Barañao: "La Argentina puede tener el nivel de vida de cualquier país europeo"

En una entrevista con lanacion.com, el ministro de Ciencia y Tecnología aseguró que debe basarse "en el conocimiento"; anunció la creación de un canal de TV dedicado a acercar la ciencia a la empresa y explicó cómo intenta generar políticas de largo plazo
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14 de diciembre de 2009  • 20:46

Barañao: «A la gente le gusta ver a un funcionario peleándose con otro»
Barañao: «A la gente le gusta ver a un funcionario peleándose con otro» Fuente: LANACION.com - Crédito: Martín Turnes

Por Pablo Martín Fernández

De la Redacción de lanacion.com

pmfernandez@lanacion.com.ar

En el estricto sentido de la palabra su gestión es incomparable. Él lo sabe y se lo toma con humor cuando dice que están "recién aterrizados". Lino Barañao es el primer ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT) que ha tenido la Argentina. Desde que hace dos años, el actual gobierno de Cristina Kirchner decidió que la Secretaría de Ciencia y Tecnología suba un escalón en el organigrama al rango de ministerio este doctor en ciencias químicas en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, especializado en biotecnología, se hizo cargo de la nueva institución.

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En su discurso existe un optimismo claro, cree que el país se encuentra en su adolescencia y entiende que esto es lógico teniendo en cuenta nuestro pasado. Quizás por su formación científica hace un análisis de la actualidad lejana de lo que muestran los medios y si bien reivindica la relación entre política y ciencia, no pareciera ser un defensor dogmático del Gobierno. Salvo algún caso puntual, como las críticas que recibió en relación a un estudio sobre el glifosato , no ha tenido mayores trabas en su gestión. El ministro también es una rara mezcla de visión de largo plazo, por su formación, y pragmatismo para vincular ciencia y empresa en la actualidad. En la serie de entrevistas de cara al Bicentenario, en su despacho situado en la avenida Córdoba donde se encuentra la maqueta de la futura sede del ministerio en las ex Bodegas Giol, Barañao opina sobre el país en un mano a mano con lanacion.com.

¿Cree que la Argentina puede basar su crecimiento futuro en el conocimiento?

- ¿El Bicentenario es una fecha que puede motorizar una oportunidad real de lograr algún avance o es una propuesta que puede quedar sólo en lo abstracto?

- Creo que es una fecha para hacer un balance y relanzar el país hacia un nuevo objetivo, me parece que estos ejes del Bicentenario son muy claros: ciencia y tecnología, federalismo e integración latinoamericana, son ejes muy distintos a los del primer centenario donde se creía en un modelo agroexportador elitista mirando hacia Europa.

- En ese contexto, y a dos años de la creación del ministerio, ¿cuál es su balance?

- Hasta la creación del ministerio ha habido buena ciencia basada en el voluntarismo de individuos y un financiamiento ecléctico. Se pensaba en la ciencia como un factor cultural y no como un disparador de la economía. Nosotros apuntamos a achicar esa brecha entre ciencia y economía, creemos se tiene que apuntar a generar trabajo de calidad para mejorar a la sociedad. Por algo nuestra denominación incluye "innovación productiva", ese no es un agregado inocente.

Estamos convencidos de que la Argentina puede ser un país que basa su economía en el conocimiento. Hasta ahora se ha basado en los recursos naturales y esto es una base importante, pero no es excluyente. No podemos dar trabajo de calidad a la población basados en los recursos naturales.

- Pero, ¿cuál es la propuesta de su ministerio frente a esto?

- Tenemos una expectativa marco, una suerte de folleto turístico, que nos dice adónde tenemos que ir. No tenemos todos los detalles, pero tenemos en claro que queremos ser un país desarrollado que basa su economía en el conocimiento, nuestras acciones concretas apuntan todas a esa meta.

Los últimos estudios mostraban 120 áreas prioritarias, eso es políticamente correcto pero se queda en el universo de lo posible, cuando uno entra a trabajar en detalle se da cuenta que los sectores clave son salud, energía renovable, agroindustria y desarrollo social. A esto se le suman plataformas de tecnología que le dan nuevas soluciones a estos problemas que son la biotecnología, la nanotecnología y la tecnología de la información y la comunicación. En esa red de siete variables que se cruzan tenemos mucho por hacer.

Creo que tenemos que desarrollar sectores tecnológicos donde la Argentina tiene que ser altamente competitiva e inclusiva. No estamos en un país como la India donde hay 700 millones de personas por abajo del límite de pobreza lo que hace impensable incluirlos en un trabajo de calidad en el presente siglo. En cambio, la Argentina con menos de 50 millones de habitantes puede tener un nivel de vida como cualquier país europeo si nos basamos en el conocimiento.

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- ¿Cómo llegaron a priorizar estas áreas entre tantos campos de trabajo?

- No es una decisión arbitraria, hemos analizado y tomado en cuenta la opinión de todos los sectores. El principal trabajo es tratar de instalar esto para que sea un rumbo que se pueda mantener por décadas. Hasta ahora creo que lo estamos logrando.

- Pero tendrá algún opositor al que no le termina de cerrar su gestión enfocada en la tecnología, ¿no?

- No tanto. Lamentablemente no hay referentes de la oposición relacionados con ciencia, pero sí referentes con otras visiones políticas que están de acuerdo en nuestros grandes trazos. Los únicos que se nos oponen sistemáticamente son muy pocos y plantean que hay que volver a la agricultura orgánica, eso es realismo mágico latinoamericano. También están quienes se oponen al trabajo en tecnología pero no hay que renunciar a la tecnología como si fuese algo inherentemente dañino.

Nosotros queremos propagar el modelo de empresas como Invap a distintos sectores, no hay voces en contra de eso, tenemos una muy buena base de recursos humanos, con desarrollos innovadores y pequeños empresarios que empiezan a ser altamente competitivos. Lo que tenemos que lograr es llevarlos de ser una empresa de 3.000.000 de dólares a otra que genere 200 millones de dólares en el mercado global.

Falta el acompañamiento del Estado en este proceso, Brasil lo tiene. Ellos cuentan con un banco de desarrollo que financia con subsidios, Brasil lo apoya en ese proceso y apoya al cliente para que le compre. Acá el empresario asume el riesgo crediticio para ser innovador, esto es muy rescatable.

- ¿Piensa en ir hacia un modelo similar al brasileño?

- Sí, estamos pensando en crear un fondo de garantías para empresas tecnológicas que no existe en el país. Estamos viendo si a través del BID se puede crear un fondo para que esa Pyme pueda tener crédito por el banco. Ahora tenemos la posibilidad de financiar con Anses a tasas razonables y eso es muy interesante desde lo social porque crea empresas nuevas.

- Se suele hablar del peso de la ciencia en un país por el porcentaje de PBI que moviliza, en la Argentina este número está por debajo del 1% recomendado, ¿qué opina de esto?

- Las estimaciones sobre el peso de ciencia y tecnología en el PBI van del 0,47 al 0,6. Si se suma todo el presupuesto de ciencia y tecnología del estado da 0,40 y pico, a esto se le agrega la inversión del sector privado que suele desembolsar poco. Pero eso no es culpa del empresariado argentino sino que la mayor parte de las firmas no tienen base tecnológica, esa matriz productiva es la que baja la inversión en tecnología.

- De hecho, las empresas locales invierten lo mismo que una empresa estadounidense, como Motorola o Microsoft, en porcentaje de sus ingresos, simplemente necesitamos más empresas de ese tipo.

- El incremento al 1 por ciento del PBI que es un nivel basal que se considera adecuado tiene que ir acompañado de esto, el monto que se dedica a investigación desde el Estado es un récord histórico, pero tenemos una limitación de recursos humanos, para tener el uno por ciento necesitamos casi el doble de investigadores y no los tenemos. Esto es un crecimiento gradual en el que no tiene sentido forzarlo, Venezuela hizo el intento de subirlo al 3 por ciento y no tiene donde meter la plata, ésta termina dentro de las empresas disfrazada de cualquier otra manera.

Usted dice que hay que acercar la ciencia a la comunidad. ¿Qué proyectos concretos tiene en ese sentido?

- Estamos trabajando fuertemente en la divulgación de las ciencias. Estamos pensando en la iniciativa de tener un canal de televisión donde llevemos no sólo la divulgación científica que ya se ve en los medios internacionales y en Encuentro, apuntamos a llevarle ideas al empresario Pyme para que pueda ver el ejemplo de un posible competidor que está comprando tecnología y le va bien. Eso se está pensando para aire, como un canal de TV digital.

Tenemos que romper la idea del arquetipo de empresario que es el tipo gordo de avanzada edad, que no tuvo formación universitaria ni siquiera, pero fue muy hábil especulando, creo que una de las bases de este proceso es trabajar con arquetipos diferentes.

- ¿Cuándo creen que estará en marcha este canal?

- Lo estamos pensando ahora, estamos armando la unidad especial en el MinCyT y queremos tener algunos programas al aire el año que viene. El canal de tv digital de Canal 7 se supone que empieza en marzo así que por lo pronto empezaremos en Encuentro divulgando los casos exitosos que han sido financiados por el Fondo Tecnológico Argentino .

- ¿Qué rol tienen en este armado las ciencias sociales?

- Son el traductor ineludible de estos cambios que le están pasando al ciudadano común, que necesita que alguien le interprete. Hoy están pasando cosas más interesantes que las que pasaron en toda la historia y hay más gente interesada en lo que menganito dijo de fulanito. Me parece que hay que centrarse en cosas que están pasando. A las ciencias sociales le pido lo mismo que a las ciencias duras que tengan alguna inclusión en la realidad, que adviertan para qué puede servir lo que está haciendo y las consecuencias positivas o negativas de esto.

- Las ciencias sociales tienen que informarse adecuadamente de los cambios que están sucediendo en las tecnologías, de la misma manera en que me parece inadmisible que un científico de ciencias duras no tenga conceptos de filosofía, antropología y ciencias sociales. De hecho, estoy enseñando bioética en Exactas porque me parece inadmisible que un biólogo no tenga un contexto ético en cual moverse. Lo mismo pasa con las ciencias sociales, alguien tiene que explicarle como se está moviendo la tecnología, porque si no va a opinar sobre un organismo transgénico desde una perspectiva económica, entonces piensa que transgénico es igual a una compañía multinacional cuyo objetivo final es esquilmar a los países en vías de desarrollo, si solo piensa eso y no entiende cuál es la revolución biológica de las nuevas tecnologías y cómo eso puede mejorar la producción de alimentos, el medio ambiente, la cura de enfermedades va a tener una visión parcial. No va a pensar en el ciudadano común, se va a poner en un bando o en el otro y no se van a entender, porque si alguien de las ciencias sociales discute con alguien de las ciencias duras es como un marciano tratando de entender un partido entre River y Boca.

¿Qué significa el Bicentenario para los argentinos? La conmemoración de los 200 años de la Revolución de Mayo invita a reflexionar sobre las materias pendientes que tiene el país; ¿cuáles son, en su parecer, las mayores deudas que tiene la nación?; Comparta su opinión en el foro

Con motivo del Bicentenario, lanacion.com entrevistará a 30 personalidades de nuestro país. Ya fueron publicados los reportajes a Ricardo Lorenzetti, presidente de la Corte Suprema, a Fernando de la Rúa, ex presidente de la Nación, a Emanuel Ginóbili, jugador de básquet de la selección nacional, al piquetero oficialista Luis D´Elía, al periodista y escritor Jorge Lanata, al ex presidente Eduardo Duhalde y a Rubén Hallú , rector de la Universidad de Buenos Aires.

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