Del diálogo debe surgir un plan con consenso

Por Carlos Ruckauf Para LA NACION
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9 de diciembre de 2001  

La Argentina necesita un nuevo modelo social, económico y político.

Un conjunto de legisladores y pensadores nucleados en el Instituto del Nuevo Modelo estamos elaborando las líneas de acción y capacitando los equipos para ponerlo en práctica.

Pero la necesidad de construir una alternativa a la que han construido Fernando de la Rúa, Carlos Menem y Domingo Cavallo no debe hacernos perder de vista que la actual coyuntura necesita del concurso de todos.

Por ello quisiera precisar qué cosas se pueden hacer para evitar mayores problemas en medio de la crisis coyuntural:

a) Respecto de la bancarización: debe ser fácil y barata. Hoy, la máquina que un médico o un almacenero, un bar o un comercio barrial necesita para que se use la tarjeta de débito es absolutamente cara.

b) El salario debe ser de libre disposición.

c) El control de cambios debe tener fecha y forma de su terminación.

d) El Gobierno y la oposición debemos acordar un plan de crecimiento a través de la ley de presupuesto y de empleo para jefes y jefas de familia.

e) Se tiene que acordar un recorte de gasto político del orden del 50 por ciento.

f) Se debe crear un peso no convertible que suplante todos los bonos y sea un fluido que aceite la economía informal y la minorista, y la base del seguro de empleo y capacitación.

Estas medidas deben ser acompañadas por decisiones puntuales que reactiven las economías regionales y por un cambio fundamental que establezca una baja del IVA del 21 al 15 por ciento y una eliminación de impuestos distorsivos.

Claro está que estas y otras medidas necesitan de un liderazgo y una firmeza que De la Rúa no tiene.

La única forma no traumática de suplantar esa carencia es un rápido acuerdo entre el Presidente y los gobernadores. Este acuerdo sólo es posible con un diálogo previo donde surja un plan no impuesto por una de las partes, sino fruto del consenso.

El justicialismo ha ayudado al presidente que el pueblo eligió.

Recibió, a cambio, incumplimientos y agravios sobre nuestras intenciones.

Pese a ello, por la Argentina y por el conjunto de los hombres, mujeres y niños que en ella habitan, seguimos pacientemente aportando ideas y buscando acuerdos patrióticos.

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