A diferencia de 2025, aflora en el karinismo una vocación acuerdista para las elecciones de 2027
“Son elecciones distintas”, dicen en la Casa Rosada, donde tienen como objetivo principal la reelección de Milei; para ello no descartan pactos con los gobernadores aliados
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“Son elecciones distintas”, se repite en las terminales políticas de la Casa Rosada cuando se los enfrenta al contraste entre los comicios de 2025 y los de 2027, que de a poco empiezan a mostrar sus hilos.
En el espacio que lidera Karina Milei, que en 2025 eligió apostar a todo o nada a los candidatos puros, ya hay otra tesitura expuesta: entienden que los pactos con los gobernadores aliados de cara al año próximo serán una herramienta que jugará fuerte.
Tal vez una señal de eso fue que, el miércoles en que Diego Santilli juró como jefe de Gabinete, la hermana presidencial besó uno a uno a los 13 gobernadores aliados que se acercaron a Balcarce 50 para aplaudir al funcionario entrante, con quien negociaron fondos en su anterior rol de ministro del Interior.
Uno de los grandes puntos de fricción entre Santiago Caputo y la hermana presidencial fue, justamente en 2025, que el asesor recomendaba tejer alianzas, mientras que la secretaria general de la Presidencia quería mantener el violeta puro del partido que construyó a nivel nacional. Ella impuso su postura, pero la discusión nunca se saldó entre las dos vertientes más importantes del oficialismo.
Ahora en el karinismo la vocación es otra. “El objetivo es garantizar la reelección. Lo que más nos importa es la reelección de Milei”, se escucha decir a los dirigentes que responden a la secretaria general, como principal motivo para mirar de manera más amable a los aliados.
Saben en ese sector del oficialismo que, en caso de un balotaje, el que saca un voto más gana. Ese es el motivo número uno por el que buscarán evitar que se filtren votos a espacios aliados que puedan complicar el camino de Javier Milei a permanecer cuatro años más en el poder.
También hay otro punto que es debatido en las esferas políticas de Balcarce 50. Muy entusiasmados respecto de que las supuestas bondades del plan económico libertario impactarán en la población, en el Gobierno consideran que si Milei logra reelegir también será necesario contar −como ahora− con un séquito de gobernadores aliados que le den gobernabilidad.
Entonces, distintas fuentes consultadas por LA NACION trazaron el mismo panorama: si La Libertad Avanza planta candidatos competitivos en las provincias aliadas puede restarle votos a esos gobernadores y facilitar que gane un candidato peronista. Y que el PJ sume gobernadores para un supuesto segundo mandato de Milei iría en detrimento de su proyecto.
No obstante, los que conocen de cerca a Karina Milei reparan en que ella no va a “dejar tirada” a la gente que se mueve con la bandera violeta por la reelección de su hermano en las distintas provincias en las que LLA tiene presencia. Este sábado, por ejemplo, desembarcó en Misiones para la inauguración de una escuela de dirigentes de su partido.
“La voluntad de momento es acordar sin desperfilar el sello”, afirman en sectores del karinismo.

Otro signo del viraje a un perfil concertador es que Eduardo “Lule” Menem, principal ladero de la hermana presidencial, desde este año participa asiduamente en las reuniones que tiene Santilli con los gobernadores. Fuentes oficiales explican que “Lule” lleva el detalle de quién es quién en el armado de las provincias.
En otras terminales de la Casa Rosada aseguran que cerrar acuerdos con entre siete y diez gobernadores sería un número importante. Dan por descontado que la mayor parte de las provincias van a desdoblar −algunos señalan que Catamarca no− y eso habilitaría a los mandatarios locales a primero garantizarse su territorio y después ver cómo jugar en las elecciones nacionales.
Preguntas abiertas
¿Qué implicarían esos acuerdos que el oficialismo ya no descarta respecto de las gobernaciones? ¿Que la competencia sea más “sana” o menos potente? ¿Poner candidatos no tan competitivos? ¿Volcar menos recursos en intentar conseguir una victoria violeta en determinado territorio?
Expresión máxima de la nueva vocación acuerdista de Karina Milei fue la elección de Santilli −principal terminal política federal de la Casa Rosada− como jefe de Gabinete.
Para lograr eliminar (o al menos suspender) las PASO, objetivo prioritario del Gobierno, la Casa Rosada ofrece la habilitación de listas colectoras en la boleta única de las elecciones nacionales.

¿Para qué? Dicen fuentes oficiales que, en aquellos casos en que no se alcance un acuerdo para unificar todas las candidaturas en una lista compartida entre libertarios y aliados, los gobernadores tendrán con la colectora la posibilidad de colar una lista propia a la candidatura presidencial de Milei. De esta forma, la Casa Rosada lograría contener una escisión que podría ser perjudicial en la carrera a los ocho años.
En una entrevista con LA NACION, Santilli abonó esa senda. “Creo que todos los que pensamos de una manera parecida tenemos que estar juntos”, dijo el jefe de Gabinete e insistió: “Son dos elecciones distintas. Una fue de medio término, otra es ejecutiva. Todos aquellos que pensamos de forma parecida debemos estar juntos para no tener riesgos”.
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