
Bussi admitió que no declaró la cuenta suiza
Calificó la omisión de error involuntario; si piden el juicio político, decidiría el PJ
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SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- El gobernador Antonio Domingo Bussi reconoció ayer que tuvo una cuenta bancaria en Suiza hasta hace dos años y que omitió declararla cuando fue diputado nacional.
La admisión de Bussi, a sólo una semana de haber eludido una respuesta concreta sobre el tema, lo deja en una delicada situación política, aunque entre sus allegados prevalece el criterio de que el presidente Carlos Menem instruirá a los diputados del justicialismo provincial -la primera minoría- para frenar el juicio político que impulsa la Alianza en la Legislatura tucumana.
Ayer, el gobernador convocó a una conferencia de prensa, pero solamente leyó un mensaje por espacio de 20 minutos. Lo hizo pausadamente, pero algunas equivocaciones que cometió durante la lectura reflejaron su nerviosismo. Al igual que hace una semana, Bussi, con lágrimas en los ojos, dijo que el dinero que estuvo depositado en Suiza entre 1983 y 1996 fue producto de "cincuenta años de sacrificio y estrecheces personales y familiares". Al referirse a su patrimonio citó la herencia que le dejaron sus padres y extras que percibió en destinos militares.
Manifestaciones y agresiones Bussi reconoció que había cometido una omisión al no declarar la cuenta cuando fue diputado, pero dijo que se trató de "un error sin intencionalidad". Al margen de las consecuencias políticas que debe afrontar, no se descarta una investigación por evasión.
Mientras Bussi hablaba, manifestantes en favor y en contra del gobernador se agredieron con piedras frente a la Casa de Gobierno.
Bussi: "Cometí una omisión"
Así justificó que no figurara en su declaración jurada como diputado la existencia de la cuenta; incidentes en la provincia
SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- "Reconozco que anoche (por el miércoles), al abrirse el sobre con mi declaración jurada (en la Cámara de Diputados de la Nación), me di cuenta de que había cometido una omisión, un error, sin intencionalidad alguna, pero que de todos modos reconozco como existente y asumiré las responsabilidades del caso", dijo ayer el gobernador de Tucumán, Antonio Domingo Bussi, durante un discurso ante periodistas, funcionarios y afiliados de Fuerza Republicana.
De esta manera, Bussi reconoció que abrió una cuenta bancaria en Suiza, que mantuvo desde 1983 hasta 1996.
El mandatario provincial finalmente optó por hacer frente, luego de casi una semana, a una cuestión que provocó un escándalo en esta provincia y que tuvo trascendencia nacional e internacional a la luz de las investigaciones que realiza la justicia española y al pedido de informes de ésta a la fiscal suiza Carla Del Ponte.
Con tono pausado, aunque no exento de algunas equivocaciones, el mandatario leyó durante casi 20 minutos su discurso. Al finalizar, abandonó el Salón Blanco de la Casa de Gobierno sin enfrentar las preguntas de los numerosos periodistas presentes.
Una vez más, el gobernador tucumano optó por criticar, sin mencionarlos, a los legisladores opositores que conforman la comisión investigadora de la Legislatura local, así como a un intendente municipal, que tampoco nombró, y a los que se manifestaron en contra. A todos ellos les advirtió que, si bien no accionará judicialmente contra ellos, les reclamará pública rendición de cuentas de sus bienes.
Sacrificios y estrecheces
También reiteró que era víctima de una campaña de acción psicológica en su contra, con difamaciones que emplean las "izquierdas de rostros desconocidos", acompañadas por "idiotas útiles" y por las investigaciones que realiza un juez de reconocida ideología en España, con pretensiones de extenderlas a Suiza. Asimismo, insistió que guardó silencio mientras estuvieron en marcha las investigaciones, para "no interferir, ni distraer a los inquisidores".
Al comienzo, Bussi dijo que su patrimonio era producto de 50 años de sacrificios y estrecheces, aumentado con la herencia de sus padres y extras que percibió en destinos militares en varios países, entre ellos Estados Unidos y Vietnam.
Luego agregó que, al dejar el Ejército, incursionó en actividades comerciales con relativo éxito, tarea que abandonó en 1982 para dedicarse de lleno a la política, como una forma de servir a la Patria, como, aseguró, lo hizo desde las Fuerzas Armadas.
Durante el período inflacionario hasta su retiro castrense -insistió- no tuvo cuenta bancaria ni caja donde guardar lo que legítimamente le pertenecía. "Lo que nadie me preguntó -dijo- es si en el período entre 1983 y hasta que asumí la gobernación había operado cuenta alguna".
Y sostuvo que en 1986, frente a la crisis social, política y económica, cuando cerraban instituciones bancarias, los argentinos perdían sus ahorros y se congelaban los plazos fijos, eligió colocar parte de su patrimonio, en dinero en efectivo y cuyo monto no precisó, en el mejor de los resguardos: abrió una cuenta en la banca Credit Suisse, según la oferta que le llegó y aún continúa llegándole.
Bussi reiteró que, en vísperas de su asunción al cargo de gobernador de Tucumán, desactivó esa cuenta. Pero, debido al hecho de que se trataba de un plazo fijo, la cancelación se concretó recién en enero, dos meses después de haber comenzado su tarea de gobierno.
Tras diversas consideraciones sobre las denuncias en su contra, insistió, una vez más, que guardó silencio para dejar que ellos y la Justicia "no sientan ningún tipo de influencias por declaraciones del gobernador de la provincia".
Insultos y naranjazos
En tanto, el clima que se vivía en las calles tucumanas era de tensión. En la plaza Independencia, simpatizantes de Fuerza Republicana y opositores al gobernador intercambiaron insultos y naranjazos luego de que el antibussista Frente de Sindicatos Municipales del Interior exigió la renuncia de Bussi.
Los efectivos policiales fueron público privilegiado en la contienda, ya que sólo se limitaron a seguir atentamente la trayectoria de cada naranja e intervinieron únicamente para separar a algunos manifestantes que pretendían tomarse a golpes de puño, aunque, en ningún momento, las peleas derivaron en enfrentamientos físicos generalizados.
La DGI podría investigar si hubo evasión fiscal del militar
Alternativas: aunque el organismo recaudador necesitaría una denuncia concreta para iniciar el caso, no se descarta que actúe de oficio.
La Dirección de Inteligencia Fiscal de la Dirección General Impositiva (DGI), que conduce Carlos García Lorea, podría iniciar una investigación al gobernador tucumano, Antonio Bussi, si recibe una denuncia concreta por presunta evasión fiscal.
El hecho guarda relación con la existencia de una cuenta bancaria en una entidad suiza, que el ex general no habría incluido en su declaración jurada. Sin embargo, no se descarta que ante la magnitud que ha tomado el caso, la DGI podría actuar de oficio, sin que medie denuncia.
Ayer se explicó que si se iniciara una investigación por presunta evasión fiscal, la DGI podría tropezar con la prescripción del delito por el paso del tiempo. No obstante, cabe recordar que, según se admitió ayer, la cuenta del gobernador habría estado abierta hasta 1996.
De acuerdo con la opinión de otros especialistas tributarios, el caso Bussi configura algunas de las penalidades previstas en la ley penal tributaria por evasión fiscal.
"La DGI debería actuar de oficio y presentar una denuncia por omisión de declaración impositiva o falsificación documental", indicó un experto en el tema que pidió no ser identificado.
Secretos de por medio
Por otra parte, la Dirección General Impositiva está analizando si sería violatorio del secreto fiscal brindar información sobre los bienes del gobernador tucumano.
La DGI sólo está facultada para brindar información de los contribuyentes si lo pide un juez federal, señaló a La Nación una fuente del organismo.
Legisladores tucumanos se llevaron esa respuesta de los funcionarios del organismo de control tributario, con quienes se entrevistaron en las últimas horas, y a quienes les solicitaron información sobre el contenido de las declaraciones juradas de impuestos presentadas por el ex general Bussi.
Fuentes de la DGI señalaron que a ese organismo no le consta que Bussi haya reconocido que tiene una cuenta en Suiza, y que además rige el secreto fiscal.
También indicaron que la DGI podría verificar si en las declaraciones juradas que presentó ante ese organismo el ex interventor militar en Tucumán durante la última dictadura denunció que poseía una cuenta secreta en Suiza. Según trascendió, en la declaración de bienes que presentó en el Congreso no figura esa cuenta.
La oposición pedirá el juicio político
Un importante grupo de legisladores opositores al gobierno de Antonio Domingo Bussi intentará convocar a una sesión extraordinaria de la Legislatura provincial para pedir el juicio político al gobernador de Tucumán.
En distintos sectores políticos locales, e incluso en la propia gobernación, se descarta que la principal fuerza impulsora de la medida será la alianza UCR-Frepaso, aunque este último partido no tiene presencia en la Legislatura.
"La decisión de los legisladores provinciales se apoya en el hecho de que consideran que un gobernador no puede ser evasor de la Dirección General Impositiva (DGI), y en eso se transformó Bussi a partir del momento en que no declaró tener la cuenta en Suiza cuando asumió como diputado nacional, en diciembre de 1993", explica el representante del radicalismo tucumano en la Cámara baja, Alfredo Neme Scheij.
De producirse la sesión, el justicialismo deberá superar las diferencias entre sus cuatro líneas internas y tomar una decisión respecto de qué postura adoptará a la hora de decidir si se somete o no a juicio político al mandatario tucumano.
La importancia que cobra el PJ en este caso se basa en que, con 19 legisladores, es la fuerza mayoritaria en la unicameral, compuesta además por 6 radicales y 15 integrantes de Fuerza Republicana.
La decisión del justicialismo se complica aún más, dado que si bien había un acuerdo por mutuas conveniencias entre el gobernador Bussi y el Poder Ejecutivo nacional, funcionarios cercanos a Carlos Menem dejaron entrever que no van a intervenir para darle un apoyo más explícito al mandatario de Tucumán.
Al mismo tiempo, algunos legisladores provinciales se sintieron molestos por las declaraciones del vicegobernador, Raúl Topa, cuando sugirió que la comisión investigadora de la Legislatura ya no tiene razón de ser desde el momento en que Bussi reconoció la existencia, en el pasado, de una cuenta bancaria suiza. Aunque, agregó, que "el cuerpo es el que va a decidir su futuro".
"El cuco de la subversión"
Otro de los factores de la indignación de muchos integrantes del cuerpo legislativo provincial se debe a que "Bussi agita el terrible fantasma de la década de 1970 para justificar lo injustificable. Y gente humilde que se vio beneficiada por su gestión es confundida con el cuco de la subversión cuando, en realidad, un tema no tiene nada que ver con el otro", explica Neme Scheij.
En tanto, desde las filas oficialistas se empeñan en demostrar que Bussi "tuvo un gesto de grandeza al reconocer que incurrió en un error" al omitir declarar la existencia de su cuenta en la banca Crédit Suisse (cuyo costo anual aproximado es de 2000 francos suizos), como dijo Topa.
El hecho de que el general no indicara públicamente el monto depositado en esa cuenta generó confusión en sus propias filas. Mientras anteayer el legislador provincial Jorge Walter dijo que esa cifra oscilaba los 100.000 dólares, ayer Topa indicó que "nunca llegó a superar los 150.000 dólares".
Por su parte, el ministro de Gobierno tucumano, Jorge Malmierca, adelantó, a modo de advertencia, que "se les va a exigir a todos los que criticaron y mintieron sobre este tema que tengan la misma actitud de Bussi y sinceren su patrimonio". Lo que no dijo el funcionario, claro, es que de no ser por la información originada en Suiza, seguramente, Bussi tampoco lo hubiera hecho.


