Desmentida de Echegaray a LA NACION y Clarín

Negó que haya intercedido ante la Justicia para el levantamiento de la quiebra de Ciccone
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11 de marzo de 2012  • 23:19

El director general de la AFIP, Ricardo Echegaray, afirmó ayer que una vez que el juez Javier Cosentino dictó la quiebra de la imprenta Ciccone Calcográfica, el 15 de julio de 2010, no mantuvo "ninguna reunión personal con el magistrado". Por un error, LA NACION publicó ayer en la bajada de su título principal ("Caso Ciccone: para la Justicia, el papel de la AFIP fue llamativo") que Echegaray se había reunido con el juez "para pedirle que levantara la quiebra que había pedido poco antes".

En rigor, como dice la nota firmada por Hugo Alconada Mon y ratificado ayer por el propio Echegaray en el comunicado, el titular de la AFIP se reunió con el juez de la quiebra, Javier Cosentino, "para anunciarle el interés del Gobierno en que se decretara esa quiebra". Ese encuentro se concretó antes de que se dispusiera la quiebra de esa empresa, no después.

El siguiente es el comunicado de la AFIP:

"Echegaray rechazó por erróneas las afirmaciones de La Nacion y Clarín sobre el caso Ciccone"

El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray expresó que el relato construido por el diario La Nación, en su tapa del domingo, es INEXACTO y que deberían rectificarlo. "Una vez que el 15 de Julio de 2010 el Juez dictó la Quiebra de CICCONE, NO mantuve ninguna reunión personal con el magistrado", señaló el funcionario.

La intención de instalar que: "Echegaray se reunió con el juez para pedirle que levantara la quiebra que había pedido poco antes", como subtitula en la tapa de hoy el diario La Nación, genera una ficción que multiplicada en los medios tergiversa la realidad y construye un hecho que nunca existió.

"Sobre el caso de la Quiebra de CICCONE he dado una conferencia de prensa con la suficiente apertura como para que el periodismo pueda abordar el tema desde una óptica más profesional y técnica. La conferencia concluyó cuando los periodistas agotaron sus preguntas y, como siempre, brindamos con franqueza y profesionalismo nuestras respuestas", sostuvo el titular del Organismo.

"La Nación y Clarín, pueden tener una opinión distinta a la del Estado y coincidir con el Juez, respecto de que es "llamativa" la postura de la AFIP de dar un plan de pagos para cobrar impuestos a una empresa que recién, con el pedido de quiebra, entendió que no tenía otro camino que empezar a pagar; pero lo que no pueden hacer es, La Nación y Clarín, es cambiar la realidad", agregó Echegaray.

En otro orden, lo llamativo es que el Juez levante la quiebra como lo solicita el quebrado, y sea el mismo Juez el que considere "llamativo" que la postura de la AFIP -de querer cobrar otorgando un plan de pagos- se trate para él de algo "llamativo". Sería llamativo si la AFIP no quisiera cobrar y el Juez levantara la quiebra, pero siendo normal que el Fisco quiera cobrar sus impuestos, llamativo es, que considere una situación regular, como "llamativa".

Para la AFIP es más que "llamativo" que el Juzgado, en vez de darle la continuidad de la empresa al Estado, optara por alquilarle las máquinas a una empresa que aparece de la nada usufructuando los bienes de CICCONE, en el marco de su situación falencial.

"Resulta que pedimos la quiebra para cumplir con nuestra función primordial de recaudar, buscando un mecanismo de pago legal y ajustado a derecho, y aparece el grupo Boldt, que no cumple con AFIP, sino que además usufructúa de los bienes de Ciccone con una situación fiscal irregular", puntualizo el Administrador Federal. Esto se ve claramente reflejado en que el grupo Boldt era investigado por evasión tributaria y había sido denunciado por AFIP en dos causas: una por la utilización de facturas "apócrifas", ante el Juzgado Penal Económico Nro. 3, a cargo del Dr. Rafael Caputo, y otra, por la falsificación de instrumento público y simulación dolosa de pago, ante el Juzgado Penal Tributario Nro. 1, a cargo del Dr. Javier López Biscayart.

La AFIP desplegó una estrategia de cobro pidiendo la quiebra a un contribuyente para que pague, y con la seguridad de que en caso de que incumpla con sus obligaciones fiscales el Organismo volvería a pedir la quiebra. "La AFIP decidió optar por un contribuyente que exteriorizó su voluntad de pago y no por uno que estaba siendo juzgado en dos causas judiciales por evasión tributaria y no manifestaba voluntad de pago", indicó el titular del Organismo.

En este contexto, no debe ser llamativo que las máximas autoridades del Organismo, el Administrador Federal y los Directores de la Dirección General Impositiva, Dirección General de Aduanas y Dirección General de los Recursos de la Seguridad Social, mantengan reuniones con jueces y funcionarios judiciales ya que esta interacción constituye una tarea normal y habitual que forma parte del rol de la función pública y que constituye una elemento más que permite a los funcionarios cumplir acabadamente con sus deberes, entre ellos asegurar la recaudación para que el Estado pueda llevar adelante sus políticas públicas.

Estas reuniones de trabajo, que se realizan tanto en sedes del Poder Judicial como en los edificios de la Administración Federal, han sido, y serán, una mecánica normal y necesaria de trabajo por lo que, desde una óptica profesional, es un error que la prensa lo aborde como algo "llamativo".

Para el titular de la AFIP, LLAMATIVO es que sea "llamativo" que un organismo de recaudación despliegue una estrategia judicial profesional para cobrar impuestos, que, precisamente, es su responsabilidad primaria.

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