaron consignas a favor de la conducción política de la expresidenta. “Desde la FES con la Renace sabemos que los lápices siguen escribiendo”, dijo Alma Palma Hair. “Hoy los lápices escriben en todo el país Cristina Libre y Presidenta”, destacó la estudiante, que forma parte de una conducción alineada con La Cámpora.
La Federación de Estudiantes Secundarios fue más allá: difundió una carta abierta con tono crítico al gobernador por no habilitar colectivos para movilizar estudiantes. Esta petición fue negada ante LA NACION por el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque. Los estudiantes apuntaron contra Ayelén López, directora de Juventudes del gobierno bonaerense.
“Queremos decirle esto a usted directamente señor gobernador. Vimos el video que publicó convocando a un acto en Avellaneda (que tendrá lugar el sábado organizado por el Movimiento Derecho al Futuro). Sabemos que el ministro de Desarrollo de la Comunidad ha prestado debida atención a garantizar la movilidad de los militantes que participen”, denunció la FES.

Más allá de la interna peronista, el 16 de septiembre es una jornada de memoria sobre la privación ilegítima de libertad contra un grupo alumnos secundarios durante la dictadura. Hace 50 años, cinco estudiantes secundarios identificados como Claudia Falcone y Francisco López Muntaner de 16 años; Horacio Ungaro de 17, María Clara Ciocchini, y Daniel Racero -los dos de 18 años y militantes de la UES- fueron secuestrados por reclamar por el boleto estudiantil.
La redada había comenzado el 4 de septiembre con la detención de Víctor Treviño, militante de la Juventud Guevarista, que al igual que los estudiantes secuestrados el 16 de septiembre continúa desaparecido. El 8 de septiembre fue secuestrado Gustavo Calotti también de la Juventud Guevarista y de la UES. El 15 de septiembre fue detenido Horacio Acha, que continúan desaparecido.
El 17 de septiembre, en plena madrugada, fue secuestrada a Emilce Moler. Al poco tiempo, el 21 de septiembre, Pablo Díaz, entonces de 18 años, fue secuestrado en el raid que se pasó a la historia como La Noche de los Lápices.

Díaz estuvo detenido en el Pozo de Banfield junto a los estudiantes secuestrados el 16 de septiembre de 1976 que permanecen desaparecidos. “Estuvimos al cuidado de mujeres embarazadas. Vivíamos en un calabozo encerrados sin luz. A mi me sacaron. A ellos los mataron de un tiro”, dijo Díaz. Su testimonio fue clave en los Juicio a la Juntas y Juicios de la Verdad, donde tuvo careos con exmilitares que participaron de los delitos de lesa humanidad.
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