
Asumió José María Castiñeira de Dios
Durante la ceremonia el Presidente criticó a la prensa; en su discurso advirtió que "nadie tiene coronita" en la Argentina.
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El escritor y "peronista histórico", José María Castiñeira de Dios, y la integrante de Conciencia, Nora Liliana Gorrochoategui de Sosa Mendoza, asumieron ayer la titularidad de la Oficina de Etica Pública, que funcionará bajo la dependencia de la Presidencia.
En la ceremonia, celebrada en el Salón Blanco de la Casa Rosada, el presidente Carlos Menem advirtió que en el Gobierno "nadie tiene coronita" y que la función central de la nueva oficina, que aún no tiene espacio físico para funcionar, será la de "prevenir y controlar eficazmente la administración pública, sin excepción de rangos".
Cuestionamientos a la prensa
En un extenso discurso, Menem aprovechó el auditorio para cuestionar al periodismo por una información publicada por el diario Clarín, en la cual se aseguraba que la nueva entidad iniciaba sus funciones con problemas.
Visiblemente enojado, el Presidente anunció que el despacho de José María Castiñeira de Dios "va a funcionar aquí, en la Casa de Gobierno".
También responsabilizó al matutino y no al flamante funcionario, quien en un reportaje, admitió que si bien el decreto por el cual se creó el organismo "dice que nadie en la administración pública está eximido de presentar su declaración" (patrimonial), aunque luego aclara: "Por otro lado, el Presidente no es un funcionario más, me parece".
Pocas ausencias
Con la presencia de casi todo el gabinete nacional -sólo faltaron el canciller Guido Di Tella y el ministro de Economía, Roque Fernández-, Menem dejó sentado que la flamante oficina tendrá el objetivo de "prevenir y controlar eficazmente la administración pública, sin rangos".
Puntualizó, además, que con esta nueva dependencia el Estado cuenta con once organismos destinados a controlar las funciones oficiales.
Sólo enumeró, a modo de ejemplo, la Sindicatura General de la Nación, la Defensoría del Pueblo, la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas y la Auditoría General de la Nación.
Comisión bicameral
En el ámbito parlamentario, recordó que funciona una comisión bicameral "para evitar desviaciones de funcionarios y que derivan en ámbitos penales".
La ceremonia fue el escenario de la presentación pública de los flamantes candidatos a legislador porteño del justicialismo. Octavio Frigerio y Alicia Pierini estuvieron ubicados cerca del motonauta Daniel Scioli, quien encabeza la lista de postulantes a diputado nacional en los próximos comicios.
Elogios
Especialmente invitados al acto estuvieron otros "peronistas históricos" como son el senador Amtonio Cafiero y Jorge Taiana, Miguen Unamuno, Andrés Framini y Jesús Paz, entre otros.
En sus palabras, Menem elogió tanto la figura de Castiñeira de Dios al recordar su paso por la Secretaría de Cultura de la Nación, misión que "cumpliera en forma expecional", comotambién de la señora Sosa de Mendoza.
"Tiene una larga trayectoria en el campo de la docencia, en el campo de las ciencias y en el mundo de la educación y de la cultura, varios títulos e infinidad de conferencias en muchas partes del mundo, lo que le dan la suficiente autoridad como para llevar a cargo estas funciones tan importantes", finalizó Menem.
"Libertad de palo"
Carlos Menem sorprendió ayer al decir que si bien respeta "la libertad de prensa y de opinar, debe tener sus límites" y propuso establecer, "para emparejar las cosas, la libertad del palo".
Al poner en funciones al titular de la Oficina de Etica Pública, José María Castiñeira de Dios, Menem evocó el pensamiento de Benjamin Franklin quien, en 1730 proponía una solución, a los golpes, ante eventuales injurias.
Por si al auditorio que aplaudió la jura de Castiñeira de Dios, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, no le quedaba claro el concepto, el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, distribuyó entre los periodistas el fragmento de la obra "El Libro del Hombre de Bien", en el cual Franklin daba sus argumentos para responder sobre "los delitos de la imprenta".
Hace 267 años, cuando la Argentina ni siquiera existía como institución política, en los Estados Unidos Franklin proponía que la persona injuriada por el periodismo pudiera tomar revancha.
"En el estado de infancia de la sociedad, anterior a la existencia de las leyes, si un hombre insultaba a otro, por cualquier estilo que fuere, el ofendido podía contestarle con un puñetazo asentando sobre las sienes, en caso de reincidencia con una buena paliza y éste sin faltar a ninguna ley", sostenía Franklin en 1730.
"Pero en la actualidad -para el norteamericano, hace 267 años- no es lícito dar tales contestaciones pues se castigan como violaciones de la paz, lo que muestra que sigue en pleno vigor el derecho de injuriar".
La idea de Franklin fue concreta y contundente: "Se reduce a dejar intacta la libertad de imprenta para que use de ella quien quiera en toda su extensión, fuerza y vigor pero permitir, al mismo tiempo, que camine "pari passu` con ella la "libertad del palo`."
Tras las expresiones de Menem quedó flotando la incógnita sobre si se buscará "aggionarla" a los tiempos que corren y, en todo caso, si será enviado próximamente un proyecto para su aprobación en el Congreso.
Amenazas a la libertad de prensa
Debe ser una cuestión cíclica. Periódicamente desde el Gobierno se impulsan ideas que tienden a limitar la libertad de prensa.
La denominada "ley mordaza" -que tuvo diferentes versiones- por la que, por ejemplo, se aumentaban las penas por los delitos de calumnias e injurias como equivalentes a la pena que le corresponde al homicidio simple, el proyecto de ley de Etica Pública que penaba la difusión de los bienes de los funcionarios y, en general los intentos de controlar la librertad de prensa.
Ayer, el presidente de la Nación reiteró que la libertad de expresión "debe tener límites".
En rigor, los tiene. La Justicia, a través delCódigo Penal, prevé sanciones para las calumnias o las injurias, sin necesidad de crear un fuero especial para los periodistas.
El Presidente sostuvo que se debe establecer, como límite a la libertad de expresión , "la libertad del palo".Desafortunada imagen.
La expresión está tomada de un libro de Benjamín Franklin: El libro del hombre de bien. El Presidente recomendó su lectura. "Lean -dijo Menem- lo que dice en 1787 acerca de la libertad de prensa, de opinión. Para emparejar las cosas, decía Franklin en equlla época "habriamos" que establecer la ley de palo".
Después, el Presidente dijo que respeta la libertad de prensa y de opinión.
La "libertad del palo", la explicó Kohan como una forma de contraponerse a la libertad de expresión a través de leyes que atiendan la reputación de los ciudadanos.
La búsqueda del control
Kohan también obvió que las leyes que pide ya existen. podría haber propuesta, también, que en las escuelas se castigue a los alumnos golpeándolos con varas de junco.
Es cierto que, con mejores y peores momentos, se mantiene la libertad de prensa. Pero no es una tarea sencilla.
El Gobierno tiene períodos que se repiten regularmente con respecto a controlar la libertad de expresión y está casi al borde de la obsesión con disponer de una ley restrictiva para el periodismo. Probó de diferentes formas. Ensayó impulsar tribunales de ética periodística y, no sería ajeno a la idea de algunos funcionarios que la Ley de Etica Pública sea un medio para volver al intento de limitar la libertad de expresión.
La visión que el Gobierno tiene de los medios de comunicación es que, por decirlo de algún modo, son en sí mismos un a fuerza política a la que hay que controlar y jaquear.
En la intemidad hablan de "el partido de los medios". Curiosa interpretación ya que sólo basta parase frente a unquisco para poder comprobar el pluralismo de las publicaciones.
Thomas Jefferson, principal redactor de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y su tercer presidente dijo que "entre un gobierno sin prensa libre y una prensa libre sin gobierno, me inclinaría por esta última alternativa" Ese espíritu inspiró la primera enmienda de la constitución de los Estados Unidos que, entre otros principios dice que "el Congreso no dictará ley que adopte una religión establecida o que prohíba la libre práctica religiosa, o limite la libertad de palabra o de la prensa".
El personaje en la noticia:
Un militante del PJ, poeta y periodista
Castiñeira de Dios: el titular de la oficina de Etica es un peronista de la primera hora; fue premiado por sus poesías.
Poeta y periodista nacido en Río Gallegos hace 77 años, José María Castiñeira de Dios es un militante peronista de la primera hora. Ya en 1945 presidió la junta pro candidatura del coronel Perón.
Tres años antes, en 1942, había obtenido el primer premio municipal de literatura, por su obra "Del ímpetu dichoso".
En el primer gobierno de Perón, en 1950, fue subsecretario de Cultura de la Nación y presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, y luego ocupó otros cargos en el área cultural.
Al retornar el peronismo en 1973, fue secretario de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación. Y en 1974 integró el directorio del Fondo Nacional de las Artes.
En 1989, al subir Menem le encargó la dirección de la Biblioteca Nacional. En febrero de 1991, presentó su renuncia; entre otros motivos, por la falta de concreción del proyecto de traslado de la Biblioteca. Pero días después sucedió al entonces secretario de Cultura, Julio Barbaro.
Autor de "Campo Sur", "El leño verde", "Del amor para siempre" y otras obras literarias, Castiñeira tiene un perfil que pocas veces se encuentra en un poeta que es académico en Letras. Al tiempo que publicó distintos ensayos y poesías, trabajó muchos años en niveles gerenciales en marketing y planeamiento en distintas empresas.
Esa experiencia de ejecutivo la volcó a la secretaría de Cultura, que asumió teniendo inconclusa la sede de la Biblioteca Nacional.
Apenas un año más tarde terminaba las obras iniciadas varias décadas antes y concretaba el traslado desde la vieja sede de la calle México. Expresó entonces que la demora en la construcción había sido vivida por el pueblo como un símbolo de la frustración argentina.
En 1994 renunció, tras desinteligencias con el director de la Biblioteca, otro peronista histórico, Enrique Pavón Pereyra, acerca de la administración de un crédito de varios millones de pesos otorgado a ese organismo.
Los cargos y la imprenta
En 1995 ganó la presidencia de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE), tras vencer en una reñida elección a Luis Gregorich.
En su corta gestión mostró singular ejecutividad y habilitó nuevamente en San Telmo la Casa del Escritor, con salas de trabajo y bibliotecas, restaurada gracias a un subsidio de un millón de pesos que él había conseguido cuando era secretario de Cultura.
También inauguró una librería en la sede de la SADE en la calle Uruguay, para difundir obras de escritores del interior, y promovió la recolección de firmas para la candidatura de Ernesto Sabato a Premio Nobel de Literatura.
Renunció en 1996 por diferencias con otros miembros de la conducción.
En los últimos meses se había reintegrado al trabajo profesional en una imprenta. Le gratificaba el olor a tinta que le recordaba sus primeras impresiones de cuando era un escritor novel. También se había dedicado a una campaña que le brindaba muchas satisfacciones: daba numerosas conferencias a jóvenes sobre el sentido de la vida dentro de un programa de la provincia de Buenos Aires de prevención de la drogadicción.
"Menem hizo su declaración de bienes"
El ministro del Interior, Carlos Corach, aseguró ayer que el presidente Carlos Menem "debe haberlo hecho (presentado su declaración patrimonial), que no quepa ninguna duda, como lo hice yo y todos quienes asumimos" junto con el mandatario en 1995.
La consulta fue efectuada pocas horas antes de que José María Castiñeira de Dios asumiera como titular de la Oficina de Etica Pública.
En tanto, el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, afirmó ayer que que el Gobierno "ha combatido permanentemente la corrupción desde 1989" y criticó a la oposición "porque habla de corrupción y no hizo nada cuando estuvo en el poder".
"A veces uno se pone a pensar por qué aquí los que hablan tanto de corrupción no hicieron lo que nosotros estamos haciendo ahora. No hay que tener esa falta de memoria", dijo.
"Menem habló de este tema cuando asumió. Es decir, que no estamos recién ahora hablando de la lucha" contra ese flagelo.
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